jueves, 23 de diciembre de 2010

Relato de jueves literario: Un Villancico


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LA NAVIDAD DE MARÍA

Estaba parada sobre una pequeña porción de asfalto muy quieta y nerviosa junto al resto de los pastorcitos, esperando a que la hermana Ángela les diera la orden de avanzar.
Uno de los seminaristas que oficiaba de asistente de la hermana catequista, estaba ajetreadísimo acomodando a los chicos en una larga fila de a dos.
Se lo veía acalorado dando indicaciones en voz muy alta y mandona, mientras el silbato que llevaba colgado del cuello pendulaba desordenadamente.
Cada tanto tomaba del brazo a alguno que no se estaba quieto y lo empujaba hasta su lugar, conminándolo para que aguardara en silencio.
Aunque ya era de noche, hacía mucho calor. Así que a esas alturas María tenía pegados en su frente húmeda de sudor, los rizos que le asomaban por debajo de la pañoleta floreada que llevaba atada a su cabeza.
El resto de su atuendo de pastorcita lo componía una falda con vuelo, una blusita liviana, unas medias blancas de algodón calado stretch hasta las rodillas que le producían picazón, y en sus brazos llevaba a modo de ofrenda, una canasta de mimbre tejido con lo que simulaban ser unas manzanas.
Para lograr un efecto realista, ella se había empeñado en colocar arriba de las ficticias, unas manzanas verdaderas verdes y rojas.
Antes del evento le había anunciado con determinación a su madre, que iba a maquillarse con las muestras de cosméticos provenientes de la farmacia de su abuela. Y aunque su madre al principio se negó rotundamente, al final María se salió con la suya.
Consecuentemente allí estaba, parada en el medio de una de las calles laterales que conduce a la plaza, con sus labios pegoteados de carmín y con rastros de sombra azulada en sus mejillas, que sus dedos con descuido habían arrastrado desde sus párpados.
El pesebre viviente que organizaba cada año el Padre Mirinda era todo un acontecimiento. La navidad se anunciaba desde la noche anterior con fuegos de artificio desde su parroquia, y seguían hasta la nochebuena.
El casting para elegir a la Virgen, José y los reyes magos se llevaba a cabo con ridícula solemnidad.
Y ya se sabía que los pastorcitos mejor producidos serían los elegidos para encabezar las columnas, que llegarían a la plaza desde los cuatro laterales circundantes
María miraba con anhelo a los ocupantes de la estructura de paja que ocupaba el centro de la plaza.
Le pareció que el manto que cubría la cabeza de la Virgen se veía de un blanco fulgurante bajo las luces, y su sonrisa era tan radiante, que los dientes de la muchacha se veían desde lejos con brillo de perlas.
Sabía que de momento no tenía la edad ni la altura para representar a la Virgen, porque siempre elegían a una quinceañera de cabellos largos.
Pero conservaba intacta la secreta esperanza de ser elegida en unos años, cuando tuviera la altura justa y el cabello crecido.
De repente la hermana Ángela que seguía con cuidado los acontecimientos que en la plaza tomaban lugar, dio la orden de avanzar.
María se acomodó la cesta y trató de girarla sin que se le cayeran las manzanas, porque unas salientes del mimbre se habían escapado del tejido y le estaban lastimando los dedos.
Salió caminando junto a Laura que llevaba en una canastita festoneada, un chanchito rosadito que había sido destetado de su madre, y sus padres se lo habían traído del campo hacía una semana.
Era un primor, todos querían acariciarlo.
Mientras esperaban en la fila, Laura le había dado leche con una mamadera, hasta que se quedó dormido.
María hubiera preferido llevar un animalito al igual que Laura, -idealmente un corderito como muestran las ilustraciones de los libros de catecismo-, en lugar de una cesta con frutas falsas. Pero sabía que eso era imposible!
Cuando su amiga le dijo que llevaría al chanchito y que ya tenía la aprobación de la catequista, María insistió en su casa para llevar a su conejo gordo y arisco.
Su padre se opuso diciendo que era una tontería, tanto como era una tontería llevar cualquier animal.
Inmediatamente dicho esto, su padre se giró hacia su madre haciendo un ademán desdeñoso y en la mirada cómplice que le dirigió, soltó la sospecha de que el Párroco no había podido, o mas bien no había “querido” poner freno a dos padres condescendientes, y al capricho de una niña.
En la calle, los pasos de María siguieron uno tras otro mientras la música navideña que salía de los parlantes, y el ruido de la multitud intensificaron su volumen.
La plaza se había llenado de gente y costaba ver el pesebre.
Ella se limitó a seguir al líder de su columna que con unas campanas de pregonero avisaba el arribo del grupo de pastores.
Poco después, la gente rompió en aplausos desde cada rincón de la plaza cuando todas las columnas hicieron su entrada triunfal al unísono.
María caminaba en dirección al pesebre cuidando de no perder una manzana de su cesta.
A su lado el marrano de Laura se despertó y empezó a chillar como un bebé.
María y Laura siguieron su camino, la una zamarreando a su mascota para calmarlo, y la otra regalando amplias sonrisas por doquier.

¡FELICES FIESTAS!

viernes, 17 de diciembre de 2010

Malas noticias,... buenos augurios.

Uff! Se nos volvieron a escapar las ilusiones!
La última ecografía nos indicó que el embarazo se había detenido en la semana octava aproximadamente, y no hubo nada más que hacer, solamente esperar que la naturaleza retomara su curso de la manera menos traumática posible.
No voy a negar que la noticia tuvo un efecto devastador. Quedamos como si nos hubiera pasado una aplanadora por encima. Aunque con el correr de los días, de a poquito, nos vamos recuperando.
De momento estamos con la vista puesta en el futuro más próximo, en pasar las fiestas con la familia, y terminar el año sin contratiempos.
Claro que nuestros deseos están apuntando más lejos, y ya están urdiendo nuevos planes para cuando llegue el momento de la largada.
Ahora tengo una ansiedad distinta. Quiero casi con desesperación recuperar mi status alcanzado. Quiero retomar exactamente donde quedé.
Quiero dejar en algún lado la angustia que me asola, de tener que volver al final de la fila. Como si hubiera perdido mi turno y debiera sacar nuevo número.
Así que no me queda más que pelear con los fantasmas.
Aquel que ya en mis pesadillas me atormentaba reclamándome la sortija que le burlé, me disputa hoy su poder.
Con su cetro dio un golpe de muerte a mi osadía y conspira con mi cobardía para perpetuarse y reinar.
Amenaza sofocar cualquier intento insurrecto de desafiar las leyes de Dios y la naturaleza. Y en su alzamiento encuentra aliados valiosos.
No solo mi cuerpo me sabotea, también mi mente me hace trampas.
Tengo que andarme con cuidado!
No voy a permitir que mi cuerpo y mi mente se acomoden al destino de los que solo saben soñar, y no saben muy bien que hacer cuando tienen su deseo en manos.
Podría ceder a la tentación de subirme a esa hamaca y dejarme mecer. Subir mis pies descalzos, llevarme las rodillas al pecho y dejarme arropar.
Que el bálsamo de la aceptación cure mis heridas hasta que desaparezca el dolor, y la resignación tome su lugar. Que me lleve a la tierra de los espíritus conformes, donde no vale apostar la vida todo al rojo, o todo al negro. Donde nadie gana, y nadie pierde.
Y puede que los dioses beban de nuestras vidas, y soberanos nos conviden con su fortuna.

Y aunque el embarazo se me escurrió de entre los dedos, dejándome como antes, y se fue sin dejar marca; Ni una nausea, ni un vómito indicó su presencia; Y aunque ninguna gloria me espera de esta panza chata, puedo afirmar que algo “” cambió.
El marcador de los eventos del universo se movió.
Apenas con la fuerza de un débil soplido, de la brisa ínfima que impulsa el aleteo de una mariposa.
Más, suficiente para cambiar para siempre la horizontalidad, la línea de Ecuador que me tenía anclada.
Cualquier cambio por mínimo que sea es bienvenido, y abrirá la puerta a los cambios que vengan.
Ahora ya nadie me mandará ocupar mi lugar entre las Penélopes, condenadas a tejer eternamente ilusiones! No es allí donde pertenezco, y de seguro no es allí donde me quiero quedar.
Porque yo,...una vez me probé el traje!

Lo cierto es que con RAT estamos subidos a un bote del que no nos podemos bajar.
Volver a casa con las manos vacías no es ya una opción para nosotros. Así que no tenemos más que esperar a ver donde nos lleva la suerte.
Habrá que hacer algunos ajustes, eso es cierto!
Vamos a empezar por redireccionar nuestra brújula, y encontrar otro camino que nos lleve al norte.
A su tiempo desplegaremos las velas que porten nuestra fe, y daremos un golpe de timón y de rumbo.
Antes de zarpar habrá que participar de algunas despedidas y aligerarnos del lastre que quedará en puerto. Habremos de estibar nuevamente la carga, pues hay que dar conformidad a las reglas que imperan.
La vida ordenó las prioridades y recalibró la balanza, así que pondremos especial cuidado en acomodar el equipaje según valía y peso. Puesto que el deseo brilla y pesa más que el oro, y la sangre se aprecia más liviana que el aire.
Confiaremos en que soplen buenos vientos que nos lleven a otras costas donde recalar. En ellas, deberemos llenar nuevamente nuestras vaciadas arcas y las monedas brillantes habrán de tintinear. Eso sí!, no más de lo necesario para mimar nuestra vanidad material.
Antes, recogeremos todos los pedazos y cuando estemos listos nos haremos a la mar.
Encontraremos alguna playa de arenas blancas donde tirar nuestros cuerpos a descansar.
Donde mirarnos y lamer nuestras heridas. Y cuando sea tiempo de comer, comer, y cuando sea tiempo de amar, amar.
Invocaremos a los dioses y de ellos procuraremos su favor.
Que si son tan volubles, antojadizos, cuanto envidiosos de los mortales según los pinta Homero, -que de ellos tiene un conocimiento que nosotros no-, ya tendrán ellos por seguro que en toda empresa que involucre al amor, no tenemos los humanos otra elección.
Puesto que una vez conocido el paraíso de la endorfina adictiva del que fuimos desterrados, nunca, contra todo designio, aún a riesgo de perder todo en la empresa, desalentar a los humanos de su reconquista ni el Olímpico poderoso podrá.
Por ello en plan de seducción pronto nos veremos, aprovechando que Zeus permite que las demás deidades intercedan por los mortales.
Tal como lo hizo en ocasión de reanudarse encendida la batalla entre teucros y aqueos. El dios que nubes reúne los convocó y les ordenó:
“...Aunque van a morir me preocupan. Yo me voy a quedar en la olímpica nube sentado y daré al corazón alegría con verlo. Vosotros idos al lugar donde están los troyanos y aqueos y que ayude cada uno al que su corazón encomiende...”

