Tarjeta navideña 2018

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¡Muchas Felicidades!,

jueves, 16 de mayo de 2019

Relato de Jueves Literario: "Despiste"

Este Jueves la convocatoria es liderada por Pepe, en su espacio nos propone escribir sobre el despiste. En su casa nos vemos los invitados para leer los relatos




LA LLUVIA, NUBLA

Afuera estaba desapacible. Frío, lluvioso, el comienzo del invierno le había acortado las horas a la tarde.  Era de día cuando Marta entró al consultorio del médico y a la salida, cuando los restos de las meriendas aún yacían sobre las mesas y en las casas se estiraban unos mates tardíos, estaba tan oscuro como si fuera la hora de cena. 
Desde la protección del umbral Marta espero a que pasaran los coches que se deslizaban con cuidado por el asfalto mojado. Cuando las luces de los faros que la encandilaban hicieron una pausa, divisó el gris del auto estacionado en la acera de enfrente y tomando coraje cruzó la calle a paso ligero. En un par de movimientos que parecieron uno abrió la puerta del acompañante y se metió en su interior como una tromba, antes de cerrarla metió de un tirón el largo de su abrigo y arrojó la cartera al asiento trasero mientras resoplaba sacudiéndose de encima la lluvia. 
Hasta allí todo era normal, la atmósfera familiar, la radio encendida, la presencia masculina, muda, que se presentía a su lado sentada al volante, hasta que el intento de colocarse el cinturón demasiado corto para ella le puso un llamado de alarma en el cuerpo. Marta se giró a su izquierda, -¡Ustéd no es mi marido!-le dijo al hombre que a su lado no había dicho palabra aún, pero más se lo dijo a sí misma y comenzó a mirar de un lado y otro incomoda, antes de detener su vista en la ventanilla trasera, en la cara de su esposo, que sentado en el coche de atrás observaba divertido la escena y reía con los ojos y la boca a causa del despiste de su mujer. 
Marta se disculpó rápidamente con el hombre a su lado que no salía de su asombro y que solo atinó a responderle con una sonrisa pasmada, tal vez Marta le había interrumpido la espera de la mujer propia, o un momento de intimidad propicio para escarbarse la nariz, como sea, Marta salió volando del coche y con ella voló un equívoco de letras intrascendentes, pariente lejano de los tropiezos afortunados, de esos que dan pie para un guion de romance

jueves, 14 de marzo de 2019

Relato de Jueves Literario: "Libertad"

Esta semana la convocatoria juevera la lidera Moly desde su espacio, donde nos pide unas palabras sobre la Libertad, con el enfoque particular que cada uno quiera imprimirle. A su casa vamos por mas relatos. Nos vemos allá...


¡VUELVE A MI!


Hace mucho, yo no sabía.
No sabía que vivía con ella, que comía y dormía con ella, que la respiraba. Que la inspiraba y la exhalaba fuera de mí, ¡temeraria yo!, es que no lo sabía…Pero ahí se quedaba, rodeándome, despeinando mi cabello, disputándole al oxígeno, por pura competencia, la oxidación de mis células. No sabía que la llevaba erguida sobre mi espalda recta, ni que se echaba sobre mí como un gato cuando nos cansábamos. Tampoco sabía que le hacía ojitos al tiempo cuando solía rezongar por la falta, y también por el exceso de éste. Ojalá lo hubiera sabido como lo sé hoy. De saberlo: hubiera demorado la sensación casi física, efímera que de ella percibía en mi cuerpo cuando era empujado por unas olas compactas que me rebanaban a la altura del cuello, o cuando la intuía con mis ojos cerrados, pincelada en tonos amarillos y verdes estrellados apuntándole al sol. Y tal vez, hubiera ido más lejos taconeando fuerte por las veredas con el pensamiento suelto.
Ahora sé de ella. Sé con toda certeza dónde está, porque no es conmigo. 
Puedo verla, tocarla, moldearla como masa. Puedo hacer lenta la caricia sobre las redondeces de la B o la preñez eterna de la D, ¡LIBERTAD!, a un brazo de distancia, escrita sobre la pared es un grito que se atora en la garganta cerrada, una herida que recuerda una separación dolorosa. Contengo sin dificultad las lágrimas….¡también las extraño!.