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sábado, 7 de enero de 2012

Algo que decir sobre decisiones que importan

Hace mucho que no escribo sobre nuestra travesía personal y la búsqueda de ser padres. La verdad es que cuesta retomar el punto donde deje de contar, pero lo voy a hacer aunque la pereza y el dulce devenir de las cosas me aplanaron la pluma para estos asuntos; creo que ya es hora de ser leal con todos aquellos que se arrimaron con tanto cariño en los albores de este espacio, y con las queridas “compañeras de ruta”. De otra manera, éste nuestro viaje parecería desvanecido en el éter, disuelto como café instantáneo en una taza de agua caliente.
Siempre pensé que al final de esta experiencia habría un buen puerto, soy de las que creen que con tesón los círculos entran aún forzados en los rectángulos. Ahora creo que esto es una verdad a medias y tengo que admitir que el tiempo afecta de maneras insospechadas a las personas, pero esto ustedes ya lo saben; a veces las relaciones se quiebran, y para otros: el deseo se fortalece al punto de preguntarnos: ¿si no estamos siendo demasiado necios en esto de querer torcerle el brazo a la naturaleza? Lo cierto es que lo que se templa a la fuerza: es la espera, los sueños mutan, evolucionan, y nosotros también.
Desde hace unos meses RAT y yo estamos en lista de espera de una donante de óvulos.
Para los que conocen el tema la explicación sobra, para los que no: se trata de esperar que la clínica donde estamos anotados encuentre una donante compatible conmigo en términos fisiológicos y fenotipo. Las donantes pueden ser otras pacientes de la clínica que realizan tratamiento de fertilización in Vitro por factor masculino y al no tener problemas con sus óvulos, deciden donar una parte de los que les son aspirados en la intervención, o bien pueden ser mujeres reclutadas por el programa de ovo-donación, que se acercan a las clínicas por diversos motivos, suelen ser parientes o amigas de mujeres que ha pasado por lo mismo.
¡Fue difícil tomar la decisión!,... más bien lo difícil fue llegar hasta el momento de tomar la decisión porque parecía que habíamos perdido el control, que las circunstancias nos empujaron, que a pesar de haber probado con todo: acupuntura, homeopatía, hice un tratamiento de cuatro meses con una prohormona experimental, cambiamos algunos hábitos alimenticios, abandonamos algunos alimentos e incorporamos otros (eso estuvo bien y lo continuamos practicando) tome pócimas, hierbas de factura casera, leí y puse en práctica cuanto material encontré al respecto y que me pudiera ayudar, (además de las 3 fertilizaciones asistidas de baja complejidad, las otras 3 intervenciones de alta complejidad, mas una suspendida y un embarazo malogrado) y aunque nuestras fuerzas y ganas nunca decayeron, la verdad es que nuestro ánimo terminó por rendirse ante una perspectiva tan pobre.
Con todo creo que nuestros pasos nos trajeron hasta acá en el momento justo y no antes, la decisión en si: fue fácil, y una vez que lo hicimos los pensamientos empezaron de a poco a acomodarse con una naturalidad sorprendente.
Cuando abandonamos la clínica esa tarde en lugar de tomarnos un transporte que nos devolviera a casa en la puerta misma, caminamos varias cuadras hasta Plaza Italia, conversando, pisando con fuerza las veredas de la ciudad, sintiendo que adentrábamos los pasos en nuestro futuro, porqué habíamos empezado nuevamente a proyectar.

Hacer el “duelo genético” es duro. Darse en la cara con esto de que: aquello que me viene por la sangre, la nariz de...los ojos de...se termina conmigo, es casi...casi una pequeña muerte. Pequeña, y desdramatizable, ya que de otro modo: me parece que no les hago justicia a todos aquellos que todos los días superan estas y otras dificultades.
El primer sentimiento culposo es el de haber abandonado “la lucha” justo cuando nos habíamos convertido en buenos peleadores.... ¿Y...y, si la enterramos y todavía respiraba?; no faltaron las personas que conocedoras del paño me dijeron: “los médicos siempre dicen a todas lo mismo, mira lo que le pasó a fulanita...a menganita”
Es cierto que los médicos suelen aconsejar (léase: insisten) a las pacientes para que opten por la ovo-donación cuando se las ven difíciles, muchas veces sin profundizar en los casos. Dicho por ellos mismos: este procedimiento insume hoy casi el 40% de la totalidad de los que se llevan a cabo, con una proyección cada vez mayor, y debido a las altas tasas exitosas: hoy prefieren tener la imagen de sus clínicas asociadas a este éxito rápido y seguro. Conozco experiencias de gente que perseverando con sus propios gametos ha fracasado y otra que lo ha logrado, por eso en el fondo la decisión no deja de ser también en parte: una elección.
Ya que he asumido el compromiso de ser honesta, debo decir que esa sensación del principio, con los días va cediendo paso a otra. La mente destrabada de una frontera tan próxima impuesta por los resultados magros se deja llevar por la tibia luz del logro alcanzable. Esta vía se convirtió en una posibilidad amiga, real, cercana y acariciable de ser padres, y por tanto la abrazamos. Y de a poco se entra a una planicie cómoda donde el propio cuerpo, que se ve liberado de duras y frustrantes exigencias –que otra buenamente asumirá en mi nombre-, con placer inesperado: me lo agradece.

Esa noche, luego de “esa” tarde, tuve un sueño. Soñé con toda nitidez que RAT y yo estábamos en una casa vieja y debíamos arreglarnos para trepar con nuestros brazos por los estantes de una biblioteca llena de libros y otros objetos viejos y desvencijados. Otros ya lo habían hecho antes que nosotros. RAT lo intenta y trepa sin problemas, luego es mi turno y comienzo a trepar los estantes desnivelados con cuidado de no caer ni tocar los libros, pero cuando llego arriba me encuentro con varias copitas de cristal alineadas en un estante superior. Pienso que es evidente que están allí desde hace mucho tiempo porque están visiblemente sucias. Un sentimiento de pena se me cruza por ese alguien que se tomó el trabajo de colocarlas allí, a la vez que me siento perpleja y algo enojada de encontrármelas en mi camino ascendente y de vérmelas en la posibilidad clara de romperlas. ¿Por qué a mi, si otros lo hicieron antes sin problemas?
Decido seguir a pesar de esa eventualidad, miro abajo y está RAT, sigo y aunque ya no veo las copitas siento que algo se mueve y ya no necesito mirar hacia abajo para comprobar que cayeron. Luego el sueño sigue en otro lugar de médanos, nosotros en una camioneta... etc, etc. Lo recuerdo bien porque se lo conté a RAT apenas me desperté. Traté de buscar la interpretación, pero solo encontré algunas referencias genéricas y aisladas sobre los elementos del sueño. Como sea, no tengo que ser muy astuta para darme cuenta de que se refería a una pérdida.
La casa y la biblioteca es la de mi abuela, “esa misma casa de la que no quedó ni los cimientos”...¡si! ¡hay conexiones bajo nuestra corteza!, ...y es que a veces me pongo en ese plan de trazar los vínculos y atender las señales del universo, y me maravillo y pienso que hay pinceladas de fina ironía trazadas por ahí, que si uno no estuviera tan involucrado podría hasta aplaudirlas; y otras tantas las ahuyento a manotazos como a las moscas de verano.
Sé que el cristal me fue caro y sucede: que a veces se rompe; que mi “herencia” tendrá que ver con la madera de esos estantes: fuerte, de vetas desiguales en la superficie que le imprimen belleza e identidad y sostienen como brazos. Tendrá que ver con esos libros de viejas historias en páginas amarillas y con los de grandes espacios blancos: que esperan nuevas historias de letras danzantes....y la mirada color del mar en días soleados de los ojos de RAT, que como en el sueño: me miran.

lunes, 28 de marzo de 2011

Reflexiones: El Secreto.

La ley de atracción establece que todo lo que nos llega en la vida nosotros lo atraemos.
Que el universo responde a la atracción que ejercen las imágenes que prolongadamente tenemos en pensamiento y la actitud que acompaña ese pensamiento.
Básicamente que lo semejante atrae lo semejante, y que las personas atraemos aquello que más pensamos.
Así lo dicen sintéticamente el video thesecret.tv, y más ampliamente el libro de Rhonda Byrne, que es un libro de autoayuda, y no uno al estilo "El Código Da Vinci", como el título inicialmente parece indicar.
Ahora, asumiendo la lógica de su contenido, y considerando que hace casi seis años que RAT y yo tenemos un pensamiento fijo en mente, y nuestros mayores esfuerzos médicos, económicos y emocionales han sido siempre enfocados a materializar ese deseo, no me queda más que preguntar si el universo es sordo a mis pensamientos, o si acaso el canal de delivery se encuentra obstruido? En cuyo caso espero no sea permanente!
El secreto que trata de la ley de atracción, -y aquí les dejo un link que lo explica mejor y más extenso que yo-, dice:
Que siendo los seres entes de energía, atraemos como un imán según donde depositemos nuestra energía. Sin embargo la mayoría de las personas lo que hacemos mal es concentrarnos en las cosas que no deseamos.
Si estamos enfermos decimos que no queremos estar enfermos, o no queremos más de estos o aquellos problemas, hablamos con otros de las cosas malas que nos suceden. Nuestros pensamientos son esos: enfermedad, problemas, malestar etc, por tanto el universo en respuesta nos devuelve más de lo mismo.
Será esa, una premisa en apariencia simple la respuesta que ponga fin a la terquedad de nuestros cromosomas, que no quieren cruzarse en un trenzado parejo? Mmm!
Hace unos días una querida amiga, quien por cierto leyó el libro de R. Byrne me dijo:
-Vos le das demasiada importancia a lo que dicen las estadísticas y lo que dicen los médicos. –No son dioses!
Y yo pensé, que a pesar de estar rodeada de gente a la que le pasa lo mismo, de tener a la vista valores de laboratorio, índices médicos de una objetividad incuestionables, y de resultados tangibles desmoralizantes, conservo mi optimismo!
Al punto de desoír al galeno que con insistencia me indica desistir de mi carga genética, -y aunque mi comprensión lo acompaña-, la verdad es que me inclino gustosa por atender a aquél, que sin darme grandes esperanzas me dice lo que mi fe aún quiere escuchar!

