viernes, 15 de enero de 2010

La sabiduría oriental no se toma vacaciones

Estando en el subte mientras me dirigía a mi sesión de acupuntura, me entretuve viendo durante todo el recorrido, desde la primera hasta la última estación, a un nene que jugaba con un chiche. Un huevo de plástico de dos colores, que apretando un botoncito se abría con un ruidito de resorte y salía un autito sobre una pequeña rampa.
En lo que duró el viaje padre e hijo repitieron incansablemente el mismo ritual.
El padre cerraba el huevo y lo metía en el envoltorio, el nene lo sacaba con sus manitos torpes, apretaba el botoncito y reía gustoso cuando salía el autito. La misma escena tuvo lugar varias veces, calcada. Y todas las veces el nene hacía la misma mueca de sorpresa y fascinación, en tanto soltaba una carcajada estentórea (extrañamente grave para su edad) causando la sonrisa inmediata de los pasajeros cercanos.
A esas alturas se comprenderá que lo único fascinante era la sostenida fascinación del nene, ya que la sorpresa había dejado de ser tal para los adultos, unas cuantas estaciones atrás.
Definitivamente estamos crecidos y con capacidad de asombro muy mermada!.
Seguro el tiempo la impermeabilizó y la hizo resistente a encantamientos torrenciales y permanentes.
En ese sentido tengo que reportar, que los últimos dosajes de DHEA no arrojaron los resultados esperados. Me dijeron que es un poco prematuro tenerlos por definitivos y habría que esperar a cumplimentar los cuatro meses de tratamiento para recién evaluar. Me dieron las órdenes para las evaluaciones de este mes y del siguiente, ya que el equipo de médicos estaría de vacaciones en los próximos días.
Así es que mientras corría a recibir mi cuota de medicina tradicional china, no pude evitar pensar en la medicina convencional, en sus pautas impersonales y en su acostumbrada morosidad. La de logros inmensos y que avanza con pasos de gigantes, y sin embargo en muchas ocasiones, se le pasa reparar en los detalles y en las sutiles simplezas. La que va en camino indudable hacia la coronación de los especialistas. Neurólogos, cardiólogos, endocrinólogos, etc, etc, versados en sus materias, llevan historias clínicas diferenciadas, y se muestran en sus actos peligrosamente desdeñosos de la integralidad del paciente.
No obstante tiene ésta la robustez de un edificio, de forma un poco toscas asentadas en el prestigio de sus profesionales, capacitados en la excelencia que se le escapa a la desidia del estado.
Sé que sus formas terapéuticas no comulgan del todo con la de la medicina tradicional china, más empeñada esta última en lograr la sanidad a través de un equilibrio integral.
La medicina convencional con sus métodos algo radicales, producen un cierto retroceso en ese camino propuesto por la otra.
Así y todo no estoy dispuesta ni preparada para abandonarla. Como no se abandona a la esposa vieja que estuvo siempre para bien y para mal!.
Y sí, mientras la convencional se toma vacaciones, la de estirpe foránea avanza maratónicamente a razón de dos sesiones semanales para ganarle en ley propia, en tanto lleguemos al mes de marzo/abril tiempo pautado para reintentar nueva FIV, y retome la convencional, su reinado suspendido por receso de verano.
La medicina tradicional china hace suyas las premisas que la otra desdeña. Sus contornos son sofisticados, tallados por cierta espiritualidad. Se concentra en los detalles personales. Se interesa por todo. Todo tiene que ver con todo, hasta las cosas mas nimias! Los aspectos de nuestra vida se manifiestan de formas observables. Tienen importancia las formas, la coloración, la cantidad, etc.
Y aunque la oriental es mas antigua y reposada que la occidental, se aprecia comparativamente mas ágil y dispuesta a tomar ventajas de los espacios que la convencional cede.
Su entorno entero propone una pausa y el silencio impone respeto.
Mas cuando estoy en penumbras y con ojos entrecerrados observo a mi médico chino mientras mide mi pulso, su perfil me muestra un ojo rasgado de párpado inexistente, atento, y una pupila oscura que se mueve rápidamente de un vértice al otro como siguiendo un ping-pong veloz, -jugado en la distancia-, en pos de mis pulso sereno, audible conforme su ciencia.
Y yo me doy cuenta, que mi impresión, no es incorrecta.

3 comentarios:

A! dijo...

Chechu:
Me encanta la facilidad con la que describís las situaciones y las llenás de detalles que las enriquecen. Da un placer enorme leerte...
Me parece genial lo de la acupuntura. Yo creo firmemente en los resultados que promete. A mí me ha dado resultado en los casos en los que la utilicé.
Pero sobre todo, me parece importante sentir que uno va con todo, por lo que más desea. Y llega. Te juro que llega, incluso en el momento en el que menos lo esperás.
Un abrazo!
A!

Ceci (también Chechu) dijo...

Gracias Ana!, no te das una idea de lo mucho que me halagan tus comentarios! Bs.

nani dijo...

guauuu, q reflexion y que descripcion exacta de las cosas q vamos viviendo...cuanto camino recorrido ceci, ojala no abandones nunca esa energia q tenes para vivir, y que no pierdas nunca ese angel q tenes para escribir...me encanto la escritura del perfil, buenisima =)