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viernes, 8 de octubre de 2010

Crónica de una ICSI anunciada

Estoy una vez más en beta espera.
Este último periodo de estimulación hasta la transferencia, pasó rapidísimo y apenas sí movió la rayita, en mi índice de medición traumática.
Prácticamente no tuve que repetir estudios, y los trámites administrativos me trataron con amabilidad.
Así que mientras mis dedos se mueven sobre el teclado, mi mente-espíritu los sigue con cierta incredulidad.
Veo a un puñado de dedos de uñas cortas instar a quien escribe, a que mantenga los ojos fijos en el monitor y seguir con la lectura, los sucesos que ellos narran.
Y dicen:...
-Esta fue la estimulación con más cantidad de hormona que tuviste jamás.
(Igual la respuesta fue la misma que las veces anteriores)
-RAT te inyectó toda la medicación, tres diarias, con la habilidad de un verdadero experto.
Y esta vez no rompió ninguna ampolla de las de vidrio con solvente (porque la batería de hormonas no las incluía. Por suerte!)
Cuantas discusiones e intercambios de palabras gritadas en tono nervioso te ahorraste!
...Sí lo sé...hubo un momento tenso cuando una de las agujitas para subcutáneas se torció y no había ninguna de repuesto. Y no sin cierto melodrama RAT se las arreglo para pasar el contenido a una jeringa de insulina que uso para inyectarte exitosamente.
Claro que pese al logro, no pudieron evitar efectuarse mutuos reproches, por ser tan estúpidos de no contar con los repuestos por si acaso.
Finalmente dejaron el episodio atrás, previo juramento solemne de adquirir en la mañana, agujitas, jeringas y demás en cantidad de prevención suficiente.
-Los últimos monitoreos ecográficos fueron a diario, incluido el del domingo que duró no más de quince minutos.
Y como el día estaba soleado y primaveral, era temprano, -y habían ido cómodamente en el auto debido a la escasez de tráfico-, se decidieron por ir a los cercanos bosques de Palermo, a caminar y tomar unos mates.
-El día de la punción fue otro de esos primaverales.
En la habitación te esperaba una cama cubierta con una colcha de un impoluto blanco, y un almohadón de un floreado primoroso que hizo gracia a tu ánimo.
-El procedimiento fue muy ameno. La espera fue poquísima, el anestesista impecable, las enfermeras cordiales y el resultado...bueno...solo tres ovocitos...pero eso ya lo sabías!
-Despertaste unos minutos más tarde, tapada con las sabanas de esa cama prolija y escuchaste ruidos que provenían de atrás de las cortinas blancas, que separaban tu cama de la contigua.
-RAT le dijo a tu semi-conciencia que al lado estaba la chica extranjera, y salió de la habitación en procura de un café, asumiendo que te dejaba dormida.
(Durante el monitoreo de la estimulación te habías cruzado un par de veces con una chica extranjera, y otra pareja de jóvenes que hablaban entre ellos en inglés.)
-Tus ojos se abrieron y tus neuronas empezaron a cachetearse la una a la otra para quitarse el adormecimiento, mientras tu cuerpo trataba de seguirlas venciendo la modorra, y se incorporaba para sentarse, colgándote los pies descalzos a un lado de la cama.
En tanto, escuchaste palabras dichas en murmullo que a tu cerebro rezagado sonaron pronunciadas en otro idioma.
-Como un niño que no quiere dormirse para no quedarse fuera de los acontecimientos, nosotros, tus dedos de la mano izquierda, (porque los de la derecha vieron frustrado su intento mediante un tirón oportuno del tubito que te manaba suero en el brazo). Con tímido ademán corrimos apenas la cortina, mientras tu boca en simultáneo decía: Hola!
-Del otro lado una cara sonriente te devolvió el saludo, y nosotros corrimos la cortina un poco más.
-Empezaste a hablar con algo de esfuerzo porque tu garganta seca te pedía a gritos un sorbo de agua, pero tu cerebro animado y levantando sus neuronas, estaba presto a entablar una conversación en inglés y dijiste sonriendo:
-I`m just awakening! (Y lo peor fue que los repetiste un par de veces)
-Las palabras que siguieron fueron todas pronunciadas en castellano con un acento foráneo por parte de tu compañera de habitación, y su marido (un local).
-Respiraste tranquila y seguiste hablando en tu idioma. Por suerte tu cerebro se acomodó rápidamente y no seguiste tratando testarudamente de ordenar tus pensamientos en afán de manifestarlos en inglés!
Mirá que ese cerebro tuyo además de comerse cualquiera, es un entusiasta ehh!!
-El día de la transferencia, 48 horas después de la punción, estuvo lluvioso por la mañana.
Hubo un poco de espera, la retención de líquido estuvo en un nivel tolerable y RAT te acompañó en el quirófano.
Todo el tiempo estuvieron siguiendo en la pantalla los movimientos que se llevaban a cabo en tu interior, hasta depositar los dos embriones resultantes.
-Querés que hagamos un repaso?
-No gracias! -Solo quiero que dejen un rato el teclado y alcancen el Informe sobre el Ciclo de Reproducción Asistida, y lo acerquen a mis ojos.
En él hay una foto de uno de los embriones. Parecen unas burbujitas gorditas que se apretujan dentro de un círculo.
Realmente hay que repetirse para creerlo. Que esas burbujitas ligeramente en forma de porotos, pueden ser el comienzo de un futuro ser humano.
Para la mayoría de los mortales empezará con un par de rayitas rosa en una tira de cartón, o una serie de números en un informe de Sub-beta cuantitativa.
Hasta que la evidencia se vuelve más física y palpable. Gracias a las imágenes ecográficas y los movimientos bajo un vientre abultado.
Nosotros tuvimos esa rara e inesperada oportunidad de tener un pantallazo de como comienza la vida. Como actúa la naturaleza, y como se imita su mecánica de reproducción celular.
De ahí en más seguirá su curso, en privado y al abrigo de ojos espías.
Y si la suerte nos acompaña, esos pequeños circulitos crecerán y se convertirán en seres saludables, que completen a su vez, el círculo de la vida.