Volviendo a la parte interesante, el video que esta plagado de testimonios editados al mejor estilo de un canal de compras, brinda unos indicativos de como funciona la ley de atracción:
1. Pensar lo que deseamos, formulárselo al universo. Para lo cual debemos saber que es realmente lo que deseamos, para no incurrir en incongruencias entre las actitudes que manifestamos y nuestros deseos.
2. La respuesta. Aunque no veamos el camino o la manera en que esos deseos sean realizables, el universo encontrará la manera de otorgarnos nuestros deseos. La forma en que lleguen a nosotros queda librada al universo.
3. Recibir, estar abiertos a las respuestas del universo, para lo cual debemos poner nuestras emociones en consonancia con nuestros pensamientos. Si queremos bienestar, habrá que acompañar el pensamiento con la sensación de sentirse bien actualmente, porque la atracción de lo que se quiere responde más a la emoción que al pensamiento en sí.
Para ello propone ciertos ejercicios cotidianos:
-Pensar en lo que se quiere. Visualizarlo. Verse a uno mismo teniendo eso que se desea y sintiendo la emoción que lo acompaña, como si ya lo tuviéramos.
Cualquier ayuda extra que nos haga visualizar y sentir como quisiéramos es valida
Podemos ir a los lugares donde está lo que deseamos, escuchar, tocar, etc
-Y luego agradecer por las cosas que tenemos, aunque sea difícil encontrar los motivos por los que agradecer. Eso ayuda a ponernos en un ánimo positivo, y es sin dudas un buen comienzo para generar una sensación de bienestar, con miras de permanencia.

En fin, creo que como todos los mensajes de autoayuda tienen el valor de intentar que apuntalemos los aspectos positivos para mejorar las condiciones de nuestras existencias, aunque a la fórmula se le encuentren las hilachas y que por cierto las tiene.
De hecho leí de un crítico en una página que no recuerdo, algo así:...le resta el planteo importancia a la injerencia que tienen nuestras acciones como causa del malestar o daño de otros, y por tanto la responsabilidad que nos cabe por ellos, ya que para curarse o sentirse bien el afectado no debe más que invocar esa relación individual con el universo...

Yo por mi parte rescato el mensaje, desenvolviéndolo de su embalaje, que no es ningún secreto y se encuentra en lo profundo de la sabiduría popular, pero a veces olvidamos y esta bueno recordarlo:
Pasa que muchas veces los medios, las formas de vida, los modelos impuestos por la sociedad que nos rodea, la necesidad de arribar a la inmediatez de los resultados en desmedro de los procesos, moldean nuestros pensamientos, los unidireccionan, de la misma manera que la auto conmiseración y la de los demás condiciona nuestros actos.
La perspectiva de hacer del bienestar un ejercicio conciente y voluntario parece inicialmente naif, pero tiene un atractivo vigente y una fuerza tan movilizante que se gana sin esfuerzos el viso de validez universal.
Después de todo, ya lo dice el refrán: “Quién no vive como piensa, acaba pensando como vive.”

viernes, 17 de diciembre de 2010

Malas noticias,... buenos augurios.

Uff! Se nos volvieron a escapar las ilusiones!
La última ecografía nos indicó que el embarazo se había detenido en la semana octava aproximadamente, y no hubo nada más que hacer, solamente esperar que la naturaleza retomara su curso de la manera menos traumática posible.
No voy a negar que la noticia tuvo un efecto devastador. Quedamos como si nos hubiera pasado una aplanadora por encima. Aunque con el correr de los días, de a poquito, nos vamos recuperando.
De momento estamos con la vista puesta en el futuro más próximo, en pasar las fiestas con la familia, y terminar el año sin contratiempos.
Claro que nuestros deseos están apuntando más lejos, y ya están urdiendo nuevos planes para cuando llegue el momento de la largada.
Ahora tengo una ansiedad distinta. Quiero casi con desesperación recuperar mi status alcanzado. Quiero retomar exactamente donde quedé.
Quiero dejar en algún lado la angustia que me asola, de tener que volver al final de la fila. Como si hubiera perdido mi turno y debiera sacar nuevo número.
Así que no me queda más que pelear con los fantasmas.
Aquel que ya en mis pesadillas me atormentaba reclamándome la sortija que le burlé, me disputa hoy su poder.
Con su cetro dio un golpe de muerte a mi osadía y conspira con mi cobardía para perpetuarse y reinar.
Amenaza sofocar cualquier intento insurrecto de desafiar las leyes de Dios y la naturaleza. Y en su alzamiento encuentra aliados valiosos.
No solo mi cuerpo me sabotea, también mi mente me hace trampas.
Tengo que andarme con cuidado!
No voy a permitir que mi cuerpo y mi mente se acomoden al destino de los que solo saben soñar, y no saben muy bien que hacer cuando tienen su deseo en manos.
Podría ceder a la tentación de subirme a esa hamaca y dejarme mecer. Subir mis pies descalzos, llevarme las rodillas al pecho y dejarme arropar.
Que el bálsamo de la aceptación cure mis heridas hasta que desaparezca el dolor, y la resignación tome su lugar. Que me lleve a la tierra de los espíritus conformes, donde no vale apostar la vida todo al rojo, o todo al negro. Donde nadie gana, y nadie pierde.
Y puede que los dioses beban de nuestras vidas, y soberanos nos conviden con su fortuna.

Y aunque el embarazo se me escurrió de entre los dedos, dejándome como antes, y se fue sin dejar marca; Ni una nausea, ni un vómito indicó su presencia; Y aunque ninguna gloria me espera de esta panza chata, puedo afirmar que algo “sí” cambió.
El marcador de los eventos del universo se movió.
Apenas con la fuerza de un débil soplido, de la brisa ínfima que impulsa el aleteo de una mariposa.
Más, suficiente para cambiar para siempre la horizontalidad, la línea de Ecuador que me tenía anclada.
Cualquier cambio por mínimo que sea es bienvenido, y abrirá la puerta a los cambios que vengan.
Ahora ya nadie me mandará ocupar mi lugar entre las Penélopes, condenadas a tejer eternamente ilusiones! No es allí donde pertenezco, y de seguro no es allí donde me quiero quedar.
Porque yo,...una vez me probé el traje!

Lo cierto es que con RAT estamos subidos a un bote del que no nos podemos bajar.
Volver a casa con las manos vacías no es ya una opción para nosotros. Así que no tenemos más que esperar a ver donde nos lleva la suerte.
Habrá que hacer algunos ajustes, eso es cierto!
Vamos a empezar por redireccionar nuestra brújula, y encontrar otro camino que nos lleve al norte.
A su tiempo desplegaremos las velas que porten nuestra fe, y daremos un golpe de timón y de rumbo.
Antes de zarpar habrá que participar de algunas despedidas y aligerarnos del lastre que quedará en puerto. Habremos de estibar nuevamente la carga, pues hay que dar conformidad a las reglas que imperan.
La vida ordenó las prioridades y recalibró la balanza, así que pondremos especial cuidado en acomodar el equipaje según valía y peso. Puesto que el deseo brilla y pesa más que el oro, y la sangre se aprecia más liviana que el aire.
Confiaremos en que soplen buenos vientos que nos lleven a otras costas donde recalar. En ellas, deberemos llenar nuevamente nuestras vaciadas arcas y las monedas brillantes habrán de tintinear. Eso sí!, no más de lo necesario para mimar nuestra vanidad material.
Antes, recogeremos todos los pedazos y cuando estemos listos nos haremos a la mar.
Encontraremos alguna playa de arenas blancas donde tirar nuestros cuerpos a descansar.
Donde mirarnos y lamer nuestras heridas. Y cuando sea tiempo de comer, comer, y cuando sea tiempo de amar, amar.
Invocaremos a los dioses y de ellos procuraremos su favor.
Que si son tan volubles, antojadizos, cuanto envidiosos de los mortales según los pinta Homero, -que de ellos tiene un conocimiento que nosotros no-, ya tendrán ellos por seguro que en toda empresa que involucre al amor, no tenemos los humanos otra elección.
Puesto que una vez conocido el paraíso de la endorfina adictiva del que fuimos desterrados, nunca, contra todo designio, aún a riesgo de perder todo en la empresa, desalentar a los humanos de su reconquista ni el Olímpico poderoso podrá.
Por ello en plan de seducción pronto nos veremos, aprovechando que Zeus permite que las demás deidades intercedan por los mortales.
Tal como lo hizo en ocasión de reanudarse encendida la batalla entre teucros y aqueos. El dios que nubes reúne los convocó y les ordenó:
“...Aunque van a morir me preocupan. Yo me voy a quedar en la olímpica nube sentado y daré al corazón alegría con verlo. Vosotros idos al lugar donde están los troyanos y aqueos y que ayude cada uno al que su corazón encomiende...”

viernes, 22 de octubre de 2010

Si y Si!...cuántas veces tendré que repetirlo para creerlo?

Sí,...positivamente esta vez, se dio!!
Así que aquí estamos, con mucha cautela y algo asustados encarando este “cambio de pantalla”, -en palabras de RAT-.
A mi todo me parece un poco irreal!
Me siento como si de una vez por todas le hubiera podido arrancar la sortija que tantas veces ostentó en mis narices el calesitero!
Después de tanto estirar mi mano, para vencer por un breve momento sus frenéticos movimientos de muñeca. Mientras la calesita sigue sin detener su inexorable vuelta,...el brazo aún estirado...la mirada hacia atrás...
Me dan unas ganas de enrostrarle para variar, la posesión de la sortija con mi mano alzada, y avisarle que no pienso regresársela!
Pero reconozco que me da algo de temor supersticioso provocar a un calesitero burlado.
Todavía me parece que se la arranqué sin que se diera cuenta! Y no vaya a ser cosa que se me caiga.
Si pudiera me la cosería a la mano!

De chica me encantaba esta cosa de enredarme en lucha sorda con el poseedor de la sortija.
La emoción crecía al ritmo de la música de la calesita, mientras los chicos nos acomodábamos inquietos para darle nueva pelea en cada vuelta.
La mirada puesta en la sortija, el chico de adelante...trata fugazmente...no pudo! Uyy! me toca...casi!...Bue! la próxima!
Y casi siguiendo un patrón similar al que a veces sigue la vida, la verdad es que la sortija se mantenía inalcanzable hasta tanto la calesita no llegara a sus últimas vueltas, y la música discurríera sus últimos acordes.
Después que los ocupantes de la calesita habíamos quedado casi sin aliento por los esforzados intentos de hacernos con la sortija. Recién ahí el calesitero hacía mas lentos los movimientos evasivos de la sortija, y se ponía concesivo.
Hasta que al final, mediante una estocada que a mi me parecía esgrimida con una agilidad digna de un hábil espadachín, la sortija quedaba colgando de mi dedo.
Y yo se la exhibía a mis padres con una sonrisa triunfante y sintiendo una satisfacción indescriptible.
Sentía que todo lo podía!
Acaso alguien dudaba que la sortija colgaba de mi dedo, gracias a mi extraordinaria habilidad de arrancársela a un oponente, que había puesto tan tenaz y sostenida resistencia?
Era un momento que sabía a gloria, y duraba hasta que debía poner el trofeo, de vuelta en manos del “Amo y señor” de la sortija.