jueves, 2 de diciembre de 2010

Relato de jueves literario: Cambio de senda

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He aquí mi interpretación libérrima:

LA EXTRAÑA DIMENSIÓN DEL PARALELO 42º

Cuentan los lugareños de una región de la provincia del Chubut en la patagonia argentina, que desde hace algún tiempo se encuentran curiosamente sitiados.
Hasta la actualidad, ninguno de los que habitan debajo del límite provincial que conforma el paralelo 42º ha podido atravesarlo, por más empeño y voluntad que haya puesto en la empresa.
Se dice que aquellos que lo intentaron, cargaron los autos con víveres suficientes para permanecer largo tiempo andando por las estepas patagónicas, y no obstante haber tomado rumbo norte, después de unas cuantas horas de recorrer paisaje agreste, los autos mudaron el rumbo hasta llegar con asombro de sus ocupantes, de vuelta al lugar de origen.
Hay quienes probaron superar las barreras del encierro limítrofe, viajando hacia Los Andes por caminos que atraviesan coloridas plantaciones de frambuesas y frutillas en los valles fértiles, pasando después por bosques de cipreses, coihues y maitenes.
Incluso algunos se detuvieron a comprar alguna artesanía de la comunidad mapuche, con la clara intención de regalar a su retorno.
Finalmente continuaron el derrotero hasta adentrarse en el corredor de los lagos, para iniciar el ascenso hacia Bariloche y burlar la división invisible que impone el cambio de senda.
Sin embargo, penosamente inútil ha resultado tanto recorrido.
Al girar en algún codo de montaña o al salir a la superficie en lo alto de un abismo, los intrépidos aspirantes reaparecen en la costa ripiosa de cara al Atlántico.
Y con profundo estupor quedan mirando a los turistas que en la Península de Valdés, se aprestan a disfrutar del avistaje de aves y variada fauna marina del lugar.
Hasta los pingüinos magallánicos que cada agosto vienen de las aguas antárticas impulsados por la corriente de Malvinas, -las que van a confluir con las cálidas de la corriente de Brasil-, se cansan de nadar infructuosamente contra la corriente para alcanzar playas mas tropicales.
Y arrastrados indefectiblemente hasta las costas de la región, han hecho de Punta Tombo el área natural hogar de miles, para el descanso y nidificación.
Por otra parte, este fenómeno no ha dejado de representar un serio problema para los que gustan veranear en las playas de la localidad de Las Grutas en la provincia de Rio Negro.
Imposible ha sido para los veraneantes llegar a destino siendo que los transportes de pasajeros y vehículos particulares, son empujados nuevamente hacia el sur con la fuerza del viento que aturde haciendo perder la cordura. Y trae consigo vapores de aire caliente provinientes de la ruta del desierto.
En lugar de desembarcar en las playas, los vacacionantes resignados terminan su recorrido tomando el té en Gaiman, siempre de conformidad al acostumbrado exceso galés propio del convite.
Como es natural los veraneantes pierden las reservas hoteleras y las señas depositadas.
Más cualquier reclamo resulta inconsecuente, desde que las cartas documento rebotan en el mentado farallón imaginario como pelotas en un frontón. Y reaparecen misteriosamente en casa de los remitentes, confundidas entre las boletas de gas, teléfono y luz
Por cierto, la posibilidad nula de encontrar en la región brújulas que marquen el norte, es un hecho que esta documentado cuidadosamente en los libros de viajes donde los turistas aportan información valiosa.
Se leen grandes advertencias, y aconsejan los expertos con muy buen criterio llevar la propia, o adquirirla previamente en lugar alejado de la zona afectada.
En cualquier caso, indican consultar en la oficina de turismo correspondiente.




lunes, 29 de noviembre de 2010

Mañana de lunes inmejorable

Mi embarazo que ya está en la novena semana sigue su marcha evolutiva sin traerme ninguna complicación.
No estoy padeciendo de sintoma alguno, y la última ecografía arrojo que el pequeñín alli alojado está creciendo en términos normales.
Practicamente no me dá que hablar. Y la verdad es que prefiero no hacerlo!
Me limito a esperar que pasen las semanas necesarias para que el embarazo se afiance.
A confiar en lo que nos depara el futuro. Y en especial a permitirme sentir felicidad sin peros.
Así que de momento estoy muy tranquila y relajada.
Las cosas en mi vida no podrían estar mejor!
La mañana se presenta auspiciosa. Asomada al balcón que da al patio interno puedo ver la porción de cielo celeste que tengo arriba mio. Todavía se escuchan trinos de pájaros.
Anoche estuvo un poco fresco, por eso el sol brinda un calorcito apenas tibio, pero igual augura que pronto se instalará el verano.
El perro de la mujer del segundo piso dejó por fin de ladrar, y se respira calma en la vecindad.
Por su parte, ya se empiezan a sentir en el patio los primeros aromas de los almuerzos que por allí se cuecen...


Hoy invito a disfrutar a los que por aquí pasen, del siguiente tema en esta versión que me encanta.

Over The Rainbow - Melody Gardot



Gracias por pasar.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Relato de jueves literario: Partes traseras



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CULO E´PATO

A culo e´pato no le importaba que el calor sofocara.
Ataviada con su diminuto short deportivo se montaba a diario en su bicicleta, para dar ejercicio a sus firmes extremidades.
Bajo un sol estival de abrasadora candencia se paseaba trazando surcos en la tierra yerma, en tanto a su paso arrojaba pedregullo con suspiros de llantas, hacia los lados del camino solitario.
Culo e´pato era llamada así por su andar gracioso y estilizado.
De piernas ligeramente chuecas y mirada altiva, se había ganado por igual la admiración más genuina y la envidia más profunda de los moradores de su Embarcación natal.
La línea recta en la que se encolumnaban los huesos de sus vértebras, -hijas de la mañana en sus horas frescas-, daban a su espalda un fin de curva ligeramente en fuga.
Y cuando se sentaba, lo hacía sobre una posadera que desafiaba la gravedad, de carnes alzadas en insolente respingo.
Culo e´pato y su lacerante vitalidad importunaban el sopor de la siesta salteña, como un vendaval cálido y sibilante que hace doler los pulmones. Y se llevaba consigo posadas sobre su anatomía, miradas que a su paso arrancaba.
Bien de alguna ventana tras la que se aliviaba merced las bondades del aire acondicionado algún vecino venturoso. O de algún parroquiano que con sus sentidos entorpecidos por el alcohol, había sido sorprendido por la luz matinal durmiendo la mona en un rincón polvoriento, y con ojos entreabiertos y lagañosos, la seguía en su recorrido.
Era un espectáculo digno de verse.
Con un pie primero sobre el pedal, punta-talón, luego el otro, con fuerza, tracción a sudor y músculos bronceados, de a ratos izaba su escultural traste para darse impulso en las subidas.
Y con cada empellón que le daba al pedal, bamboleaba sus cachetes al ritmo de cada sonora exhalación....dejando de momento al descubierto el asiento de su bicicleta, recubierto en cuero,....bastante ajado por cierto!

jueves, 18 de noviembre de 2010

Relato de jueves literario

Hoy me sumo con este relato a la convocatoria de los jueves literarios que hace Gustavo en su blog. http://www.callejamoran.blogspot.com/, y que tiene por tema las relaciones paternofiliales

AMORES DE CULEBRÓN

Hay algo que muchos padres hacen por todo el tiempo posible, y es, poner a los hijos a buen resguardo de las miserias del mundo.
Me cuento entre los muchos afortunados de este lado del mundo, que han sido criados en el placer y en los derechos.
Claro que el drama alguna vez aparecía en nuestras vidas. Y ahí se les presentaba el desafío que hubieran preferido postergar indefinidamente: El de enseñarnos a capitalizar lo malo y aprender a superar las pequeñas y grandes tragedias.
Sin embargo, y contrariando este afán de ponernos las míseras cuestiones de la vida lejos de nuestro alcance, mis padres y entiendo que otros padres también, hicieron uso del dramatismo domestico para corregir y encauzar la vida de mi hermana y mía, en un sistema de valores que tiene que ver con el sacrificio, la superación, la valía del trabajo, la honestidad y el buen nombre.
Viene enraizado fuertemente en una formación que me precede, que se vale de ejemplos que se reciclan, se escriben en la épica familiar, y se mastican con las primeras papillas.
La historia del abuelo que casi no fue a la escuela y que trabajó desde muy chico empezando como cadete de un corralón, hasta ser él mismo propietario de uno. Era el latiguillo que usaba mi madre, como catalizador del habituado valor, que yo le daba a las monedas que mi abuelo me daba para ahorrar.
Recuerdo que una vez, mientras caminaba por las calles de Mendoza con mi familia, en el preciso momento en que cruzábamos una avenida mientras los autos esperaban la habilitación del semáforo, se me cayeron con estruendo tintineante las monedas que llevaba, quedando desparramadas sobre el asfalto.
Todavía puedo ver a mi abuelo con el culo al norte levantando monedas, mientras yo, -que ya había ido presurosa hasta la vereda-, lo instaba a que las dejara y viniera a ponerse a salvo.
El miedo al tránsito que me habían inculcado era más espeso que mi avaricia, y era capaz de resignar mi botín, a quedar expuesta en esa gran avenida.
Sin dudas eso pasa cuando los meta mensajes entran en conflicto!
También tenía gran eco familiar la anécdota que le correspondía a mi otro abuelo.
Quién ya siendo farmacéutico, en los años 30 embarcaba cajas de medicamentos y alimentos imperecederos para enviarles a familiares de España, que estaban padeciendo a causa de sucesos conocidos.
-”No te da vergüenza?...pensar que toda esa pobre gente no tenía que comer. Tenían que acordarse de donde habían tirado un pedazo de pan para ir a buscarlo...” –Me decía mi madre refiriéndose a los españoles en plena guerra civil. Y agrego que no puedo pensar en un escenario más alejado de mi propia infancia.
Ese discurso me fue repetido en varias ocasiones a la hora de comer, trayendo con sus evocaciones imágenes de desolación antigua a un comedor de casa provinciana, mientras mi progenitora me acorralaba con tenedor y moral, cada vez que mi boca se negaba a entrarle a una porción de tarta de zapallitos.
Y también estaba todo ese otro dramatismo. Que no proviene de historias protagonizadas por caras familiares, sino de la ficción que surge de las hojas de los libros.
Héroes y heroínas de los cuentos que en sus historias sorteaban con éxito todo tipo de adversidades, han colaborado en templar mi temprana formación.
Marginados por una ciudad industrializada, los personajes de Dickens le hacían frente a fuerza de inteligencia y tesón en el trabajo, a las penurias impuestas por jefes malvados.
Modelos de virtud, sacrificio y bondad, los personajes femeninos de los cuentos de Louise M. Alcott o Lucy M. Montgomery, superaban con creces las terribles desventuras del destino y el desamparo de la orfandad por la muerte temprana. Hasta ser recompensadas con una adultez promisoria, llena de hijos y marido devoto.
Por eso no es de extrañar que esa dimensión de cuento de hadas extendiera sus pinceladas, para dar tinte a mi infante vida de realidad pueblerina.
Cuando yo tenía siete años, mi padre fue apartado de su cargo provocando que se desatara una mal disimulada crisis familiar, de la que no quedé ajena.
Así que una mañana le propuse a mi mamá que bien podía ir al almacén de Don Ibáñez y ofrecerme para barrer y que me pagara con alimentos.
En mis libros las heroínas hacían sacrificios que las dignificaban y elevaban, cuando la nobleza de la causa les ayudaba a tragarse la vergüenza, y mantener estoicamente su honor invicto. Eran capaces de cortarse el cabello para pagar un pasaje a su padre, o hacer trabajos ingratos para ayudar a su familia.
El personaje de mi inspiración surgía de un dibujo que mi mente aún recuerda, en el que una joven con vestido de época, recibe del almacenero como contraprestación de su trabajo, un pescado de vistosas escamas azuladas que ella sostiene bajo su brazo.
A mi sugerencia mi madre respondió con un llanto de una violencia tal que me asustó, y dio por tierra mi orgullo infantil y mi feliz ocurrencia.
Su reacción evidenció muy a su pesar, lo mucho que la abrumaba una realidad que no era de cuentos. Que nada tenía de digna ni de reivindicante.
Hoy agradezco haber crecido acompañada por todos esos personajes de mis libros. Que me inspiraron, me fortalecieron, llenaron mis días de fantasía y me permitieron soñar en voz alta.
Y a mis padres, con mi mano en alto en ademán de bendición les digo: gracias,..y quedan eternamente disculpados!