viernes, 14 de mayo de 2010

Adivina quienes vienen a cenar.

Desde el lunes, 4 vienen conmigo.
Claro que para recibirlos, -por exigencia del procedimiento, aclaro para los que no lo saben (no piensen que a una le gusta torturarse)-, tuve que empezar la mañana bebiendo agua como si fuera una beduina sedienta recién salida del desierto.
Esto no hubiera sido un problema de no ser porque a mitad de mañana, me dieron aviso que el laboratorio, -hogar provisorio de mis cuatro embrioncitos-, venía “demorado”.
Así que en tanto debía esperar a que el biólogo hiciera su aparición, mi vejiga empezó a clamar dolorosamente por alivio.
Fue un verdadero tormento tratar de calmarla largando míseros chorritos, mientras una enfermera apostada detrás de la puerta del baño, me conminaba a hacer oídos sordos al llamado de la naturaleza.
Cinco veces repetí ese ritual. Las últimas dos, estando ya dentro del quirófano!
Enfermeras, residentes, pacientes y acompañantes varios, vieron atravesar el pasillo que corre del quirófano a la habitación, a una figura en bata y gorro verde, de andar encorvado, y arrastrando a modo de capa un cubrecama blanco de hospital.
Resultado tras 1/2 hora de procedimiento: embriones instalados + desalojo total de líquido = final feliz.
Después: seguir las indicaciones. Reposo, tranquilidad, espera a que el destino nos levante el pulgar,...y acupuntura.
Dos días postransferencia fui a recibir mi dosis de medicina tradicional china, esperando también dar con alguna pista que traída de otro punto cardinal, brinde tranquilidad a mi ansiedad.
Me acosté en la camilla y el ambiente estaba agradablemente tibio.
YuSheng dio inicio a las prácticas habituales. Me midió el pulso, miró mi lengua y luego se detuvo a observarme las piernas extendidas. Chitt! Detengan ahí su pensamiento!
Eso hace siempre, y hace rato que supe que no me “mira” las piernas, sino que hace un trazado previo y cuidadoso de donde colocar las agujitas.
Como si mirara un flujo energético invisible a los demás. Y ahí donde algunos solo vemos piernas flacas, pecas y el incipiente fin de un suave acabado a la cera negra. El fuera capaz de leer en mis pantorrillas, como si se tratara de esos letreros luminosos y alargados que pasan noticias de letras rojas en los colectivos!
En eso estaba cuando le vi aparecer una sonrisa gigante que agrietó su cara regordeta.
Se giró y lejos de pretender disimulo, me miró a la cara con sus ojos tajeados y airecito intrigante. Como si algo supiera!
Acaso fue alcanzado durante un par de segundos, por el goce atávicamente humano de saberse poseedor exclusivo de un conocimiento esencial a otro?
Yo quise creer que sí!
Así que me quedé en mi lado de ese vínculo humano y nada le pregunté.
Ninguno rompió el hechizo, ni destensó la cuerda que tironean quien se muere por ser preguntado, y quien muere por preguntar!
Además, supiera algo o no, me hubiera respondido lo mismo que me dijo en tanto colocaba una agujita en mi cuero cabelludo:
-No pienses!


PD: Para los que les interese y no lo hayan visto. En la revista Viva del domingo 9 último salió un artículo muy interesante sobre tratamiento de fertilidad y terapias alternativas, llamado “De oriente con amor”. Este link es de Halitus, pero allí se hace referencia al artículo.