Ahora soy bastante más grande como para comprender, que el hecho que la sortija esté en mi mano se debe más al azar, a la perseverancia y puede que a la benevolencia del calesitero, que a mi habilidad.
Y que sumado a mi escaso mérito personal, tengo una lista larga de gente que fue soporte “técnico y emocional”
Así y todo no puedo evitar sentirme en lo alto de mi podio imaginado!
Desde él me tocará si la fortuna nos sigue acompañando, agradecer oportunamente como dicen los premiados:...”a todos aquellos que lo hicieron posible”! Ja!


Enlace 1
Enlace 2
Enlace 3
Enlace 4
Enlace que me pareció gracioso
Enlace corrida de sortija
Enlace video

viernes, 8 de octubre de 2010

Crónica de una ICSI anunciada

Estoy una vez más en beta espera.
Este último periodo de estimulación hasta la transferencia, pasó rapidísimo y apenas sí movió la rayita, en mi índice de medición traumática.
Prácticamente no tuve que repetir estudios, y los trámites administrativos me trataron con amabilidad.
Así que mientras mis dedos se mueven sobre el teclado, mi mente-espíritu los sigue con cierta incredulidad.
Veo a un puñado de dedos de uñas cortas instar a quien escribe, a que mantenga los ojos fijos en el monitor y seguir con la lectura, los sucesos que ellos narran.
Y dicen:...
-Esta fue la estimulación con más cantidad de hormona que tuviste jamás.
(Igual la respuesta fue la misma que las veces anteriores)
-RAT te inyectó toda la medicación, tres diarias, con la habilidad de un verdadero experto.
Y esta vez no rompió ninguna ampolla de las de vidrio con solvente (porque la batería de hormonas no las incluía. Por suerte!)
Cuantas discusiones e intercambios de palabras gritadas en tono nervioso te ahorraste!
...Sí lo sé...hubo un momento tenso cuando una de las agujitas para subcutáneas se torció y no había ninguna de repuesto. Y no sin cierto melodrama RAT se las arreglo para pasar el contenido a una jeringa de insulina que uso para inyectarte exitosamente.
Claro que pese al logro, no pudieron evitar efectuarse mutuos reproches, por ser tan estúpidos de no contar con los repuestos por si acaso.
Finalmente dejaron el episodio atrás, previo juramento solemne de adquirir en la mañana, agujitas, jeringas y demás en cantidad de prevención suficiente.
-Los últimos monitoreos ecográficos fueron a diario, incluido el del domingo que duró no más de quince minutos.
Y como el día estaba soleado y primaveral, era temprano, -y habían ido cómodamente en el auto debido a la escasez de tráfico-, se decidieron por ir a los cercanos bosques de Palermo, a caminar y tomar unos mates.
-El día de la punción fue otro de esos primaverales.
En la habitación te esperaba una cama cubierta con una colcha de un impoluto blanco, y un almohadón de un floreado primoroso que hizo gracia a tu ánimo.
-El procedimiento fue muy ameno. La espera fue poquísima, el anestesista impecable, las enfermeras cordiales y el resultado...bueno...solo tres ovocitos...pero eso ya lo sabías!
-Despertaste unos minutos más tarde, tapada con las sabanas de esa cama prolija y escuchaste ruidos que provenían de atrás de las cortinas blancas, que separaban tu cama de la contigua.
-RAT le dijo a tu semi-conciencia que al lado estaba la chica extranjera, y salió de la habitación en procura de un café, asumiendo que te dejaba dormida.
(Durante el monitoreo de la estimulación te habías cruzado un par de veces con una chica extranjera, y otra pareja de jóvenes que hablaban entre ellos en inglés.)
-Tus ojos se abrieron y tus neuronas empezaron a cachetearse la una a la otra para quitarse el adormecimiento, mientras tu cuerpo trataba de seguirlas venciendo la modorra, y se incorporaba para sentarse, colgándote los pies descalzos a un lado de la cama.
En tanto, escuchaste palabras dichas en murmullo que a tu cerebro rezagado sonaron pronunciadas en otro idioma.
-Como un niño que no quiere dormirse para no quedarse fuera de los acontecimientos, nosotros, tus dedos de la mano izquierda, (porque los de la derecha vieron frustrado su intento mediante un tirón oportuno del tubito que te manaba suero en el brazo). Con tímido ademán corrimos apenas la cortina, mientras tu boca en simultáneo decía: Hola!
-Del otro lado una cara sonriente te devolvió el saludo, y nosotros corrimos la cortina un poco más.
-Empezaste a hablar con algo de esfuerzo porque tu garganta seca te pedía a gritos un sorbo de agua, pero tu cerebro animado y levantando sus neuronas, estaba presto a entablar una conversación en inglés y dijiste sonriendo:
-I`m just awakening! (Y lo peor fue que los repetiste un par de veces)
-Las palabras que siguieron fueron todas pronunciadas en castellano con un acento foráneo por parte de tu compañera de habitación, y su marido (un local).
-Respiraste tranquila y seguiste hablando en tu idioma. Por suerte tu cerebro se acomodó rápidamente y no seguiste tratando testarudamente de ordenar tus pensamientos en afán de manifestarlos en inglés!
Mirá que ese cerebro tuyo además de comerse cualquiera, es un entusiasta ehh!!
-El día de la transferencia, 48 horas después de la punción, estuvo lluvioso por la mañana.
Hubo un poco de espera, la retención de líquido estuvo en un nivel tolerable y RAT te acompañó en el quirófano.
Todo el tiempo estuvieron siguiendo en la pantalla los movimientos que se llevaban a cabo en tu interior, hasta depositar los dos embriones resultantes.
-Querés que hagamos un repaso?
-No gracias! -Solo quiero que dejen un rato el teclado y alcancen el Informe sobre el Ciclo de Reproducción Asistida, y lo acerquen a mis ojos.
En él hay una foto de uno de los embriones. Parecen unas burbujitas gorditas que se apretujan dentro de un círculo.
Realmente hay que repetirse para creerlo. Que esas burbujitas ligeramente en forma de porotos, pueden ser el comienzo de un futuro ser humano.
Para la mayoría de los mortales empezará con un par de rayitas rosa en una tira de cartón, o una serie de números en un informe de Sub-beta cuantitativa.
Hasta que la evidencia se vuelve más física y palpable. Gracias a las imágenes ecográficas y los movimientos bajo un vientre abultado.
Nosotros tuvimos esa rara e inesperada oportunidad de tener un pantallazo de como comienza la vida. Como actúa la naturaleza, y como se imita su mecánica de reproducción celular.
De ahí en más seguirá su curso, en privado y al abrigo de ojos espías.
Y si la suerte nos acompaña, esos pequeños circulitos crecerán y se convertirán en seres saludables, que completen a su vez, el círculo de la vida.

sábado, 25 de septiembre de 2010

La infertilidad y los "otros"

No es que me sienta mirando a los “otros” con la ñata contra el vidrio, puesto que la vida no nos divide con vidrios.
Acá las fértiles, allá los afortunados, mas allá los descastados, mas cerca los pelados...No, nada de eso.
La categorización se nos pega de a poco. En la calle. Con los roces y el cruce de miradas, hasta adquirir una asentada incomodidad.
Es el distingo del que fue advirtiéndose mi conciencia, y me lo hace sentir nítidamente con pinchazos en la boca del estomago, al ver una mujer embarazada.
Y me grita que yo no pertenezco a la categoría de las mujeres que conciben.
Pero más allá de esta conciencia interna, y excluyendo a familiares y amigos, para los “de afuera” nuestras apariencias no nos distinguen de los demás.
Los vecinos del consorcio, las porteras del edificio, las cajeras del supermercado, nos verán quizás como dos seres frívolos y egoístas. Aunque de seguro lo hacen con total indiferencia, ya que hasta el momento no han dado muestras de verse afectados por la curiosidad o el interés.
La curiosidad aparece más intensa en mi lugar de origen.
Porque los que tienen memoria y me han visto de chica, hacen inevitablemente la cuenta...y claro,...se preguntan...Pero yo no vivo allí!
Hace un par de años atrás, estando en casa de mi padre de visita, pasé caminando por la casa de mi amiga de la infancia, y estaba su madre barriendo la vereda.
Me detengo a saludarla y ella me pregunta por mi descendencia, y ante mi respuesta negativa ella me replica con su sonrisa impertérrita, su corte de pelo carré y su voz aguda:
-Ayyy! Pero que vaguitaaa! (que concluyó en diminutivo para que no sonara tan agresivo)
Y continua: -M. (mi amiga de la infancia), ya tiene dos chicos, los tengo durmiendo en mi habitación a la gorda y el gordito!
Debo decir que me shockeó la inferencia directa que hizo ante mi respuesta.
Por lo general ante la presencia de una mujer con “algunos” años sin hijos, (sé que tiene que ver con la experiencia personal), se suele asumir que tiene alguna imposibilidad.
O, se asume como suelen hacerlo algunas viejas, que como hoy la mujer tiene carrera y proyectos que postergan la maternidad, la falta de hijos se debe al egoísmo mas puro.
Ella, mi ex vecina, asumió rápidamente que mi falta de hijos era absolutamente deliberada, y me juzgó con una ligereza increíble.
Como si fuera una perezosa incurable, y pese a mis años no tuviera ganas de juntar la energía y responsabilidad necesarias para afrontar la maternidad.
La felicité, le dejé saludos para mi antigua amiga y me despedí de ella sin sacarla de su error. (A estas alturas ya debe estar enterada de mis pormenores)
Y ella se quedó mirándome con su escoba en mano, porque la ví de reojo cuando ingresé a la casa de mi padre, que dista a dos casas de la suya.
No sé, pero quizás en esos momentos ella, -que con su sonrisa y vocecita es capaz según la recuerdo, de hacer los comentarios más mal intencionados-, se quedó haciendo un balance de las cosas buenas que tiene en su vida, y agrandó su sonrisa arrogándose todo el crédito.
A veces somos pretenciosos y reclamamos el mérito completo por todo lo que nos sale bien, y desconocemos el grado que le cupo a la suerte y la oportunidad.
No voy a decir que a los actos positivos no le siguen consecuencias positivas, ya que la relación se ve más claramente. Pero que hay de las omisiones?
De esas cosas que no están en nuestras vidas y de las que nos damos cuenta cuando nos medimos con los demás.
Con gente que estuvo en el mismo lugar, rezó las mismas oraciones, que no hizo las cosas mejor ni peor, y sin embargo le tocó jugar con cartas distintas en la vida.
Y si en mi hogar no falta el amor ni falta el trabajo, mi prole vive todavía bajo mi regazo, la infertilidad no tocó mi puerta y la muerte pasó de largo mi casa. Puedo cargármelas a mi cuenta?
En eso recordé un capítulo de Los Simpsons en el cual Springfeeld había tenido problemas con unos osos que había causado destrozos en la ciudad y la gente asustada había empezado una campaña de prevención contra osos.
Las patrullas circulaban custodiando. Luego Homero le dice a Liza que lo de las patrullas había dado resultado porque no se veían osos.
Entonces Liza que tenía (creo una piedra) en la mano le dice, yo tengo esta piedra que tiene poder de repeler los osos. Ves algún oso por acá?
-No. –Entonces la piedra funciona! Y lo mira como demostrando su punto.
Y Homero luego de una pausa le dice...Liza, te compro la piedra!
Desde ese cruce vecinal, se me ha puesto en la cabeza que su interés y curiosidad puesta en mi familia, no es más que para confirmar que las carencias siguen ausentándose de su vida. Y así, cuando alguna vez se apareció por la casa de mi padre para interiorizarse de su salud...
-Como anda Don J.? –Se anduvo haciendo el loco...? (con vocecita aguda y pretendidamente graciosa)
...Pudo desandar después los pasos que separan su casa de la de mi padre, sintiéndose satisfecha con su vida. Convencida tal vez de que reza la oración adecuada, o toca la piedra correcta.
O quizás yo estoy siendo mala con ella, y de verdad se conduele de cualquier situación desagradable que le pase a mi familia, y estoy simplemente agarrándomela contra la madre de mi amiga de la infancia.
Que se yo!...bueno...por ahí es así, no?...Uff!...-Sabés que?
-Isabel!...Te compro la escoba!

sábado, 11 de septiembre de 2010

La infertilidad y los amigos.