martes, 9 de noviembre de 2010

Hoy: Memé

Primero, para quienes me manifiestan su interés y a quienes agradezco, el reporte semanal:
El embarazo sigue muy bién. El jueves pasado me hice la primera eco y es un embrión que esta perfectamente alojado.
Sintomas: de momento ninguno...veremos que pasa más adelante!

Y hoy se me dió por hacer este Memé. Así que voy a seguir las siguientes consignas:

1. Nombrar al que me nominó: Carmi del blog: "Por los caminos azules" ( no es que me nominó especialmente, pero dejó abierta la posibilidad de hacerlo a los que la visitan, y yo me sentí tentada de hacerlo)
2. Nominar a cuatro: Nomino a:
Lola del blog: "A la que te criaste".
Chipi del blog: "El sitio de moda".
Any del blog: "Remando en San Ignacio".
Solpel del blog: "De la infertilidad y otros demonios".
(Estas parecen ser las exigencias del juego, pero nomino también a cualquiera que como yo se sienta tentado de hacerlo)
3. Hacérselo saber a ellos.
4. Contestar a las siguientes cuestiones:
4 cosas que lleves en el bolso:
-Mi teléfono celular.
-La billetera.
-Un pase de subte que aún le quede un viaje.
-Un ticket viejo del super, o en su defecto alguna publicidad gráfica que me dan en la calle, que guardo en el bolso para tirar en otro momento. Ya que no siempre encuentro rápidamente un tacho a mano mientras voy caminando.
4 cosas que hay en mi habitación:
-Dos mesas de luz que en lugar de cajones tienen estantes con libros. Aunque el que estoy leyendo actualmente lo dejo en la cocina, porque de noche no leo. Me duermo.
-La tele, contrariamente a la opinión de muchos que dicen que la tele no debería estar en la habitación porque vulnera lo “sacro” de ese espacio. Pero que placer es dormirse haciendo un poco de zapping...!
(Pero será por poco tiempo más, ya que cuando llegue el bebé la tele será desalojada de la habitación para dar lugar al moisés, y porque obviamente la habitación tendrá que convertirse en el lugar más apacible de la casa)
-Un botinero bastante feo que era de mi abuela y no sé porque me lo traje.
-Una pila, -no muy alta por ahora-, de películas (DVD) de una colección que acabamos de empezar con RAT, y que se están amontonando sobre la cómoda hasta tanto le destinemos otro lugar.
4 cosas que me gustan ahora mismo:
-Reunirme con amigos a disfrutar de una rica comida y rica bebida. (Lástima que por un tiempo largo tendré que prescindir de los alcoholes) Bue!
-Encontrarme bagatelas. O mejor dicho con esas compras de oportunidad en las que la relación originalidad-precio-calidad está tan equilibrada que me parece una genialidad adquirirla.
-Me gusta planificar las vacaciones. Me paso horas (ya que tengo tiempo) buscando información en la red de donde ir, que hacer en tal lugar, donde comer. Busco referencias de otra gente, en fín.
Me agrada ir a un lugar y tener sobre él, al menos una data certera sobre que visitar en el lugar, o mejor dicho, que no se puede (bajo ningún concepto) dejar de hacer o visitar en el lugar de destino.
-Ahora particularmente, me gusta pensar que para fin de año voy a estar algo “panzona” ya.
¿Cuantos brindis de fin de año nos encontró a RAT y a mí deseando este momento? -Ya ni sé!
(También me agrada la perspectiva de que al ponerme la malla este verano, quede perfectamente justificada toda redondez!)
4 cosas que siempre he querido hacer:
A la palabra siempre le voy dar algo de flexibilidad en este caso, ya que hay cosas que he querido hacer desde que me acuerdo, y otras que son mas recientes, pero constantes por algún tiempo.
-Siempre he querido viajar al viejo continente. Pero de esos viajes importantes, suficientemente largo para conocer varios países y ciudades. Ya que cuesta tanto cruzar el charco, que no da ir por una semana a Madrid, o París y pegar la vuelta. (Igual es mejor que nada! Ya lo seeé!)
-Hace muchos años que vivo en departamento, y desde hace rato que me gustaría tener patio para poder plantar flores y hierbas aromáticas.
No es que me guste particularmente la jardinería, a gatas apenas riego las plantas de los balcones. Pero se me hace que si tuviera un patio, se despertarían mis dotes de horticultora.
-Quiero aprender a hacer sushi.
La verdad es que me gusta y las opciones que tengo son: pedirlo a una casa de comidas japonesa cercana, que es muy bueno para darse un gusto cada tanto, pero es todo un presupuesto si se pide mas seguido.
O también puedo ir a comprar los rollitos enteros que venden en los mercados del barrio chino, mucho más baratos, que son muy buenos y frescos también. Pero me queda muy lejos de casa.
Así que para cortar mi dependencia del delivery y poder comerlos a piacere, estoy buscando un libro que me indique bien la técnica.
-Y por último, desde siempre he querido trabajar en algo que me llene de satisfacciones.
4 cosas que no saben de mí:
-Hace más de dos años que no me corto el pelo. Ni las puntas. (Sí, es inconfesable)
Nunca he estado tanto tiempo sin cortarlo, ya que en algún momento las puntas se ponen feas, pero esta vez no se que pasó. Debe haberme cortado muy bien la última vez porque todavía están bastante impecables. Igual tengo que ir (todos los días me lo repito) porque lo tengo demasiado largo. El corte es rebajado, pero las puntas mas largas me llegan prácticamente a la cintura.
-La única mascota que tuve en mi vida fue un conejo.
Le habíamos armado una especie de corral en el fondo del patio, donde yo vivía cuando era chica. Igual el conejo cavaba túneles por debajo de la tierra y se comía las raíces de las plantas y rosales de mi mamá. Cuando era chiquito era divino, pero después de un tiempo se puso gordo y osco y no se dejaba alzar. De hecho a mi prima le dejó un rasguñón en la mano una vez que lo intentó. Un primor bah!
-Seguramente tiene estrecha relación con la de arriba (o mejor con la falta de una mascota amigable). Y es que de chica les tenía mucho miedo a los perros.
-El viernes pasado, estuve buscando libros en una tienda de libros usados por la que paso siempre. Y encontré una edición usada de la Afrodita de Isabel Allende, la de tapas duras que no se consigue ni nueva ni vieja en ningún lado. Yo leí una prestada que tuve que devolver. Pero me gustaría tener un ejemplar en mi casa. Porque además de los relatos fabulosos, tiene recetas de cocina que están buenas para consultar.
El tema fue que en la primera página de ese libro que hallé, había una dedicatoria que rezaba: “para mi amiga Irma...”.
Pensé en taparlo pegándole otra hoja, pero después de darle una y más vueltas (porque sé lo que significa hallar ese libro) me dio cosa y lo dejé.
Ahh! Y a vos Irma quien quieras que seas: A menos que te hayas peleado a muerte con tu amiga, sos incalificable! Acaso no sabes que de los libros dedicados uno no se desprende?
4 canciones que no se me van de la cabeza:
-Follow you-follow me. Génesis
-Bring on the night. Police
-Stompin´at the Savoy. Ella Fitzgerald.
-First of the gang to die. Morrisey