RAT y Yo somos una pareja infértil, pero además de nuestra vida de pareja, tenemos una vida social. Tenemos familiares y también varios amigos.
Comentando el blog de Pachu el otro día, me quedé pensando en como se lleva nuestra infertilidad con los tiempos de los amigos.
Vale decir, en como sobrellevamos nuestro tema de la infertilidad, mientras en los tiempos de los amigos los embarazos se producen, los nacimientos se suceden, uno detrás de otro, y se celebran bautismos y cumpleaños.
La verdad es que cuesta a veces, pero sin exagerar, creo que nos llevamos bastante bien.
Nuestros amigos son gente comprensiva y demuestran sincero interés por nuestro bienestar, y una empatía natural, aquellos que pasaron por lo mismo.
Por nuestra parte siempre fuimos muy abiertos, de manera que la mayoría tuvo oportunidad de acompañarnos desde el principio de nuestro derrotero.
Y como el tema éste de buscar descendencia para una pareja infértil, es una cuestión que lleva años, resulta que hasta el más distraído e indiferente, ha tenido tiempo suficiente para sumarse en el acompañamiento.
Lejos de molestarme, me halaga que aún tratándose de temas complicados, quieran saber de ellos.
A todos los amigos, familiares, colegas, compañeros de trabajo, también les pasó el tiempo.
Todos están más viejos. Algunos más calmados y más tolerantes, y la mayoría más sabios.
Somos gente de una generación que en los 90 pensábamos que nos íbamos a llevar por delante el mundo, que la bonanza económica nos acompañaría siempre, que las promesas universitarias se concretarían todas, y que la paridad 1 peso = 1 dólar permanecería inalterada.
A su debido tiempo, caímos en la cuenta de que la vida tiene por costumbre proponernos su propio plan, y que la mejor posibilidad de éxito que tenemos, es encontrar el espacio para acomodarnos dentro de la propuesta.
Tenemos una amiga querida, quién con su marido, siempre han estado cerca y pendientes de nuestros asuntos.
Como cualquier grupo de amigos que se juntan y hablan de sus planes y proyectos de vida, a ella hace unos años la escuchaba hablar de sus hijos futuros como si tuvieran una existencia asegurada.
Podían surgir en una conversación cualquiera, situaciones hipotéticas en la cuales “la nena y el nene”, andarían haciendo de las suyas.
Con candor admirable hacía cuentas acerca de los momentos oportunos, y tenía cuidadosamente delineados, aspectos importantes de la crianza de los hijos.
Me resulta admirable y me da un poco de celos, que haya personas que puedan sin la menor sombra de duda en sus corazones, visualizar el objeto de sus deseos.
Yo, me permito soñar. Pero no me sale –a menos que lo haga concienzudamente-, dar por sentada la existencia de quién no la tiene.
Sus manifestaciones del más puro convencimiento interior siempre encontraron por reciprocidad una oreja en mí, porque siempre tuve de ella su más esmerada atención al escucharme.
Ambos han estado siempre cerca de nosotros, poniendo su mejor esfuerzo para entender las cosas que se salen de sus cauces y que no obedecen a una estructura determinada. Nos han visto adaptarnos a las circunstancias, y mientras revuelven el café -al que le agregaron un azúcar integral de gránulos grandes que se apelmazan en bolitas pegajosas, pero comulga apropiadamente con nuestras exigencias de una dieta de productos integrales y orgánicos-, aceptan sin quejas aportar las pequeñas adaptaciones que nuestros nuevos hábitos les imponen.
Sus mentes nos siguen y tratan de concebir con nosotros lo que les resulta difícil de concebir, y lo hacen porque nos estiman.
Hoy nuestros amigos están casados y son padres, aunque últimamente la vida les reclamó un poco de independencia, desbaratándoles de momento el plan que tenían trazado para su vida familiar.
Días atrás, con ojos comprensivos, ésta amiga en sus palabras nos dijo que:...para alguien tan estructurada como ella, entendía ahora cuan duro puede ser esperar sin tener certezas...
Yo deseé que en el intercambio de miradas, fuera para ella algo de mi resignada superación, y viniera a mí de ella, algo de su obstinada confianza en el futuro.

jueves, 26 de agosto de 2010

Que puede encontrarse UNA en la sala de espera?

Después de poco más de dos años de ser paciente del Hospital de Clínicas, volví a consultar en un centro privado de fertilidad.
Es el mismo donde me realicé los dos primeros protocolos de baja complejidad. Salvo que esta vez fui con el médico director del centro, dispuesta a quemar los últimos cartuchos.
El cambio fue sustancial “nuevamente”, y hablo de las apariencias.
En cuanto al tema médico académico, no podemos decir que alguno/s posean conocimientos revolucionarios en el tema, que los distingan de otros.
Las diferencias que sí existen y son a las que apunto en esta oportunidad, están en los detalles. Que a la postre son importantes porque ya sabemos, que la suma de estos favorecen los buenos resultados, y ayudan a contrarrestar los pronósticos adversos.
Entre ellos: el manejo de la técnica, el manejo embriológico, las condiciones del laboratorio, calidad de diagnóstico, etc.
Cuestiones éstas que en el Hospital de Clínicas, pese a la dignísima atención médica que presta el servicio, lamentablemente tienen un techo.
Para muchas de sus pacientes, enhorabuena, el techo quedará muy arriba. Pero para una cuya patología no ayuda, y en lo que constituye el aspecto sustancial del problema, no hay mucho nuevo por intentar.
De manera que lo novedoso tendrá que consistir en sumar los detalles. Que estén todos lo mejor pulidos y alineados.
Ahora, las apariencias...son un tema aparte.
Empezando por la sala de espera. Confieso que fue un poco raro volver a una con cómodos sillones, con revistas y tele prendida suspendida en una pared tabique. La verdad es que no esperaba volver!
La sala de espera situada en el quinto piso del Hospital de Clínicas está siempre atiborrada de gente. Nadie va con turno horario, sino que por orden de llegada, -que por razones administrativas debe ser antes de las 9:30 de la mañana-, se anotan en una lista de pacientes, para ser atendidos por algún médico del equipo.
Por esta razón, -porque hay que estar desde temprano para asegurarse un lugar en la lista-, es que hay mucha gente esperando al mismo tiempo en el mismo lugar, y la espera se puede prolongar por varias horas.
De hecho cada vez hay más sillas acomodadas en los pasillos, lo que denota la buena disposición para contener a toda esa gente.
Igual la espera, que en mi caso ha llegado a ser de más de tres horas, llega a desesperar.
Pero aprendí a amenizarla llevándome lectura y armándome de mucha paciencia.
Se nota “a la legua” quienes van por primera vez, porque a medida que pasa el tiempo se quejan en voz alta, miran al resto de los pacientes para ver si alguien se adhiere a la queja, y van a reclamarle a la administrativa por todo el rato que llevan esperando. Claro que al cabo de unas cuantas consultas y de algún que otro protocolo ya cumplido, se concluye que mejor es acomodarse y procurarse una actividad como leer, conversar o adelantar trabajo.
Las primerizas suelen ir acompañadas con su pareja, o algunas madres. Pero como el tiempo de espera es mucho y tedioso, y los maridos suelen trabajar, la regla general es ver mujeres solas, que se agrupan en racimos de conversadoras incansables.
Yo solía cruzar conversación con alguna de las tantas caras que a veces veía repetida, para comentar novedades. Aunque la mayoría de las veces me acomodaba tranquila y me avocaba de lleno a leer el libro que tuviera en manos.
No tengo reparos en decir que para las que calentamos silla desde hace rato, resulta un poco irritante escuchar hablar a las primerizas de historias que van y vienen, se distorsionan, de mitos que circulan, a las que son tan afectas!
Con el tiempo todas estas cuestiones se relativizan, y uno se queda con el trato originado por la cortesía, para saber cómo está el otro, como le fue...
No quiero desmerecer las historias personales, pero en mas de una oportunidad me he quedado encerrada entre ávidas charlatanas, mientras trataba con gran dificultad de dar vuelta la página de mi libro!
Ahora bien, en la sala de espera a la que volví, no se entablan conversaciones extensas, ya que los tiempos de espera no son tan prolongados. Y las mujeres concurren la mayoría con sus parejas.
No quiero inferir con esto que los maridos no trabajen! Pero la flexibilidad de los turnos y el hecho de que se pueda acomodar la consulta por la tarde o bien entrada ésta, seguro ayuda. A diferencia del hospital donde la atención es por la mañana (TOODA la mañana).
Y mi preferida es que ahora puedo matar el tiempo de espera mirando la tele, u hojeando alguna revista de moda, de esas que en mi casa no hay.
Y fíjate que una se puede enterar de cosas “interesantes”, como que en la revista SU, se hizo un concurso de cartas de amor para el día de San Valentín.
Supuestamente las lectoras mandaban cartas que alguna vez les habrían escrito un ex novio, un marido etc. El concurso ya tenía sus resultados y estaban publicados el tercer y segundo premio, y la primera aparentemente se había ganado un viaje para dos personas a Playa del Carmen.
Ya saben que es difícil juzgar con cierta objetividad una carta de amor, justamente por lo que es. Vista desde afuera siempre parece un poco cursi, o algo pedorra, o está mal escrita,..en fin: es difícil.
De ahora en más, voy a prestar especial atención a los concursos de revistas que no compro. Porque convengamos, que aunque no tengo, bien podría haber inventado una "hermosa y emotiva" carta de amor, atribuírsela a cualquiera en mi vida, y quién dice...el pasado verano no me embaracé, pero por ahí me ganaba un viaje a Playa del Carmen!