viernes, 29 de octubre de 2010

Celebrando cumpleaños



La que está arriba del triciclo de frente a la inmensidad, es mi sobrina B. que hoy cumple 4 añitos.
La foto fue tomada hace un par de años en la ciudad donde vive, muy lejos de mi casa.
Así que siendo que no la veo muy seguido, mi hermana me mantiene al tanto de las anécdotas de B, por teléfono.
Hace unos días me contó que el viernes previo al día de la madre, su maestra del jardín les hizo pintar a ella y sus compañeritos, unos delantales de cocina para regalárselos a mamá en su día.
Una vez que los tuvieron listos y envueltos para regalo, la “seño” los conminó expresamente a que “no tocaran” el regalo, y que no se lo entregaran a mamá, sino hasta el domingo.
B. cumplió a rajatabla con solo una de las consignas. “La de no tocar el regalo”.
Apenas llegó el viernes a su casa, no se aguantó, y poniendo sus manitos arriba de las de mi hermana, la obligaba con sus movimientos desesperados a que abriera el paquete.
-Y claro pobrecita, era antes de tiempo! -Pero como va a saber ella cuando es domingo?
Iba a tener que esperar a que alguien le avisara. Si después de todo no concibe el tiempo y sus unidades de la misma manera que nosotros!
Que lo tenemos tan interiorizado, que ni pensamos en ello.
-En descargo de B. voy a decir que de momento,...el futuro escapa a su comprensión!
Según vi en unos de estos programas de un canal “serio” de la tele. Los chicos recién a partir de los 4 años (aproximadamente porque no debe ser tan exacto) empiezan a ser concientes del futuro y a poder proyectarse en él.
Para evidenciarlo se les practicaba un test a un grupo de chicos, que consistía en ofrecerles, -con una barra de chocolate en mano-, comer solo un pedacito en ese mismo momento, o acceder a la barra entera si esperaban por caso, 5 ó 10 minutos.
Supongo que para la comprensión de las unidades de tiempo ayudaría darles referencias fáciles, como:
5 minutos = al tiempo que tardas en darte una vuelta en triciclo en el patio.
10 minutos = al tiempo que tardas en comerte una banana...y así.
Los chicos mas grandecitos elegían lo segundo, desde que el tiempo ya tenía otro significado para ellos, y eran capaces de soportar la “interminable” espera, porque se proyectaban a sí mismos en un futuro “cercano” disfrutando de la barra entera de chocolate!
Los más chiquitos en cambio accedían a lo primero, y se apuraban a comerse la porción de chocolate de inmediato.
Ojo! No es que sean tontos y no comprendan viéndolo, cuanto es poco o mucho chocolate. Simplemente el tiempo todavía no tiene para ellos, el significado y las implicancias que tiene para los adultos.
Ellos solo escuchan y en definitiva solo comprenden:
-Chocolate ahora! o, chocolate “no” ahora!
Como sea, no falta mucho para que el futuro entre en la comprensión de B., y su vida adquiera toda una nueva dimensión.
Porque hay cosas que solo tienen sentido dado que están en el futuro! O no?
Allí viven las cosas de nuestro mundo que no tienen una existencia actual y cierta, -sueños y proyecciones-, pero tampoco son del todo irreales.
Pronto la imaginación de B. verá ampliada sus fronteras, y su mente podrá viajar sin límite a su futuro. Y auguro que con frecuencia, irá a dejar en depósito sus más ansiados sueños.
Allá vivirán las consecuencias que tendrá que lamentar cuando se porte mal, tanto como las recompensas que a sus buenas acciones vengan a premiar.

Ahora, fijate B. que curioso!
-Yo a diferencia tuya, tengo comprensión de mi futuro desde hace mucho tiempo.
-Mi imaginación lo ha visitado infinitas veces, para darle una vueltita a los deseos que mi esperanza, con cuidado plantó.
-Si pudieras verlo como yo, verías que lo habitan risas infantiles, carcajadas sonoras, paseos en bicicleta, pies descalzos bajo el sol, miedos infundados y de los otros, reuniones de padres y fiestas de cumpleaños con alfajores de maizena.
-Sin embargo, hasta ahora mi futuro me había sido esquivo!
-Cada vez que quería poner un pie en él, se me escapaba por debajo de la suela como bola del pelotero!
Pero como bien saben los que pasan por acá, hace escasos días que siento haber alunizado en ese campo sembrado de sueños conocidos.
Es un hecho que finalmente mi futuro, me permitió entrar en él!
-Así que además de mi felicidad personal, celebro hoy tú cumpleaños B., y deseo de todo corazón, tengas un futuro en extremo generoso, que oportunamente te devuelva cumplidos los sueños, que por turnos tendrá por custodiar. Salud!



Acabo de darme cuenta que el viernes pasado fue el cumpleaños Nº 1 de este blog, (y se me pasó), la verdad es que pensé era hoy. Así que el que por aquí pase, sea bueno/a y me saluda con motivo del cumpleblog "atrasado" que sino me ofendo! Ja!
Gracias.

viernes, 22 de octubre de 2010

Si y Si!...cuántas veces tendré que repetirlo para creerlo?

Sí,...positivamente esta vez, se dio!!
Así que aquí estamos, con mucha cautela y algo asustados encarando este “cambio de pantalla”, -en palabras de RAT-.
A mi todo me parece un poco irreal!
Me siento como si de una vez por todas le hubiera podido arrancar la sortija que tantas veces ostentó en mis narices el calesitero!
Después de tanto estirar mi mano, para vencer por un breve momento sus frenéticos movimientos de muñeca. Mientras la calesita sigue sin detener su inexorable vuelta,...el brazo aún estirado...la mirada hacia atrás...
Me dan unas ganas de enrostrarle para variar, la posesión de la sortija con mi mano alzada, y avisarle que no pienso regresársela!
Pero reconozco que me da algo de temor supersticioso provocar a un calesitero burlado.
Todavía me parece que se la arranqué sin que se diera cuenta! Y no vaya a ser cosa que se me caiga.
Si pudiera me la cosería a la mano!

De chica me encantaba esta cosa de enredarme en lucha sorda con el poseedor de la sortija.
La emoción crecía al ritmo de la música de la calesita, mientras los chicos nos acomodábamos inquietos para darle nueva pelea en cada vuelta.
La mirada puesta en la sortija, el chico de adelante...trata fugazmente...no pudo! Uyy! me toca...casi!...Bue! la próxima!
Y casi siguiendo un patrón similar al que a veces sigue la vida, la verdad es que la sortija se mantenía inalcanzable hasta tanto la calesita no llegara a sus últimas vueltas, y la música discurríera sus últimos acordes.
Después que los ocupantes de la calesita habíamos quedado casi sin aliento por los esforzados intentos de hacernos con la sortija. Recién ahí el calesitero hacía mas lentos los movimientos evasivos de la sortija, y se ponía concesivo.
Hasta que al final, mediante una estocada que a mi me parecía esgrimida con una agilidad digna de un hábil espadachín, la sortija quedaba colgando de mi dedo.
Y yo se la exhibía a mis padres con una sonrisa triunfante y sintiendo una satisfacción indescriptible.
Sentía que todo lo podía!
Acaso alguien dudaba que la sortija colgaba de mi dedo, gracias a mi extraordinaria habilidad de arrancársela a un oponente, que había puesto tan tenaz y sostenida resistencia?
Era un momento que sabía a gloria, y duraba hasta que debía poner el trofeo, de vuelta en manos del “Amo y señor” de la sortija.

Ahora soy bastante más grande como para comprender, que el hecho que la sortija esté en mi mano se debe más al azar, a la perseverancia y puede que a la benevolencia del calesitero, que a mi habilidad.
Y que sumado a mi escaso mérito personal, tengo una lista larga de gente que fue soporte “técnico y emocional”
Así y todo no puedo evitar sentirme en lo alto de mi podio imaginado!
Desde él me tocará si la fortuna nos sigue acompañando, agradecer oportunamente como dicen los premiados:...”a todos aquellos que lo hicieron posible”! Ja!


Enlace 1
Enlace 2
Enlace 3
Enlace 4
Enlace que me pareció gracioso
Enlace corrida de sortija
Enlace video

viernes, 8 de octubre de 2010

Crónica de una ICSI anunciada

Estoy una vez más en beta espera.
Este último periodo de estimulación hasta la transferencia, pasó rapidísimo y apenas sí movió la rayita, en mi índice de medición traumática.
Prácticamente no tuve que repetir estudios, y los trámites administrativos me trataron con amabilidad.
Así que mientras mis dedos se mueven sobre el teclado, mi mente-espíritu los sigue con cierta incredulidad.
Veo a un puñado de dedos de uñas cortas instar a quien escribe, a que mantenga los ojos fijos en el monitor y seguir con la lectura, los sucesos que ellos narran.
Y dicen:...
-Esta fue la estimulación con más cantidad de hormona que tuviste jamás.
(Igual la respuesta fue la misma que las veces anteriores)
-RAT te inyectó toda la medicación, tres diarias, con la habilidad de un verdadero experto.
Y esta vez no rompió ninguna ampolla de las de vidrio con solvente (porque la batería de hormonas no las incluía. Por suerte!)
Cuantas discusiones e intercambios de palabras gritadas en tono nervioso te ahorraste!
...Sí lo sé...hubo un momento tenso cuando una de las agujitas para subcutáneas se torció y no había ninguna de repuesto. Y no sin cierto melodrama RAT se las arreglo para pasar el contenido a una jeringa de insulina que uso para inyectarte exitosamente.
Claro que pese al logro, no pudieron evitar efectuarse mutuos reproches, por ser tan estúpidos de no contar con los repuestos por si acaso.
Finalmente dejaron el episodio atrás, previo juramento solemne de adquirir en la mañana, agujitas, jeringas y demás en cantidad de prevención suficiente.
-Los últimos monitoreos ecográficos fueron a diario, incluido el del domingo que duró no más de quince minutos.
Y como el día estaba soleado y primaveral, era temprano, -y habían ido cómodamente en el auto debido a la escasez de tráfico-, se decidieron por ir a los cercanos bosques de Palermo, a caminar y tomar unos mates.
-El día de la punción fue otro de esos primaverales.
En la habitación te esperaba una cama cubierta con una colcha de un impoluto blanco, y un almohadón de un floreado primoroso que hizo gracia a tu ánimo.
-El procedimiento fue muy ameno. La espera fue poquísima, el anestesista impecable, las enfermeras cordiales y el resultado...bueno...solo tres ovocitos...pero eso ya lo sabías!
-Despertaste unos minutos más tarde, tapada con las sabanas de esa cama prolija y escuchaste ruidos que provenían de atrás de las cortinas blancas, que separaban tu cama de la contigua.
-RAT le dijo a tu semi-conciencia que al lado estaba la chica extranjera, y salió de la habitación en procura de un café, asumiendo que te dejaba dormida.
(Durante el monitoreo de la estimulación te habías cruzado un par de veces con una chica extranjera, y otra pareja de jóvenes que hablaban entre ellos en inglés.)
-Tus ojos se abrieron y tus neuronas empezaron a cachetearse la una a la otra para quitarse el adormecimiento, mientras tu cuerpo trataba de seguirlas venciendo la modorra, y se incorporaba para sentarse, colgándote los pies descalzos a un lado de la cama.
En tanto, escuchaste palabras dichas en murmullo que a tu cerebro rezagado sonaron pronunciadas en otro idioma.
-Como un niño que no quiere dormirse para no quedarse fuera de los acontecimientos, nosotros, tus dedos de la mano izquierda, (porque los de la derecha vieron frustrado su intento mediante un tirón oportuno del tubito que te manaba suero en el brazo). Con tímido ademán corrimos apenas la cortina, mientras tu boca en simultáneo decía: Hola!
-Del otro lado una cara sonriente te devolvió el saludo, y nosotros corrimos la cortina un poco más.
-Empezaste a hablar con algo de esfuerzo porque tu garganta seca te pedía a gritos un sorbo de agua, pero tu cerebro animado y levantando sus neuronas, estaba presto a entablar una conversación en inglés y dijiste sonriendo:
-I`m just awakening! (Y lo peor fue que los repetiste un par de veces)
-Las palabras que siguieron fueron todas pronunciadas en castellano con un acento foráneo por parte de tu compañera de habitación, y su marido (un local).
-Respiraste tranquila y seguiste hablando en tu idioma. Por suerte tu cerebro se acomodó rápidamente y no seguiste tratando testarudamente de ordenar tus pensamientos en afán de manifestarlos en inglés!
Mirá que ese cerebro tuyo además de comerse cualquiera, es un entusiasta ehh!!
-El día de la transferencia, 48 horas después de la punción, estuvo lluvioso por la mañana.
Hubo un poco de espera, la retención de líquido estuvo en un nivel tolerable y RAT te acompañó en el quirófano.
Todo el tiempo estuvieron siguiendo en la pantalla los movimientos que se llevaban a cabo en tu interior, hasta depositar los dos embriones resultantes.
-Querés que hagamos un repaso?
-No gracias! -Solo quiero que dejen un rato el teclado y alcancen el Informe sobre el Ciclo de Reproducción Asistida, y lo acerquen a mis ojos.
En él hay una foto de uno de los embriones. Parecen unas burbujitas gorditas que se apretujan dentro de un círculo.
Realmente hay que repetirse para creerlo. Que esas burbujitas ligeramente en forma de porotos, pueden ser el comienzo de un futuro ser humano.
Para la mayoría de los mortales empezará con un par de rayitas rosa en una tira de cartón, o una serie de números en un informe de Sub-beta cuantitativa.
Hasta que la evidencia se vuelve más física y palpable. Gracias a las imágenes ecográficas y los movimientos bajo un vientre abultado.
Nosotros tuvimos esa rara e inesperada oportunidad de tener un pantallazo de como comienza la vida. Como actúa la naturaleza, y como se imita su mecánica de reproducción celular.
De ahí en más seguirá su curso, en privado y al abrigo de ojos espías.
Y si la suerte nos acompaña, esos pequeños circulitos crecerán y se convertirán en seres saludables, que completen a su vez, el círculo de la vida.