jueves, 27 de mayo de 2010

Me niego al NEGATIVO

Esta vez tampoco hubo suerte.
Disculpen la demora las que esperaban noticias, no tuve oportunidad de postear ayer.
La verdad es que ya venía presintiendo el desenlace desde hace una semana atrás.
De hecho empecé prematuramente a procesar el duelo.
El miercoles pasado estuve incontenible. Lloré un poquito en cada rincón de mi casa, en el subte, en la sesión de acupuntura. Me conmoví con toda manifestación patriotica y aproveche cada excusa que me abrió la emoción, para verter un par de lágrimas más.
Como sea, decidí llegar hasta el dia de la beta, con entereza y esperanza.
De modo que ayer al escuchar el resultado, ya no lloré.
Mi subconsciente que es a todas luces un sobreviviente, es sin dudas mas inquieto e inteligente que mi yo racional.
Alojado tal vez debajo del umbral de mi conciencia, hace unos dias que empezó a tenderle puentes a mi mente, y enviarle mensajes codificados para el trazado de un plan "B".
Cosa que el dia de hoy no me encontrara desorientada, y pudiera hallar sin vacilar, la huella de la estrella a seguir.
Siempre hace lo mismo. Es el que me ha tendido cada soga que me mantuvo a flote, y el que me abre todas la puertas antes que yo estire la mano para alcanzar el picaporte.
Planta en algún lugar de mis vísceras una idea, un camino (los próximos pasos clínicos a caminar), una alternativa (la de un hijo venido de cualquier rincón del mundo), un sueño sin horizontes antes de que "yo" lo conciba.
Y se queda allí para asegurarse de que lo mastique y digiera, y me promete un final con beso.
Entonces mi yo racional ya no se siente pedalear en el aire!
Aprendí a depositar mi confianza en él. Ha demostrado ser bueno para
ahuyentarme las sombras y no dejar que caiga en la desesperación.
Claro que tengo que acompasarme a los tiempos de RAT que son distintos. Se desenvuelven de otra manera.
Como un buen vino que vale la pena paladear, necesita estacionarse.
Y como el mismo vino estacionado del que se espera tan grato gusto al paladar, y finalmente cumple. El bouquet madurado de RAT arrasa con las expectativas y siempre, siempre ha estado a la altura de las circunstancias.
Anoche exorcisamos nuestra tristeza buscando información en la red, y descorchando un vinito para acompañar la cena. Hoy nuestro ánimo, como el mar, esta calmo.
Gracias por estar ahí!

viernes, 14 de mayo de 2010

Adivina quienes vienen a cenar.

Desde el lunes, 4 vienen conmigo.
Claro que para recibirlos, -por exigencia del procedimiento, aclaro para los que no lo saben (no piensen que a una le gusta torturarse)-, tuve que empezar la mañana bebiendo agua como si fuera una beduina sedienta recién salida del desierto.
Esto no hubiera sido un problema de no ser porque a mitad de mañana, me dieron aviso que el laboratorio, -hogar provisorio de mis cuatro embrioncitos-, venía “demorado”.
Así que en tanto debía esperar a que el biólogo hiciera su aparición, mi vejiga empezó a clamar dolorosamente por alivio.
Fue un verdadero tormento tratar de calmarla largando míseros chorritos, mientras una enfermera apostada detrás de la puerta del baño, me conminaba a hacer oídos sordos al llamado de la naturaleza.
Cinco veces repetí ese ritual. Las últimas dos, estando ya dentro del quirófano!
Enfermeras, residentes, pacientes y acompañantes varios, vieron atravesar el pasillo que corre del quirófano a la habitación, a una figura en bata y gorro verde, de andar encorvado, y arrastrando a modo de capa un cubrecama blanco de hospital.
Resultado tras 1/2 hora de procedimiento: embriones instalados + desalojo total de líquido = final feliz.
Después: seguir las indicaciones. Reposo, tranquilidad, espera a que el destino nos levante el pulgar,...y acupuntura.
Dos días postransferencia fui a recibir mi dosis de medicina tradicional china, esperando también dar con alguna pista que traída de otro punto cardinal, brinde tranquilidad a mi ansiedad.
Me acosté en la camilla y el ambiente estaba agradablemente tibio.
YuSheng dio inicio a las prácticas habituales. Me midió el pulso, miró mi lengua y luego se detuvo a observarme las piernas extendidas. Chitt! Detengan ahí su pensamiento!
Eso hace siempre, y hace rato que supe que no me “mira” las piernas, sino que hace un trazado previo y cuidadoso de donde colocar las agujitas.
Como si mirara un flujo energético invisible a los demás. Y ahí donde algunos solo vemos piernas flacas, pecas y el incipiente fin de un suave acabado a la cera negra. El fuera capaz de leer en mis pantorrillas, como si se tratara de esos letreros luminosos y alargados que pasan noticias de letras rojas en los colectivos!
En eso estaba cuando le vi aparecer una sonrisa gigante que agrietó su cara regordeta.
Se giró y lejos de pretender disimulo, me miró a la cara con sus ojos tajeados y airecito intrigante. Como si algo supiera!
Acaso fue alcanzado durante un par de segundos, por el goce atávicamente humano de saberse poseedor exclusivo de un conocimiento esencial a otro?
Yo quise creer que sí!
Así que me quedé en mi lado de ese vínculo humano y nada le pregunté.
Ninguno rompió el hechizo, ni destensó la cuerda que tironean quien se muere por ser preguntado, y quien muere por preguntar!
Además, supiera algo o no, me hubiera respondido lo mismo que me dijo en tanto colocaba una agujita en mi cuero cabelludo:
-No pienses!


PD: Para los que les interese y no lo hayan visto. En la revista Viva del domingo 9 último salió un artículo muy interesante sobre tratamiento de fertilidad y terapias alternativas, llamado “De oriente con amor”. Este link es de Halitus, pero allí se hace referencia al artículo.

viernes, 7 de mayo de 2010

Hay alguien ahí?

Ya despierta de la anestesia, aunque algo adormecida todavía. Mientras permanecía acostada en la habitación tapada con las frazadas hasta el cuello, cerré los ojos y me quedé muy quieta para ahuyentar de un manotazo imaginario, la tentativa de nausea que se asomó en mi estomago.
Pasó! Y pensado como estaba a oscuras, -porque seguía con los ojos cerrados-, tuve la sensación fugaz de que mi pensamiento no estaba solo.
Algo así como la conciencia acompañada. Por una noción que me inspiró a femenina.
Tanto así, que aún siendo que no suelo rezar, me arrebató un rezo espontáneo. Y no cualquier rezo, sino el dirigido a la Santa Madre.
No tuve que elegir, ni deliberar. Simplemente se impuso!
La sensación era tan indudablemente femenina con “a” que no pude menos que dedicarle una colección de mis pensamientos más selectos del corazón, a mi propia madre.
También hubo pensamientos dedicados, -aunque ya con mas conciencia y ojos abiertos-, a aquellas que fueron madres antes, mis abuelas, y que vienen ligadas a mí, por vínculo troncal. Grueso como mis dos brazos!
Y es que está claro que el espíritu, -aún en ayunas, mimoso y a sabiendas que no han de mezquinar tibiezas-, no ha querido ahorrarse el envío de tan sentidas dedicatorias, a los dueños de mis afectos. Los que según jura mi sangre, tienen tan buenos ojos para verme!
-Entro una médica para preguntar a mi compañera de sala y a mí, si ya nos habían dado las instrucciones para la medicación.
-Giré la cabeza y conteste.
Sacada de mi cuasi trance, quise volver a mi momento interior. En el que me habia sentido tan a gusto.
-Que hago, vuelvo a rezar?
-Uno, dos, o más?
-La misma oración o rezo otra también? Como funcionan estas cosas...?
(Perdón por mi herejía!! Por favor que no quiero ofender a nadie!)
Lo intenté, pero el momento ya había pasado de mí.
Quien dice,...tal vez se había ido a otra habitación!

viernes, 30 de abril de 2010

Inmunidad contra cinismo se busca

Quiero la maternidad más que ninguna otra cosa.
El deseo ocupa casi totalmente mi horizonte junto a otras cosas, que claro, no he dejado de desear.
Como sea, es el que detenta el primer puesto del ranking, y se lleva la palma.
Admito que tener un norte tan permanente y por tanto tiempo, me ha ahorrado una considerable cantidad de energía a la hora de priorizar, así como de pensar y elegir, cuando de pedir deseos se trata.
Y así como la maternidad puja desde adentro en tanto reclamo biológico, mandato social, grito de las vísceras. Deseo con fuerzas me redima y aleje del virus del cinismo, que acecha y amenaza ser incurable.
RAT y yo corremos serio peligro de quedar atrapados en el centro mismo de nuestras existencias.
Encerrados en el hueco que forman los círculos concéntricos de nuestra vida en pareja, -sin la aparición de otra vida que los abra como una tenaza-, y cambie el color de la pantalla a través de la cual vemos el mundo, podemos bien ser afectados de permanente.
De ser así, sospecho seremos firmes candidatos a convertirnos en destinatarios mutuos de la casi totalidad de nuestros recursos. Físicos, emocionales y económicos.
Moldeados en una intimidad a medida de nuestras mañas, y en tanto productos genuinos de una generación que viene en envase de eco-conciencia, envolveremos nuestro hogar con un filtro de política correcta.
Y así, si la vida nos deja tranquilos y no nos incomoda con hechos imprevisibles o fuera de protocolo, dejaremos entrar selectivamente la cantidad y calidad de experiencia, de conformidad con nuestro índice de tolerancia.
De seguro dedicaremos amplio espacio a instruirnos y afilar nuestra capacidad crítica. No es que esté mal instruirse! Es que me parece existe una propensión de los espíritus acomodados a mimar su vanidad intelectual, tanto como la material.
Temo que el paso de los años en mutua soledad no depare mucho más que la fuerte tentación de prenderse a los coletazos de juventud, y nos empecine en retener manifestaciones de belleza aparente.
Mientras espero, miro a los del otro bando. A mis contemporáneos, padres y madres.
Los veo estacionarse en doble fila a la salida de los colegios, sabedores de la importancia de la misión de sus vidas.
Ejercer con arrogancia las facultades que otorga ese derecho inalienable a la paternidad, que ni en sueños cuestionarían
Los veo posesivos de la síntesis de la vida. Descalificantes de las opiniones que no provengan de los suyos, y exhibir en sus miradas el conocimiento del núcleo de lo sagrado. El sentido de sus existencias, la dirección inequívoca, el alivio generacional.
Excluyo de este grupo a aquellos que lograron con esfuerzo, arrancarle a la vida un pedazo de existencia para sí mismos.
Tanto tiempo detrás de las filas restó ganas de ostentar el conocimiento íntimo que viene de las entrañas. Conocedores de que la síntesis de la vida no pertenece a nadie, y que la fortuna es una dama a la que no conviene desairar, se de buena fuente que se pellizcan cada mañana al despertar.
Así nos encuentra el día de hoy, encarando con ímpetu el cambio de filas. Dos ex fumadores, aspirantes a ex cínicos, en pos de la inyección que nos traiga tan ansiada inmunidad.