sábado, 25 de septiembre de 2010

La infertilidad y los "otros"

No es que me sienta mirando a los “otros” con la ñata contra el vidrio, puesto que la vida no nos divide con vidrios.
Acá las fértiles, allá los afortunados, mas allá los descastados, mas cerca los pelados...No, nada de eso.
La categorización se nos pega de a poco. En la calle. Con los roces y el cruce de miradas, hasta adquirir una asentada incomodidad.
Es el distingo del que fue advirtiéndose mi conciencia, y me lo hace sentir nítidamente con pinchazos en la boca del estomago, al ver una mujer embarazada.
Y me grita que yo no pertenezco a la categoría de las mujeres que conciben.
Pero más allá de esta conciencia interna, y excluyendo a familiares y amigos, para los “de afuera” nuestras apariencias no nos distinguen de los demás.
Los vecinos del consorcio, las porteras del edificio, las cajeras del supermercado, nos verán quizás como dos seres frívolos y egoístas. Aunque de seguro lo hacen con total indiferencia, ya que hasta el momento no han dado muestras de verse afectados por la curiosidad o el interés.
La curiosidad aparece más intensa en mi lugar de origen.
Porque los que tienen memoria y me han visto de chica, hacen inevitablemente la cuenta...y claro,...se preguntan...Pero yo no vivo allí!
Hace un par de años atrás, estando en casa de mi padre de visita, pasé caminando por la casa de mi amiga de la infancia, y estaba su madre barriendo la vereda.
Me detengo a saludarla y ella me pregunta por mi descendencia, y ante mi respuesta negativa ella me replica con su sonrisa impertérrita, su corte de pelo carré y su voz aguda:
-Ayyy! Pero que vaguitaaa! (que concluyó en diminutivo para que no sonara tan agresivo)
Y continua: -M. (mi amiga de la infancia), ya tiene dos chicos, los tengo durmiendo en mi habitación a la gorda y el gordito!
Debo decir que me shockeó la inferencia directa que hizo ante mi respuesta.
Por lo general ante la presencia de una mujer con “algunos” años sin hijos, (sé que tiene que ver con la experiencia personal), se suele asumir que tiene alguna imposibilidad.
O, se asume como suelen hacerlo algunas viejas, que como hoy la mujer tiene carrera y proyectos que postergan la maternidad, la falta de hijos se debe al egoísmo mas puro.
Ella, mi ex vecina, asumió rápidamente que mi falta de hijos era absolutamente deliberada, y me juzgó con una ligereza increíble.
Como si fuera una perezosa incurable, y pese a mis años no tuviera ganas de juntar la energía y responsabilidad necesarias para afrontar la maternidad.
La felicité, le dejé saludos para mi antigua amiga y me despedí de ella sin sacarla de su error. (A estas alturas ya debe estar enterada de mis pormenores)
Y ella se quedó mirándome con su escoba en mano, porque la ví de reojo cuando ingresé a la casa de mi padre, que dista a dos casas de la suya.
No sé, pero quizás en esos momentos ella, -que con su sonrisa y vocecita es capaz según la recuerdo, de hacer los comentarios más mal intencionados-, se quedó haciendo un balance de las cosas buenas que tiene en su vida, y agrandó su sonrisa arrogándose todo el crédito.
A veces somos pretenciosos y reclamamos el mérito completo por todo lo que nos sale bien, y desconocemos el grado que le cupo a la suerte y la oportunidad.
No voy a decir que a los actos positivos no le siguen consecuencias positivas, ya que la relación se ve más claramente. Pero que hay de las omisiones?
De esas cosas que no están en nuestras vidas y de las que nos damos cuenta cuando nos medimos con los demás.
Con gente que estuvo en el mismo lugar, rezó las mismas oraciones, que no hizo las cosas mejor ni peor, y sin embargo le tocó jugar con cartas distintas en la vida.
Y si en mi hogar no falta el amor ni falta el trabajo, mi prole vive todavía bajo mi regazo, la infertilidad no tocó mi puerta y la muerte pasó de largo mi casa. Puedo cargármelas a mi cuenta?
En eso recordé un capítulo de Los Simpsons en el cual Springfeeld había tenido problemas con unos osos que había causado destrozos en la ciudad y la gente asustada había empezado una campaña de prevención contra osos.
Las patrullas circulaban custodiando. Luego Homero le dice a Liza que lo de las patrullas había dado resultado porque no se veían osos.
Entonces Liza que tenía (creo una piedra) en la mano le dice, yo tengo esta piedra que tiene poder de repeler los osos. Ves algún oso por acá?
-No. –Entonces la piedra funciona! Y lo mira como demostrando su punto.
Y Homero luego de una pausa le dice...Liza, te compro la piedra!
Desde ese cruce vecinal, se me ha puesto en la cabeza que su interés y curiosidad puesta en mi familia, no es más que para confirmar que las carencias siguen ausentándose de su vida. Y así, cuando alguna vez se apareció por la casa de mi padre para interiorizarse de su salud...
-Como anda Don J.? –Se anduvo haciendo el loco...? (con vocecita aguda y pretendidamente graciosa)
...Pudo desandar después los pasos que separan su casa de la de mi padre, sintiéndose satisfecha con su vida. Convencida tal vez de que reza la oración adecuada, o toca la piedra correcta.
O quizás yo estoy siendo mala con ella, y de verdad se conduele de cualquier situación desagradable que le pase a mi familia, y estoy simplemente agarrándomela contra la madre de mi amiga de la infancia.
Que se yo!...bueno...por ahí es así, no?...Uff!...-Sabés que?
-Isabel!...Te compro la escoba!

sábado, 11 de septiembre de 2010

La infertilidad y los amigos.

RAT y Yo somos una pareja infértil, pero además de nuestra vida de pareja, tenemos una vida social. Tenemos familiares y también varios amigos.
Comentando el blog de Pachu el otro día, me quedé pensando en como se lleva nuestra infertilidad con los tiempos de los amigos.
Vale decir, en como sobrellevamos nuestro tema de la infertilidad, mientras en los tiempos de los amigos los embarazos se producen, los nacimientos se suceden, uno detrás de otro, y se celebran bautismos y cumpleaños.
La verdad es que cuesta a veces, pero sin exagerar, creo que nos llevamos bastante bien.
Nuestros amigos son gente comprensiva y demuestran sincero interés por nuestro bienestar, y una empatía natural, aquellos que pasaron por lo mismo.
Por nuestra parte siempre fuimos muy abiertos, de manera que la mayoría tuvo oportunidad de acompañarnos desde el principio de nuestro derrotero.
Y como el tema éste de buscar descendencia para una pareja infértil, es una cuestión que lleva años, resulta que hasta el más distraído e indiferente, ha tenido tiempo suficiente para sumarse en el acompañamiento.
Lejos de molestarme, me halaga que aún tratándose de temas complicados, quieran saber de ellos.
A todos los amigos, familiares, colegas, compañeros de trabajo, también les pasó el tiempo.
Todos están más viejos. Algunos más calmados y más tolerantes, y la mayoría más sabios.
Somos gente de una generación que en los 90 pensábamos que nos íbamos a llevar por delante el mundo, que la bonanza económica nos acompañaría siempre, que las promesas universitarias se concretarían todas, y que la paridad 1 peso = 1 dólar permanecería inalterada.
A su debido tiempo, caímos en la cuenta de que la vida tiene por costumbre proponernos su propio plan, y que la mejor posibilidad de éxito que tenemos, es encontrar el espacio para acomodarnos dentro de la propuesta.
Tenemos una amiga querida, quién con su marido, siempre han estado cerca y pendientes de nuestros asuntos.
Como cualquier grupo de amigos que se juntan y hablan de sus planes y proyectos de vida, a ella hace unos años la escuchaba hablar de sus hijos futuros como si tuvieran una existencia asegurada.
Podían surgir en una conversación cualquiera, situaciones hipotéticas en la cuales “la nena y el nene”, andarían haciendo de las suyas.
Con candor admirable hacía cuentas acerca de los momentos oportunos, y tenía cuidadosamente delineados, aspectos importantes de la crianza de los hijos.
Me resulta admirable y me da un poco de celos, que haya personas que puedan sin la menor sombra de duda en sus corazones, visualizar el objeto de sus deseos.
Yo, me permito soñar. Pero no me sale –a menos que lo haga concienzudamente-, dar por sentada la existencia de quién no la tiene.
Sus manifestaciones del más puro convencimiento interior siempre encontraron por reciprocidad una oreja en mí, porque siempre tuve de ella su más esmerada atención al escucharme.
Ambos han estado siempre cerca de nosotros, poniendo su mejor esfuerzo para entender las cosas que se salen de sus cauces y que no obedecen a una estructura determinada. Nos han visto adaptarnos a las circunstancias, y mientras revuelven el café -al que le agregaron un azúcar integral de gránulos grandes que se apelmazan en bolitas pegajosas, pero comulga apropiadamente con nuestras exigencias de una dieta de productos integrales y orgánicos-, aceptan sin quejas aportar las pequeñas adaptaciones que nuestros nuevos hábitos les imponen.
Sus mentes nos siguen y tratan de concebir con nosotros lo que les resulta difícil de concebir, y lo hacen porque nos estiman.
Hoy nuestros amigos están casados y son padres, aunque últimamente la vida les reclamó un poco de independencia, desbaratándoles de momento el plan que tenían trazado para su vida familiar.
Días atrás, con ojos comprensivos, ésta amiga en sus palabras nos dijo que:...para alguien tan estructurada como ella, entendía ahora cuan duro puede ser esperar sin tener certezas...
Yo deseé que en el intercambio de miradas, fuera para ella algo de mi resignada superación, y viniera a mí de ella, algo de su obstinada confianza en el futuro.

jueves, 26 de agosto de 2010

Que puede encontrarse UNA en la sala de espera?

Después de poco más de dos años de ser paciente del Hospital de Clínicas, volví a consultar en un centro privado de fertilidad.
Es el mismo donde me realicé los dos primeros protocolos de baja complejidad. Salvo que esta vez fui con el médico director del centro, dispuesta a quemar los últimos cartuchos.
El cambio fue sustancial “nuevamente”, y hablo de las apariencias.
En cuanto al tema médico académico, no podemos decir que alguno/s posean conocimientos revolucionarios en el tema, que los distingan de otros.
Las diferencias que sí existen y son a las que apunto en esta oportunidad, están en los detalles. Que a la postre son importantes porque ya sabemos, que la suma de estos favorecen los buenos resultados, y ayudan a contrarrestar los pronósticos adversos.
Entre ellos: el manejo de la técnica, el manejo embriológico, las condiciones del laboratorio, calidad de diagnóstico, etc.
Cuestiones éstas que en el Hospital de Clínicas, pese a la dignísima atención médica que presta el servicio, lamentablemente tienen un techo.
Para muchas de sus pacientes, enhorabuena, el techo quedará muy arriba. Pero para una cuya patología no ayuda, y en lo que constituye el aspecto sustancial del problema, no hay mucho nuevo por intentar.
De manera que lo novedoso tendrá que consistir en sumar los detalles. Que estén todos lo mejor pulidos y alineados.
Ahora, las apariencias...son un tema aparte.
Empezando por la sala de espera. Confieso que fue un poco raro volver a una con cómodos sillones, con revistas y tele prendida suspendida en una pared tabique. La verdad es que no esperaba volver!
La sala de espera situada en el quinto piso del Hospital de Clínicas está siempre atiborrada de gente. Nadie va con turno horario, sino que por orden de llegada, -que por razones administrativas debe ser antes de las 9:30 de la mañana-, se anotan en una lista de pacientes, para ser atendidos por algún médico del equipo.
Por esta razón, -porque hay que estar desde temprano para asegurarse un lugar en la lista-, es que hay mucha gente esperando al mismo tiempo en el mismo lugar, y la espera se puede prolongar por varias horas.
De hecho cada vez hay más sillas acomodadas en los pasillos, lo que denota la buena disposición para contener a toda esa gente.
Igual la espera, que en mi caso ha llegado a ser de más de tres horas, llega a desesperar.
Pero aprendí a amenizarla llevándome lectura y armándome de mucha paciencia.
Se nota “a la legua” quienes van por primera vez, porque a medida que pasa el tiempo se quejan en voz alta, miran al resto de los pacientes para ver si alguien se adhiere a la queja, y van a reclamarle a la administrativa por todo el rato que llevan esperando. Claro que al cabo de unas cuantas consultas y de algún que otro protocolo ya cumplido, se concluye que mejor es acomodarse y procurarse una actividad como leer, conversar o adelantar trabajo.
Las primerizas suelen ir acompañadas con su pareja, o algunas madres. Pero como el tiempo de espera es mucho y tedioso, y los maridos suelen trabajar, la regla general es ver mujeres solas, que se agrupan en racimos de conversadoras incansables.
Yo solía cruzar conversación con alguna de las tantas caras que a veces veía repetida, para comentar novedades. Aunque la mayoría de las veces me acomodaba tranquila y me avocaba de lleno a leer el libro que tuviera en manos.
No tengo reparos en decir que para las que calentamos silla desde hace rato, resulta un poco irritante escuchar hablar a las primerizas de historias que van y vienen, se distorsionan, de mitos que circulan, a las que son tan afectas!
Con el tiempo todas estas cuestiones se relativizan, y uno se queda con el trato originado por la cortesía, para saber cómo está el otro, como le fue...
No quiero desmerecer las historias personales, pero en mas de una oportunidad me he quedado encerrada entre ávidas charlatanas, mientras trataba con gran dificultad de dar vuelta la página de mi libro!
Ahora bien, en la sala de espera a la que volví, no se entablan conversaciones extensas, ya que los tiempos de espera no son tan prolongados. Y las mujeres concurren la mayoría con sus parejas.
No quiero inferir con esto que los maridos no trabajen! Pero la flexibilidad de los turnos y el hecho de que se pueda acomodar la consulta por la tarde o bien entrada ésta, seguro ayuda. A diferencia del hospital donde la atención es por la mañana (TOODA la mañana).
Y mi preferida es que ahora puedo matar el tiempo de espera mirando la tele, u hojeando alguna revista de moda, de esas que en mi casa no hay.
Y fíjate que una se puede enterar de cosas “interesantes”, como que en la revista SU, se hizo un concurso de cartas de amor para el día de San Valentín.
Supuestamente las lectoras mandaban cartas que alguna vez les habrían escrito un ex novio, un marido etc. El concurso ya tenía sus resultados y estaban publicados el tercer y segundo premio, y la primera aparentemente se había ganado un viaje para dos personas a Playa del Carmen.
Ya saben que es difícil juzgar con cierta objetividad una carta de amor, justamente por lo que es. Vista desde afuera siempre parece un poco cursi, o algo pedorra, o está mal escrita,..en fin: es difícil.
De ahora en más, voy a prestar especial atención a los concursos de revistas que no compro. Porque convengamos, que aunque no tengo, bien podría haber inventado una "hermosa y emotiva" carta de amor, atribuírsela a cualquiera en mi vida, y quién dice...el pasado verano no me embaracé, pero por ahí me ganaba un viaje a Playa del Carmen!

viernes, 13 de agosto de 2010

Allá arriba: Buenos Aires






El cuello llega a doler de tanto erguir la cabeza para elevar la mirada, pero vale la pena!
Es que mirar Buenos Aires por encima de las calles, su gente, autos, -esa horizontalidad que atrapa nuestra mirada cotidiana-, nos brinda una perspectiva distinta de la ciudad.
No es extraño que después de apuntar la mirada hacia arriba, la ciudad parezca dividirse sensorialmente en dos dimensiones.
La de abajo. Terrenal, acostumbrada y humana.
Y la de allá arriba. Distante, silenciosa y majestuosa. Donde reinan la piedra, cúpulas y torres.
Si no fuera porque el estado conservado de los edificios, sus ventanas abiertas y sus balcones floridos nos indican que son actualmente habitados; Y de no ser porque se siente que en la superficie bulle la vida de una ciudad; Y se filtra en las alturas el mundanal ruido; Y estallan en ocasional vuelo las palomas espantadas por los estruendos de escapes y bocinas impertinentes; Parecería que la mitad de ciudad que se codea con las nubes, tiene una existencia propia y diferenciada.
Donde el cemento y las estructuras prevalecen, y nos dan apenas una muestra inacabada de eternidad, a sus moradores de abajo.

(Las fotos son cortesía de RAT)

viernes, 30 de julio de 2010

Manías: 2da. parte: Del singular hobby de un hombre llamado RAT





Estas son algunas de las fotos que RAT le saca a mis comidas (no a todas) y que guarda en un archivo de imagenes.
Mas de uno, ya se estará preguntado el porqué y para qué RAT se molesta en ocupar valioso espacio del disco rígido con ellas! Respuestas:
-Es para refregarselas a sus amigos?
-Naaa! (Para eso los invitamos a comer en casa como Dios manda!)
-Será que las usa en la promoción de alguna cadena de restaurantes?
-No, no es!
-O acaso las reserva para flagelarse contemplandolas, en esas ocasiones en que la heladera reporta la mísera existencia de dos huevos, una papa con brotes y un pote de queso crema por la mitad?
-No, nada de eso!
Es que mi querido, que es un sibarita y un artista, se conmueve con el brillo que refleja la untuosidad que le dá el aceite de oliva a unos fideos con tomate.
Le causa placer ver los vegetales grillados en alegre unión de colores. U observar la sombra que provocan las hebras de queso rallado, en el profundo púrpura de una sopa de remolachas!!
Se tienta de perpetuar la imágen de la preparación, y me pide unos minutos antes de servir. Así se apura a buscar la cámara para tomar la fotografía, antes de deshacer lo que él llama: la composición del plato.
-Y yo?
-Halagadísima! gracias.-

martes, 20 de julio de 2010

Un Bob Marley bajo cero!