miércoles, 21 de abril de 2010

No es solo una queja. Es también una declaración de optimismo

Médicos y cultores de la ciencia médica son indudablemente gente de una casta especial. Y los pacientes insistentes, también lo somos.
Todos sabemos que de un blanco respetable se avocan a la reparación cuidadosa de nuestros cuerpos, y sin embargo....es una contrariedad que a veces, de algunos se reciba un trato similar al que prodiga el service, digamos...del aire acondicionado!
Sí, el service oficial en materia de garantía. Una de esas personas que han sido entrenadas no tanto para buscar y dar con la solución a la primera presentación del problema, sino para desviar la atención y energía del consumidor, de lo que supondría la responsabilidad de su representado.
En ese plan se somete al consumidor a un cuidadoso y extenso cuestionario que lo dirige hasta alguna trampa, que le permitirá al service, poner al comprador de cara con la propia responsabilidad en la causa del problema.
Ahora, en tema médico general y en tratamiento de fertilidad en particular, no diría que hay una pretensión de exoneración de responsabilidad, porque desde ya que no hay responsabilidad humana por los hechos de la naturaleza.
Pero,....sí hay una constante!
Y es que hasta tanto no se dan repetidos fracasos en el tratamiento encarado, no se avanza hacia el fondo de la cuestión.
Atrás quedaron en mis recuerdos los primeros pasos dados con mi ginecóloga.
Todavía lastima mi intuición herida su suposición de que el obstáculo podía ser mi psiquis. O su sugerencia de que tal vez no hacíamos con suficiente ahínco la tarea que nos correspondía.
La recuerdo sacando papel y lápiz para indicarnos en negro sobre blanco el momento de la ovulación, y marcando con insultantes “exis” los mejores días para cercarla.
...Si hasta temí que dos adultos fuéramos objeto de alguna indicación más gráfica todavía!
La verdad es que una está tan deseosa de dar con el origen del problema, que acepta cualquier sugerencia. Aún las que encuentran resistencia de una lógica elemental y de una saludable intuición.
Rencorosamente admito, que solo la veteranía en tema de infertilidad puso bálsamo en mi intuición e intelecto heridos, granjeándome el respeto y seriedad que añoré desde el principio.
Si fuera por mí, habría pedido ser sometida de entrada al escrutinio cuidadoso de un scanner que encontrara la raíz del asunto. Y sin dilación, disparar una flecha certera al blanco encontrado, para no concluir años mas tarde, que ciertas prácticas fueron,-a la luz de nuevas circunstancias-, una pérdida de tiempo y de valiosos recursos.
Enfrentémoslo, no es mala voluntad! Sino quizás como se sospecha, que la medicina tal como está es incapaz,-por técnicas y políticas hospitalarias-, de darnos esa inmediata satisfacción.
La realidad nos empareja. Avanzamos sí, de un casillero a otro, y solo si los dados arrojados nos trajeron suerte.
Ensayamos conforme las estadísticas generales, tachamos, y rescribimos en términos de experiencia personal.
Aprendemos que limitarse a ser movidas como piezas del tablero no rinde. Y que la participación activa, colaboradora y de calidad, le imprime eficacia al movimiento. Paga más y mejor.
Que es vital informarse. Llevar la cuenta de lo que nos sucede. Tomar nota de nuestros pequeños fenómenos, escuchar y hacer oír nuestra historia personal.
Que esconder las lágrimas no sirve de nada, que intercambiar experiencias constituye un valioso aporte, tanto como es inmensamente grato saberse acompañado.
Finalmente,....caemos en la cuenta que la vida es un milagro.
Que las muestras de generosidad deben ser siempre bienvenidas. Y que no se deben escatimar esfuerzos a la hora de retener pese a todo, la capacidad de congraciarse con los logros ajenos.

viernes, 9 de abril de 2010

El regalo prometido

Se me vienen los 40, (y no me refiero a los 40 ladrones de Alí Baba) sino a las cuatro décadas de edad.
Los adivino marchando en actitud de patota, a paso rápido, taconeando sin pausa, e inexorablemente en esta dirección.
Y yo, a escasa distancia, sin más remedio que seguir la misma coordenada, me voy a topar con ellos el lunes de la semana entrante.
Puedo empezar por mencionar algunas notas positivas sobre cumplir 40 años, que sin dudas van a ayudar a amortiguar el impacto, tales como:
...la experiencia que viene con ellos.
...el glamour que últimamente parecen tener. (Indudablemente la terminación redondeada de su cero le otorga una cerrada y llena suntuosidad que se da en fuga en los años posteriores. 41, 42, Mmm!).
...O, lo bien que nos sienta la “temprana” madurez.
Figurativamente sería algo así como un traje de alta costura recién estrenado, por debajo del cual resiste una figura a la que todavía se le adecúa un jean. Visiblemente excesivo y un poco fuera de lugar, pero excusado por el lucimiento a sabiendas candoroso, de la novel madura que lo adquirió.
Hordas de mujeres, famosas y no tanto, festejan la llegada de los 40 y ostentan como un trofeo indiscutiblemente alcanzado, la madurez plena que éstos traen.
En tanto descorchan de lo lindo, desmienten mediante guiños a otras de la misma especie y a cualquiera que este mirando, que sus cuerpos y espíritus hayan sido afectados por el avance de la mediana edad.
Es el festejo de la mentira develada, de los 40 que son y no son! Viva!
En mi caso los 40, además de lo mencionado, vienen con yapa.
Me dejaron un depósito importante de nuevas reservas.
-No! Nada que ver con las del bicentenario!
Son más bien ováricas.
-Sí, la DHEA funcionó y mis reservas se incrementaron considerablemente.
Eso confirmé ayer cuando después de ver los resultados, con notoria alegría mi médica salió del consultorio a la voz de: “una buena noticia”!, a fin de mostrarles al resto de los médicos del equipo, el papel que tenia en mano.
Mientras yo permanecía en ese pequeño consultorio del quinto piso del Hospital de Clínicas, con mi corazón henchido de satisfacción, los escuchaba comentar tan gratamente a mis oídos.
Claro que parte del mérito, mal que le pese a mi médica que tan orgullosamente blandía el resultado de laboratorio, es para mi reducto de sabiduría oriental.
Así, que en tanto me preparo para festejar el cumple que se aproxima, espero con ansias que los números tan agoreros, se traduzcan en una realidad mas auguriosa aún.
Cruzo dedos..y piernas!

lunes, 15 de febrero de 2010

La carne me hace feliz!

Como parte de la cruzada que emprendí, -que es de público conocimiento-, hace meses que estoy siguiendo una dieta (ver) estricta, de la cual ya he hablado aunque no en detalle, aconsejada por mi médico chino, de quién también ya hablé en otro post (ver).
Ojo! que quizá la palabra dieta confunda.
No es tanto una dieta en sentido de bajar calorías, sino más bien una “filosofía de consumo” podríamos decir, que requiere cambiar de hábitos alimenticios.
Implica adoptar otras formas de consumir los alimentos, tal como: evitar comer ensaladas de verduras frías o frutas de la heladera, y tomar las bebidas calientes o a temperatura ambiente.
Algunos consumos se relegan lo más posible (notarán que no digo abandonar), tal como: el de harinas blancas refinadas y sus derivados, -ahí van las tortas, pastas, pizzas-.
Se reemplaza el consumo de azúcar refinada por azúcar orgánica o miel, -ahí se fueron los postres, helados, gaseosas-. Y se evitan las grasas animales, -manteca, leche entera, yema de huevo y carnes que no sean magras-.
Se abraza con mayor efusividad consumos tales como: aceites vegetales (de buena calidad), semillas, cereales, pescados de mar profundo, arroz y panes integrales, etc.
Esto que a primera vista parece terrible, la verdad es que no lo es tanto! Con un poco de maña y tiempo podemos salir bien parados del desafío.
Se pueden hacer postres igual de sabrosos con frutas. Reemplazando el azúcar blanco como mencione, el elemento graso por aceite, y haciendo uso solo de las claras de huevos.
O mejor, adquirir los productos en los mercados y negocios, -que hay muchos en la ciudad-, donde se pueden conseguir entre otras cosas, variedad de pastas y panes de harina integral. Galletitas de todo tipo hechas de diferentes harinas, con cereales, semillas, miel o azúcar orgánica. Créanme! Hay muchas y ricas.
Incluso, uno de mis últimos hallazgos fue una especie de “tapas” o “tacos” (para las que no son locales) hechas de harina de arroz, que sirven para hacer empanadas.
Claro que con disciplina y esmero, puede una darse un gustito saliéndose de la dieta, muy de vez en cuando!
Ahora bien, resulta que mi médico chino, además de darme los lineamientos generales de que comidas favorecer y que otras evitar, -en particular para lograr el objetivo de mi pretensión-, siempre me está rescribiendo con letra chica entre renglones y anotaciones marginales, ajustes de esos lineamientos, a mi persona.
Yo, como alumna aplicada me adapto sin réplicas a esos ajustes. Tanto que a diario tomo en ayunas las reglamentarias pastillas de levadura de cerveza. Le agrego la media cucharita de cáscara de huevo molida al vaso de yogurt descremado, (es la forma más aceptable que encontré de pasarla con éxito). Y por último me devano los sesos tratando de encontrar la manera de ingerir las semillas de sésamo negro molido en algún alimento, lo que confieso, no siempre acierto.
El último jueves, éste galeno oriental me dijo que lo que a mi estaría haciendo falta es consumir mas proteínas. Mejorar la calidad de las nutrientes que vienen con la sangre y que fortalecen mis músculos, lo que incidirá en la mejor producción de hormonas, bla, bla, bla.
Con una risa contenida en mi cara, pensé que esas palabras son conceptualmente, -algunas comas más ó menos, diplomas, lecturas varias y años mediante-, las mismas que invocaba mi madre, impulsada por mis tías, aconsejada por mis abuelas, para entrarme en la boca con una cucharada de sopa de hígado, de espinacas disfrazadas y los mil y un truco-bocados para “abrirme” el apetito
Resulta después de todo que este viejo pero agiornado concepto me persiguió hasta el presente, no importa cuantas vueltas de hojas le haya dado a este libro. Finalmente me encontré con una página conocida.
Esa!, la maldición de aquellos que les sobra humanidad, colesterol y ácido úrico. En mi casa no necesita presentación!
Conozco bien a esa vieja aliada de los frioleros y los de contextura delgada, -que sin arrogancia ni hacerme reproche alguno-, me estiró su mano.
Y yo, ni bien termine de aceptar que a la luz de lámparas halógenas y confundidas en ruido cosmopolita, las viejas carencias semejan nuevas. Sin fingir humildad, se la voy a tomar!
Comer carne roja, reina de las proteínas! Tres a cuatro veces por semana.
-Y comé en cantidad! –dijo-
Hace cuatro escasos días que estoy transitando por un raid de asados. De cordero, de colita de cuadril, y hoy me esperan unas costillitas de cerdo. Es extraño, pero la proyección me produce una cosquillita en el estomago!
Después de pasarme meses restringiendo mi consumo de carne, al cual me creí perfectamente adaptada, encuentro para mi sorpresa que la perspectiva de comerla a placer me hace potencialmente feliz!!??
No es que mi vida vaya a cambiar sustancialmente, pero esa habilitación carnística y cuantitativa, - mas mental que material-, concluyo que me augura desahogo y placer.