Fuera de mi edificio, y prácticamente bajo mi ventana del primer piso, pasa sus horas un linyera que adoptó el barrio como propio.
Se apareció hace poco menos de un año según recuerdo. Es un personaje algo raro. Joven, flaquito y su aspecto físico más llamativo lo constituyen unas largas rastas de pelo enredado que son coronadas en la parte superior de su cabeza, con una gorra de lana eterna.
Es algo impresionante verle esa mata de pelo espeso que forma una entidad maciza y tiesa, que siendo él tan menudo, le cubre media humanidad.
Me figura un animal salvaje y peludo que se le escurriera por debajo de la gorra, y en su huída a tierra, hubiera sido paralizado en una instantánea, cuando promediaba la mitad de su espalda.
Parece estar siempre alegre. Tiene una manera cantarina de hablar elevando agudamente el final de las palabras, y saluda a los vecinos, gritando de una vereda a la otra.
Al principio nos sentimos todos un poco intimidados, hasta que nos acostumbramos a su presencia, y a oírlo desde el interior de nuestras casas.
Con decir que alguna vez se especuló entre los vecinos de imaginación más fertil, que el mentado linyera no sería tal, sino alguien encubierto que estuviera cumpliendo algún servicio de inteligencia para la policía, SIDE o alguno de esa talla.
Sus conductas eran y siguen siendo algo extrañas, pero ya dejamos de prestarle atención.
Llega a sentarse a su rincón preferido, pegado a la ochava de una esquina, todos los días excepto los domingos a eso de las once de la mañana. Y se va a eso de las seis de la tarde.
Jamás pernocta en el lugar. Nunca pide y no tiene el deterioro típico de la gente que hace tiempo está en la calle. Se lleva su comida para el mediodía, fuma, escucha radio, lee el diario, y por referencia propia, -porque paso caminando a su lado cuando voy a tomar el subte-, sé que no apesta.
Está siempre atento a los movimientos de la gente, y habla con todo el que le dirija la palabra.
Lo he escuchado hablar con los paseadores de perros, las porteras de los edificios y la gente vecina, y puedo afirmar que habla con mucha coherencia y está siempre informado.
Sería más entendible para todos, si se le encontrara la motivación al acto repetido. La razón de la rutina, el cumplimiento de horario y actividad.
De lo contrario, nadie entiende porqué se empeña hace un año, en sentarse en el mismo lugar, en ver la misma panorámica, la misma gente.
Acaso no siente ganas de ceder a la tentación de sentarse en otra esquina, de cambiar de barrio y de aire?
A mi entender, y casi con la misma energía y esfuerzo que cualquiera hace su trabajo, este emulador del jamaiquino más famoso, a diario procura con saludos y palabras amables el trato de la gente. A veces recibe a cambio palabras azarosas y apuradas, y otra mas afortunadas, un dialogo completo de pensamientos cruzados.
Evidentemente no lo descorazona la paga en términos desproporcionados. Todo un día de esfuerzos, por la suma de minutos de intercambio humano.
Sin dudas, se decidió por cultivar en el tiempo y a fuerza de permanecer tenazmente en la porción de barrio elegida, la semilla de la confianza entre la gente...Y hasta podría adivinarse que en sus aspiraciones mas soñadas y elevadas, esta la de la amistad!
Así lo he visto soportar el calor de la ciudad, en pesado silencio, con su gorra siempre encasquetada sobre sus rastas, -sin ánimo de hacer concesiones-, aguantando la brutalidad del verano en sus peores horas.
Hace unos días que llueve y hace muchísimo frío en Buenos Aires, y el silencio que trae de afuera la húmeda bruma, me hace pensar furtivamente que el linyera no está.
Hasta que salgo y lo veo encaramado en su esquina, con su pintoresquismo desvanecido bajo un impermeable, empecinado y cultivador en estación gris.

Felíz dia del amigo, amigos virtuales y de los otros!!

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martes, 6 de julio de 2010

Dejenme bajar, que aquí me quedo!

Hace unas semanas atrás tuve un par de días en que me sentí extrañamente mal.
Supongo que fueron varias cosas que se me juntaron.
El duelo por el último negativo. La incertidumbre de no saber como seguiremos. La consulta con nuevo especialista que se viene, etc.
Y para remate tuvimos un episodio en una reunión con unos pocos amigos, que entre risas, mofa y expresiones despectivas y acostumbradas sobre “nuestros chinos y negros locales”, sin mayor análisis ni seriedad porque el contexto no lo ameritaba, se hizo referencia a la adopción de chicos de otras razas.
Aclaro antes de seguir, que no pretendo exagerar la nota sobre el particular, ni habilitar la inferencia lineal. Mis conocidos no son mala gente, sino como el común de los humanos. Generosos e intolerantes a veces, felices e infelices de a ratos.
Agrego que dicho episodio, no tiene más destino que el olvido.
Con la proclama de que “el que adopta un negro es un hijo de puta”, -un adoptante de raza blanca entiéndase-, la anfitriona se manifestó muy en desacuerdo, ya que suponía la discriminación sería incontrolable, desde que empezaría en casa, siendo la misma un hogar interracial.
Ahora, obviando esta frase taaan poco feliz! Entiendo que esta diferencia, implica para ella un escollo difícil de superar, y que preferiría no lidiar con él.
-Para que buscar deliberadamente la diferencia, si ésta a menudo nos encuentra!
La naturaleza ciertamente no es prolija, ni nos trata a todos de forma pareja.
La enfermedad por caso, pone en desventaja a uno de entre los hermanos, y la tragedia distingue al huérfano como único en su clase escolar.
Como sea, en mi opinión la respuesta al tema de la adopción, es visceral.
Si no surge de las vísceras, mas vale no forzarla. Y una vez que las vísceras hablaron, a quien le queda ganas de teorizar sobre diferencias y discriminación?
Poco importa cuanto se hable o se lo resista. El tiempo pasará y nos iremos acostumbrando a ver chicos que no se parecen físicamente a sus padres, que repiten sus gestos y hablan con sus palabras.
Y entonces...cual es el motivo de mi malestar?
La respuesta es simple. Si se hace mofa de las cosas en las que creo o deposito mi confianza, entonces se las desvaloriza. Y si ellas son desvalorizadas y expuestas como motivo de burla, entonces “yo” soy desvalorizada.
Reconozco que mi sensibilidad reacciona con rapidez y por eso me resulta fácil y claro establecer todos esos enlaces con igual rapidez. Y mi mente atropellada mete y sacude todo dentro de una misma bolsa.
-Pero hacen ellos estos enlaces? -Se percatan acaso de que ofenden mi sensibilidad?
-No lo creo! -Que podría reprocharles? -Que no tengan "sensibilidad" pública?
-No. Estoy segura que en reuniones “más públicas” reprimen sus opiniones radicales cuidando de no herir susceptibilidades ajenas.
Claro que esta era una reunión de unos pocos y de confianza. Lo cual implica que nos ven y sienten como dos más, de ellos mismos.
...Y mirándonos desde afuera, la verdad es que nos parecemos.
Todos cuarentones, sin hijos. Compartimos los mismos espacios, tenemos similares hábitos de vida y experiencias comunes...Y sin embargo, yo quiero desesperadamente distanciarme en los hechos!!
Los veo tan ensimismados, tan dramáticos y teóricos. Jactanciosos y seguros de tener en sus manos el control, para no terminar enredados en una relación de deuda con un universo prestamista.
Y yo que a estas alturas hasta andaría de rodillas por una célula propia o prestada, lo único que tengo por seguro es que no tengo recurso fiable, con que apelar contra un universo que me empequeñece.
Cuando escucho frases como la de arriba, con mi físico hundido en un sillón, y cerquita el espíritu de RAT, -a quien no necesito ni mirar para saberlo afín-, en mi mente corro...corro...y corro...

sábado, 26 de junio de 2010

Una melodía para Clarisa

En tanto espera que la siesta llegue a su fin, vuelve a mirar el reloj de pared.
Detrás de la ventana frontal, la vigorosa luz puja, y solo el brocado de la cortina de vivos dorados y carmín, impide que mancille la fresca oscuridad interior.
Su mano corre apenas la cortina. Distraída, observa a unos perros vagabundear con aire señorial, mientras el pueblo se despereza de su modorra estival.
Los ve beber de la fuente y recostarse a la sombra de los árboles que custodian la casona familiar.
El viejo piano, un Steinway color nogal, ocupa un rincón privilegiado en la solemne sala.
Echa un vistazo a partituras y cuadernillos apilados sobre la mesa, y asiente para sí.
Repentinamente, una oleada de fría angustia hace mella en su estomago.
En ademán de estoica rectitud, endereza rápidamente su postura, y repasa mentalmente el aviso que fraguó con cuidado, escogiendo palabras elocuentes para remarcar la virtud de su arte, y atraer el interés de los pueblerinos.
Había sido publicado no sin antes debatirlo con el editor del diario local.
Profesora Clarisa Vega Alvarez. Clases de piano y formación musical...”
–Acaso podría ella, solterona en sus cincuenta, formar musicalmente las jóvenes mentes de los hijos del almacenero, o de la costurera? -Se pregunta amargamente.
“...música clásica...” –Dudo que despierte interés alguno! –Sentencia.
Una tras otra, las palabras pierden sentido: “...Armonía, improvisación, composición...”.
Suena la campañilla y mira por la ventana encortinada.
Afuera, el menor de los hijos del cartero, de aspecto vivaz, había sido arrastrado por su madre hasta la puerta de la casona.
Mientras la mujer lo insta a sacudirse el polvo de sus zapatos, la mirada de Clarisa se cruza con la de rasgos inquietos de su primer alumno.
-Vaya! –Y admite: -Puede que me lleve una sorpresa después de todo!

Con el presente post me sumo a la convocatoria para participar en "Concurso de relatos sobre anuncios clasificados de tablondeanuncios.com"

viernes, 11 de junio de 2010

Manías: 1ª parte.