PD: Tanto luchar para que comiera un bocado mas de milanesa! Cómo se agarrarían de los pelos unos que sé si leyeran el presente!

viernes, 5 de febrero de 2010

Cuando el sueño tiene cara

Con mi dedo inquieto posado sobre el mouse, hace días que estoy tragando información de todo tipo relacionada a la adopción internacional y vernácula.
Sin ánimo de parecer tratadista, surgen dos premisas que permanecen inalterables, y con trazo grueso podríamos sintetizarlas de la siguiente manera:
La internacional se desarrolla en plazos considerablemente más cortos.
A primera vista, los países de origen de los “adoptables” muestran una real voluntad de estado, en dar solución en tiempo oportuno al problema de la orfandad. Ello se aprecia entre otros, en el irrestricto acceso de los ciudadanos del mundo, la uniformidad de trámites, su celeridad, y la aceptación sobre criterios comunes de la documentación necesaria. La colaboración de los organismos internacionales y disposición de funcionarios que superan barreras idiomáticas, de distancia y logísticas.
Claro, los costos para la gente de estas latitudes son altos, y es una cuestión no menor a considerar.
Por su parte la adopción dentro del país, -y en esto no voy a manifestar nada que no sepamos ya-, necesita urgente que la voluntad del estado asistencialista diga presente.
Es sabido que los tiempos de la justicia son “lentos”, y lamentablemente en este terreno no se da la excepción. Si bien aplaudimos que prevalezca el “interés del menor”, los adoptantes permanecen inaceptablemente desamparados por demasiado tiempo, hasta que una sentencia que se tarda, pone la certeza en negro sobre blanco.
Resulta para más, que el tráfico ilegal de niños está haciendo de las suyas en determinadas zonas de nuestro país, y le ha asestado un golpe mortal al sistema de adopción regular.
Tenemos hoy un sistema legal incapaz de combatirlo en ley propia. No ha sabido adecuarse con pautas de aplicación eficaz, prontas y que resuelvan las situaciones de abandono, desnutrición etc, con la urgencia que ameritan.
Ni siquiera la última reforma de la ley ha sido eficaz al respecto de desalentar estas prácticas. Mas bien, -al decir de los expertos-, ha creado una verdadera trampa de tiempos y trámites para los menores, que en nada se compadecen con las necesidades de sus jóvenes vidas.
Como es natural, la institución es atentada desde adentro. La excesiva burocracia, la desidia, la falta de personal especializado, la falta de recursos, de idoneidad, los abusos de poder, la falta de criterio y de uniformidad de reglas, constituyen un pesado lastre del que no ha podido desprenderse para dar pelea mas liviana, y en situación pareja contra un mercado negro, -que por definición es acomodaticio-, y en contraste se mueve con rapidez, tomando todas la ventajas y espacios que el sistema legal no puede abarcar.
Con todo, no descreo de nuestro sistema, creo que es bueno en esencia, pero necesita de todos los ajustes y vueltas de tuerca, para que no se vuelva letra muerta.
Aclaro que no es mi intención polemizar, sé que atras de algunos Juzgados hay personas honrosas y realmente dedicadas.
También quiero manifestarles a aquellas familias que están en lista de espera, que cuentan con el mayor de mis respetos y admiración!
Ahora, una circunstancia que es notoria, y que tiene que ver con el título del post, es que a diferencia del sistema vernáculo, donde por razones de reserva, no se revelan identidades, ni se permite la exhibición de fotografías, en las distintas páginas foráneas de libre acceso para los navegantes de internet, se pueden ver claramente fotografías.
Aparecen los distintos orfanatos, sus instalaciones, niños de todas las edades que esperan ser adoptados, incluso videos que los muestran en primera plana, con leyendas alusivas que indican sus edades y hasta sus nombres.
Es en esos momentos de inocente vistazo, que para algunos se pondrá en marcha un mecanismo elementalmente humano. El de darle forma y nominación a los sueños!
Ni siquiera el poeta enamorado del amor podrá resistir mas tiempo cantando a la impersonal luna, si antes no lo golpea un nombre, -siquiera una sombra de la que se adivine un contorno-, y se haga dueño de sus versos.
Es que a pesar de tanto pensamiento abstracto, los humanos que materia somos, de abstracto tenemos poco.
Bastará ver un par de ojos, una manito haciendo un saludo al aire o una boca llena de muecas. Y llegada la hora de soñar, solo los más fuertes evitarán que el pensamiento adquiera formas, y se pose sobre ese par de ojos, o tome un nombre de letras determinadas.
Si bien sé que todavía tengo alternativas que explorar en materia médica, lo cierto es que se apoderó de mí una rara y clara conciencia como nunca tuve en mi vida. Que el universo tiene puertas. Y que incluso para alguien como yo, es posible que sobre un par de ojos hoy abriéndose, comience a cerrarse un círculo!

viernes, 15 de enero de 2010

La sabiduría oriental no se toma vacaciones

Estando en el subte mientras me dirigía a mi sesión de acupuntura, me entretuve viendo durante todo el recorrido, desde la primera hasta la última estación, a un nene que jugaba con un chiche. Un huevo de plástico de dos colores, que apretando un botoncito se abría con un ruidito de resorte y salía un autito sobre una pequeña rampa.
En lo que duró el viaje padre e hijo repitieron incansablemente el mismo ritual.
El padre cerraba el huevo y lo metía en el envoltorio, el nene lo sacaba con sus manitos torpes, apretaba el botoncito y reía gustoso cuando salía el autito. La misma escena tuvo lugar varias veces, calcada. Y todas las veces el nene hacía la misma mueca de sorpresa y fascinación, en tanto soltaba una carcajada estentórea (extrañamente grave para su edad) causando la sonrisa inmediata de los pasajeros cercanos.
A esas alturas se comprenderá que lo único fascinante era la sostenida fascinación del nene, ya que la sorpresa había dejado de ser tal para los adultos, unas cuantas estaciones atrás.
Definitivamente estamos crecidos y con capacidad de asombro muy mermada!.
Seguro el tiempo la impermeabilizó y la hizo resistente a encantamientos torrenciales y permanentes.
En ese sentido tengo que reportar, que los últimos dosajes de DHEA no arrojaron los resultados esperados. Me dijeron que es un poco prematuro tenerlos por definitivos y habría que esperar a cumplimentar los cuatro meses de tratamiento para recién evaluar. Me dieron las órdenes para las evaluaciones de este mes y del siguiente, ya que el equipo de médicos estaría de vacaciones en los próximos días.
Así es que mientras corría a recibir mi cuota de medicina tradicional china, no pude evitar pensar en la medicina convencional, en sus pautas impersonales y en su acostumbrada morosidad. La de logros inmensos y que avanza con pasos de gigantes, y sin embargo en muchas ocasiones, se le pasa reparar en los detalles y en las sutiles simplezas. La que va en camino indudable hacia la coronación de los especialistas. Neurólogos, cardiólogos, endocrinólogos, etc, etc, versados en sus materias, llevan historias clínicas diferenciadas, y se muestran en sus actos peligrosamente desdeñosos de la integralidad del paciente.
No obstante tiene ésta la robustez de un edificio, de forma un poco toscas asentadas en el prestigio de sus profesionales, capacitados en la excelencia que se le escapa a la desidia del estado.
Sé que sus formas terapéuticas no comulgan del todo con la de la medicina tradicional china, más empeñada esta última en lograr la sanidad a través de un equilibrio integral.
La medicina convencional con sus métodos algo radicales, producen un cierto retroceso en ese camino propuesto por la otra.
Así y todo no estoy dispuesta ni preparada para abandonarla. Como no se abandona a la esposa vieja que estuvo siempre para bien y para mal!.
Y sí, mientras la convencional se toma vacaciones, la de estirpe foránea avanza maratónicamente a razón de dos sesiones semanales para ganarle en ley propia, en tanto lleguemos al mes de marzo/abril tiempo pautado para reintentar nueva FIV, y retome la convencional, su reinado suspendido por receso de verano.
La medicina tradicional china hace suyas las premisas que la otra desdeña. Sus contornos son sofisticados, tallados por cierta espiritualidad. Se concentra en los detalles personales. Se interesa por todo. Todo tiene que ver con todo, hasta las cosas mas nimias! Los aspectos de nuestra vida se manifiestan de formas observables. Tienen importancia las formas, la coloración, la cantidad, etc.
Y aunque la oriental es mas antigua y reposada que la occidental, se aprecia comparativamente mas ágil y dispuesta a tomar ventajas de los espacios que la convencional cede.
Su entorno entero propone una pausa y el silencio impone respeto.
Mas cuando estoy en penumbras y con ojos entrecerrados observo a mi médico chino mientras mide mi pulso, su perfil me muestra un ojo rasgado de párpado inexistente, atento, y una pupila oscura que se mueve rápidamente de un vértice al otro como siguiendo un ping-pong veloz, -jugado en la distancia-, en pos de mis pulso sereno, audible conforme su ciencia.
Y yo me doy cuenta, que mi impresión, no es incorrecta.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Yo propongo, alguien mas dispone.

Debe ser que siempre fui una chica tonta, y en afan de sincerarme admito que pongo demasiado empeño en que estas fechas me afecten del único modo, en el que escasamente me afectan.
Vale decir que me afectan de mil maneras indeseadas. Me violenta la cantidad de gente en las calles, el tránsito, me abruman las compras y preparaciones varias, me estresa viajar a pasar las fiestas con mi familia y finalmente me produce una sensación angustiosa el encuentro con algunos rincones de mi vida de niña y alguna que otra vulnerabilidad y quietud por alli circundantes, de las que no voy a abundar.
En fín, todas menos una. De la navidad en sentido lato, de esa que te inunda de espiritu homónimo, pleno de buenos y hermosos sentimientos!. De esa, poco y nada.
Aun así, y por ser ésta la fecha apropiada. Por encontrarse los cielos abiertos y los canales de escucha mas aceitados, y el espiritu bienintencionado mejor dispuesto. Quiero aprovechar para expresar mi deseo y lanzarle a la vida este guante con la esperanza de que lo recoja.
Resulta que la vida y yo tenemos una deuda de honor, y que hasta el momento no hemos saldado.
A esta hermosa y cruel fémina se le dio por amputarme los lazos que me unen por derecho de nacimiento a la génesis maternal. Primero cortándo la atadura de mi madre siendo chica y ahora privándome de la habilidad generativa que me corresponde por ley universal.
Y así quedé yo, esferica y varada en un limbo donde se flota sin hilos que me cuelguen, que me sujeten hacia atrás y adelante en la continuidad umbilical.
En vano he hurgado en mi anatomía tratando de encontrar alguna saliente. He revisado radiografías y ecografías procurando hallar alguna hendidura o rompiente que sugiera que el núcleo de la vida está en mí.
Ay! Si pudiera una entraña alcanzar y tirando de ella desentrañar el misterio de la génesis, que por herencia biológica mia es!.
Siendo ésta una disputa de féminas pido disculpas al hombre que me incumbe, en caso de sentirse algo excluído.
Sé como quiero ser pagada!, por ello propongo arreglar cuentas, y como no sé donde firmar para sellar nuestro compromiso, arrojo este pacto espero de adhesión para quien corresponda:
Yo, mujer nacida de mujer. Heredera material de la continuidad y devenir natural conforme la ley del universo, deseo que me devuelvas al lugar que merezco por derecho biológico, y que me hila dentro del tramado inacabado e infinito que teje vida.
Como contraprestación prometo honrarte siempre, de acuerdo con mis posibilidades, por naturaleza mejorables.
Una vez pagada la deuda y satisfecha mi acreencia, nada mas tendrán las partes para reclamarse por cuentas pasadas ni lágrimas derramadas.
En virtud de conformidad, firman al pie:


VIDA ...............................YO

PD: Feliz navidad y mejor año nuevo para todos!.
Es mi deseo honesto que todos sin excepción vean cumplidos sus sueños, y tengan la fé suficiente para renovarlos.

martes, 1 de diciembre de 2009

La importancia de llamarse Ernesto

A proposito de Gabiota que, gracias, -me hizo una visita al blog-, pude acceder al suyo y maravillarme con su historia de adopción. Me conmovió profundamente, y me sorprendió porque no?, la transcripción que hizo de la carta que escribió su hija de 9 años a requerimiento de su maestra, hablando de su familia.
Como puede una personita de esa edad poseer una síntesis tan acabada de lo que es una amalgama familiar? Intuír tan lisa y llanamente esa reunión de voluntades y energías puestas bajo un mismo techo, por designio de los hombres y mujeres que tuercen realidades, favorecen desiciones y hacen que converjan en un solo destino?. Es fantastica su aceptación práctica, desprovista de teoría, de la fuerza afectiva que la une a los suyos!
(Por cierto a muchos mayores nos llevaría horas de disertación y de terapia.)
De allí y de otras historias, que tienen a amigos y conocidos por protagonistas. De gente corajuda y de gente redimida, -que puestas a construir su propio destino, tejen su tapiz familiar de malla gruesa a fuerza de elecciones, de afectos arrimados, de pactos y sangre nueva-, surge este interrogante: Es menos importante el legado de hoja en blanco, de modelo para armar, al de raices largas que nos conectan troncalmente a nuestra historia familiar?
No es facil desde ya asociar la palabra legado, -mas ligada a la tradición de cosas viejas-, con algo nuevo, inacabado, que se acomoda de conformidad a las circunstancias y que permite revisión.
Nunca me fue expresado con palabras, pero siempre se me dejó intuir que, -aunque no vital-, sí era importante mantener vigente nuestra memoria familiar.
Atravez de historias de nuestros abuelos, presentes en fotos y objetos de nuestra casa, se explica de donde vinieron y quienes fueron. Historias que por cierto, muchas veces parecian justificar por si mismas, algo de la idiosicrancia familiar presente en las actuales generaciones.
Es una forma simple y segura de definirnos. Mi calidad de eslabón de una cadena generacional, me imprime una identidad que me delimita dentro y fuera de mi entorno.
La historia de los objetos que estuvieron presente hasta donde recuerdo, así lo indican.
La casa de los abuelos, donde vivieron desde siempre y que no sale de sus patrimonios sino por muerte de éstos, se transmite junto con todo lo material e inmaterial a las generaciones posteriores, que lo dividen según sus intereses y afinidades. Heredamos muebles, inmuebles, cara, naríz, carácter, negocio, profesión, clientela, aversiones.
Hoy tengo la sensación de haber producido un quiebre en esa linea. Quizás sea solo una sensación, la misma que pudieron haber sentido mis padres o los suyos.
Ya no vivo en la ciudad que me vio crecer. Las viejas casas familiares se vendieron para tapar fisuras que la economía rasgó. No vivo cerca de la familia que me dió origen, veo poco a mis primos y casi no conozco a sus hijos. (Mantengo sí un vínculo estrecho con mi padre y única hermana).
Librada a una existencia mas independiente, paso mas tiempo con amigos, compañeros de trabajo y afines de la vida.
Me siento a gusto entre gente que me produce la misma sensación, de pioneros de generación. De aventurados en otros cursos, de emprendedores de giros.
Por propia decisión ó mayormente movidos por las circunstancias, hemos migrado, cambiado de escenario y actores. Cambiamos de trabajo, abandonamos viejos hábitos y adquirimos nuevos. Hicimos nuevos amigos, nuevas relaciones, y hasta forzamos algunos vínculos.
Vistos ante situaciones novedosas, nuevas armas nos echamos al hombro para transitar senderos, que ni en su vida se hubieran imaginado mis abuelos!
La historia de mi pequeñito grupo familiar, aun compuesto por dos, no hace mucho empezó a escribirse y es pura promesa. Mi legado es todavía un poco incierto. Surge enmarañado de espíritu de antaño, los mejores recuerdos, votos familiares, lazos inquebrantables y amigos irrompibles.
Salud por los viejos, los nuevos y los que vendrán!!

martes, 24 de noviembre de 2009

Según quien mire

Hoy pensé mas que otras veces en que es casi imposible no ver el mundo atravéz de un prisma propio.
Es una tontera la que digo, pero resulta que cuando yo era adolescente, creia como muchos, que la vida se abría camino a toda costa y muy a pesar de todo.
No es que la afirmación haya perdido validez, solo que ya no veo la concepción en estos términos.
En el mundillo de consecuencias no medidas que acarrean las practicas adolescentes tempranas, los embarazos indeseados arremetían en la realidad de algunos con la fuerza de un huracán. Siempre existió y sigue existiendo entre adolescentes y jóvenes un conscenso generalizado sobre el enorme poder de la concepción.
La vida que se cuela en las entrañas, que aparece aun donde no se la llama, que se apega a cuerpos hostiles o incluso enfermos, que doblega voluntades. La contudencia de lo que no se enmienda fácil, lo que no se borra ni permite ir hacia atrás, -tal cuando se empieza a escribir con tinta y se abandona la tranquilidad del lápiz y la goma-. La vida que testarudamente sigue, se nutre y crece sorteando todo tipo de dificultades. Desde las habilidades gimnasticas de sus portadoras, descuidos alimenticios, hasta aplicaciones en ingestas varias.
Este es y ha sido despues de todo, -millones de años de evolución humana hasta esta parte-, el llamado de la naturaleza. Constante, inalterable.
Se dice que es un aporte mínimo el que natura pide a las especies que satisfagan, para cumplir con el plan natural. Claro que si bien en los primeros tiempos de nuestra civilización, la procreación habría sido decisiva en la conservación de la especie, lo cierto es que hoy con 6.798.109.835 de habitantes en nuestro planeta, esta claro que los humanos ya no corremos peligro de extinción.
Por eso y por otras razones es tan dificil aceptar que una, no va a cumplir con el mandato natural en tiempo y forma.
Es dificil también, porque este esfuerzo que al decir de la ley de la naturaleza es mínimo, no requiere para su cumplimiento talento especial alguno. De hecho podría un ser solo permanecer mientras la vida le pasa por encima, y aun así dar vida. Lo contrario supondría tener habilidades y talentos varios y no poseer éste, el mas elemental y raso de todos.
En este contexto, el de un universo natural que no necesita mi aporte, mis aspiraciones y proyecto personal se pierden en el detrás de escena, donde nos dejo la naturaleza al soltarnos la mano.
De eso se trata ahora, del proyecto que a mí incumbe e interesa a los mios, de ganarle la batalla a la naturaleza, pequeña para ella y grande para quien escribe, que no por mala sino por descuidada y desordenada como lo ha sido siempre, en lo que a este tema atañe, simplemente no reparó en mí.
Es así que, esta noción de la vida que se aquerencia, que echa raíces fuertes, hace tiempo que no es la mia.
Mi realidad como la de muchas es la de la fragilidad humana. Se concentra en desproporciones de esfuerzos desmedidos y logros magros. La concepción supone en ésta, a la vida caminando por cuerdas flojas y resbaladizas.
Como en el reino del revés de Maria Elena Walsh, aquí la realidad es de espíritus férreos y cuerpos desaprensivos, de órganos incumplidores, en huelga permanente o de trabajo a reglamento. De obstrucciones piqueteras en trompas, de óvulos ausentes con y sin aviso, o rebeldes sin justa causa. De úteros desnaturalizados y poco amables, de endometrios huraños, de embriones debiles y escurridizos.
Actualmente y como primera impresión de genuina sorpresa, me admiro cuando me entero de que alguien esta embarazada. Así nomás? casi de la nada?, cuando? y sí, al mejor estilo de cocinera de la tele vernácula, "en el tiempo que me quedó entre la clase de spinning, de tenis, justo en medio del lio con los chicos y fulano que tardó una hora mas en dormirse depués de cena", "AH!, y como me sobraron como dos segundos y medio, te hice un lemmon pie".-
Es que acaso caímos en alguna otra dimensión del universo? Sera que como la luna que tiene dos caras, nos tocó por sorteo contemplar la de la precariedad de la vida?