Dado que tengo un tiempo de descanso por delante, antes de intentar un nuevo ciclo de FIV, además de que empezó a cundir el fervor mundialista. (Ojo! No es que yo no participe de él). Los partidos donde juegue Argentina no me los voy a perder, pero de seguro que no voy a estar prendida a la TV viendo los demás partidos, como sí piensa hacer RAT.
Ya ha dicho que le interesa ver los partidos de los países contrincantes, Nigeria, Grecia, Corea por razones obvias, pero también ha pronunciado su interés en ver Uruguay-Francia, por afinidad, Italia-Paraguay, por curiosidad, por la razón que sea y así con otros varios.
...Siendo que con algo habrá que entretenerse, me he propuesto, -y les propongo-, hacer el siguiente ejercicio (un poco tonto ya sé), de poner al descubierto nuestras manías, y las que nos desagradan de los demás.
Y quien sabe? Puede resultar valioso a la hora de reconocernos en las propias y ajenas.
En esta primera entrega va un listadito de manías que me son propias, y admito que pueden resultar un tanto fastidiosas para RAT.
Veamos:
Dos cosas que omito y que RAT siempre me lo echa en cara, y a mí francamente me parecen una tontera mayúscula:
.Cerrar la perillita del agua una vez que terminé de usar el lavarropas. A mi me parece superfluo, pero RAT dice que esto perjudica las cañerías. Mmm??
.Y cerrar con doble vuelta de llave la puerta del lavadero que dá al balcón de atrás.
Sí. Reconozco que mi inercia alcanza para darle solo una vuelta. Pero que más dá?
Estas cosas hablan más de las manías de RAT que de las mías!
Cosas que hago, un poco rayanas con la pavada, pero que hago por muy buenas razones:
.Lavar los huevos con detergente antes de guardarlos en la heladera.
Con poquito detergente aclaro. Ya sé que la cáscara del huevo es permeable!
Pero un poquiiito de detergente no hace mal a nadie y es preferible a la salmonella que se esconde en la mugre de sus cáscaras.
Tengo para esa tarea dos esponjas bien diferenciadas. Cuando se gasta la de lavar platos, la desciendo de categoría y la destino para lavar huevos, y a esta última la doy de baja definitivamente.
Claro que cuando vienen visitas a mi casa, y alguna de ellas tiene la buena voluntad y urbanidad de ponerse a lavar los platos, tengo que indicarle para que no equivoque de esponja. Igual la gente entiende!
.Tener dos o tres frascos de mermeladas abiertos en la heladera, además del queso crema.
Desde que consumo solo azúcar orgánico, y me privo de las grasas animales, he tenido que desterrar de mi alimentación a la manteca, y restringir el consumo de lácteos, solo a los descremados.
Por ende para desayunar tengo solo a mano el queso crema descremado, que se lo reservo casi totalmente a RAT, y alguna mermelada de las aptas según mis nuevos hábitos.
Por eso estoy en la búsqueda permanente de mermeladas, las que abro para probarlas, tener para ir variando, sin esperar a que se termine el frasco anterior.
Abro la heladera y me parece demasiado tener tres frascos abiertos, así que suelo apurar el contenido del que esta mas cercano a acabarse. Y termino ridículamente balanceando uno de los “demasiado”, con otro “demasiado”. O sea, untando una tostada con doble ración de dulce para darle fin...Pff! Y eso que estamos grandes, che!
.Llamar la atención de RAT con preguntas de escasa utilidad, en ocasión de estar él dibujando en la máquina.
Tengo el hábito muy arraigado de hablar sola, cuando estoy sola claro!
Por eso cuando RAT está en casa ocupado en sus tareas, me enfrasco en las mías con pensamientos y todo.
Me agarra una especie de incontinencia verbal, debido tal vez a una culpita irracional de estar muy a gusto con mis pensamientos, siendo que RAT está en el cuarto contiguo.
Entonces me salen en voz alta frases que nada tienen que ver con lo que estoy pensando en el momento, tales como: Y vos que tal?, ó: Como te va?...cuando ya hace tres horas que llegó a casa. Cuando no me sale un: Holaaa! Así con la vocal final sonando largamente en la atmósfera.
Puesta su atención en mí, rápidamente improviso una pregunta, tal como: No me contaste al final que paso con...?, ó : Que me dijiste que querías para acompañar las milanesas?
Por supuesto que él ya sabe de esto, entonces no me contesta.
Una de estas conversaciones se desarrolla más ó menos así:
-Mi amooor! -Desde la cocina.
-Que?
No me surge ninguna pregunta! -Pasan unos segundos sin mediar palabras.
-Nada, no?
-Ajah!

...Y hay mas!
Vamos, confiesen!
No se les ocurra dejarme aquí sola y expuesta!

lunes, 7 de junio de 2010

ZEN LUZ



RAT y yo fuimos de los tantos afectados por el apagón de la semana pasada.
Estuvimos sin luz ni agua durante 36 horas!
Sé que esto no espanta ni escandaliza a nadie, especialmente a los habitantes de estos confines. Que tan habituados nos tienen a los cortes y falta de suministros.
Es nada en comparación a los cortes programados de fines de los 80´, que se practicaban para apaliar la crisis energética. Se acuerdan?
Crisis energética ha devenido en los últimos años, en uno de esos latigillos que hacen furor en época estival!
Vino a sumarse a la lista de temas, de esos que ni bien se acaban los meses primaverales, tienen asistencia perfecta entre las atenciones de la población.
La agenda del verano incluye el agujero en la capa de ozono, el mosquito aedes aegypti transmisor del dengue, el desvelo por conseguir alojamiento en la costa y alcohol en gel a precios razonables, y los últimos chismes de los políticos y forrándula local.
...Se pronostican para la próxima temporada fuertes calores, grandes subas en el consumo eléctrico, exorbitantes alzas en las facturas del servicio, aplicación de multas por exceso del consumo sugerido, cortes de suministros varios, malestar general.
También se viene con todo el color negro, las tachas en cinturones y balerinas y vuelve para imponerse el talle alto en los jeans!
Aunque ésta es la realidad de todos los veranos, y aquella otra fue una realidad histórica que no esquivó a nadie que tenga, digamos...mas de treinta? Tengo que reconocer sin falsa modestia que a mi barrio siempre le tocó una mano con suerte en la repartija de cortes.
Gambeteó con destreza las molestias, y se mantuvo iluminado cuando otros padecían oscuridad.
Por eso quedamos genuinamente perplejos RAT y yo, cuando sentados a la mesa tomando unos mates vespertinos, -y después de casi 12 horas sin luz-, el día sin más, comenzó a darse a la fuga.
Dimos por terminada la espera y renegamos de cada promesa de solución que llegó cuando todavía estaba soleado.
La noche se fue cerrando y con ella terminaron por colapsar algunos de los sistemas que permiten el giro domestico.
El tanque dejó de cargar agua y pronto se agotó. Con ley marcial se escribió el rígido destino de la que en bidones se reservaba.
Los celulares perdieron señal, y la heladera hizo notar con ruidos, su descongelamiento agónico.
En breve, solo el freezer, -y por unas cuantas horas más-, se convertiría en el último bastión de fría conservación, y salvaría de la descomposición a sus vecinos comestibles del piso de abajo.
Librados de todos aquellos elementos que acompañan nuestras vidas, sin internet, ni tele, ni música, ni lectura, quedamos extrañamente sumidos en un ambiente de bucólica severidad.
Encendimos la radio spika, revalorada en la ocasión, y esas voces en formato de AM desacostumbrado, nos trajeron un inusitado alivio de estar conectados con los acontecimientos de afuera.
Las llamas de las velas parecieron eternizarse y acortaron nuestras miradas.
Los párpados se entornaron y se achicó nuestro mundo.
El universo se redujo al diámetro de la mesa de la cocina, iluminada débilmente de amarillo.
En tanto el aroma a curry, que fragante se desprendía de la cacerola donde se cocía el arroz con pollo, convocaba nuestros espíritus en antiguo ritual, en torno al fuego de la hornalla.
Los recuerdos se expandieron, y los pensamientos se hicieron más audibles.

La de arriba es una foto de la calle vista desde mi casa, con todas sus luces!

jueves, 27 de mayo de 2010

Me niego al NEGATIVO

Esta vez tampoco hubo suerte.
Disculpen la demora las que esperaban noticias, no tuve oportunidad de postear ayer.
La verdad es que ya venía presintiendo el desenlace desde hace una semana atrás.
De hecho empecé prematuramente a procesar el duelo.
El miercoles pasado estuve incontenible. Lloré un poquito en cada rincón de mi casa, en el subte, en la sesión de acupuntura. Me conmoví con toda manifestación patriotica y aproveche cada excusa que me abrió la emoción, para verter un par de lágrimas más.
Como sea, decidí llegar hasta el dia de la beta, con entereza y esperanza.
De modo que ayer al escuchar el resultado, ya no lloré.
Mi subconsciente que es a todas luces un sobreviviente, es sin dudas mas inquieto e inteligente que mi yo racional.
Alojado tal vez debajo del umbral de mi conciencia, hace unos dias que empezó a tenderle puentes a mi mente, y enviarle mensajes codificados para el trazado de un plan "B".
Cosa que el dia de hoy no me encontrara desorientada, y pudiera hallar sin vacilar, la huella de la estrella a seguir.
Siempre hace lo mismo. Es el que me ha tendido cada soga que me mantuvo a flote, y el que me abre todas la puertas antes que yo estire la mano para alcanzar el picaporte.
Planta en algún lugar de mis vísceras una idea, un camino (los próximos pasos clínicos a caminar), una alternativa (la de un hijo venido de cualquier rincón del mundo), un sueño sin horizontes antes de que "yo" lo conciba.
Y se queda allí para asegurarse de que lo mastique y digiera, y me promete un final con beso.
Entonces mi yo racional ya no se siente pedalear en el aire!
Aprendí a depositar mi confianza en él. Ha demostrado ser bueno para
ahuyentarme las sombras y no dejar que caiga en la desesperación.
Claro que tengo que acompasarme a los tiempos de RAT que son distintos. Se desenvuelven de otra manera.
Como un buen vino que vale la pena paladear, necesita estacionarse.
Y como el mismo vino estacionado del que se espera tan grato gusto al paladar, y finalmente cumple. El bouquet madurado de RAT arrasa con las expectativas y siempre, siempre ha estado a la altura de las circunstancias.
Anoche exorcisamos nuestra tristeza buscando información en la red, y descorchando un vinito para acompañar la cena. Hoy nuestro ánimo, como el mar, esta calmo.
Gracias por estar ahí!

viernes, 21 de mayo de 2010

Retazos de vida cotidiana: Raro rulo

Solamente poniendo su cabeza de costado, izquierdo particularmente, podía ver ese extraño mechón de pelo enrulado. No era un rulo apretado, sino uno suavemente ondeado cuya terminación desafiante de la gravedad, apuntaba levemente al techo.
Trató de verlo desde el otro costado, pero no pudo. Debía girarse demasiado y claro, ella no tiene ojos en la espalda
No desentonaba tanto después de todo. El resto de la cabellera no estaba de momento perfectamente alisada ni prolijamente peinada.
Había pasado la noche restregando su cabeza contra la almohada, molesta por el zumbido de un mosquito extraño para un otoño avanzado.
Ya lo había sentido la noche anterior, pero solo un rato porque después de apagar la TV y enchufar el aparatito/porta tableta mata mosquitos, durmió confiada y placidamente.
Esta vez sintió en plena noche la molestia del insecto al que creía muerto.
Sin duda debía su prolongada existencia a esas noches de invierno demasiado húmedas para la época.
No prendió la luz. Conoce el poco éxito que tiene tratar de darle caza en medio de la noche. No quiso verse nuevamente sentada en la cama, agudizando vista y oídos, girando la cabeza en una y otra dirección. Escucharse la respiración, oír las quejas provenientes de las profundidades del sueño de su marido, y encontrarse con la imagen que le devuelve el espejo, que pende en un ángulo casi enfrentado a la cama.
Una de pelos crenchudos y cara de loca.
Esa noche no. No hizo el menor esfuerzo por trabarse en duelo con el insecto. Se limitó a cachetearse en la oreja, - aquella donde escuchó el último zumbido unas fracciones de segundos previos-, y a dar un par de manotazos al aire. Mientras sus brazos se alzaron en un ademán inconcluso de ventilar las sábanas, deseó que el insecto fuera a posarse sobre la piel del que yace a su lado.
-Que vaya a picarlo a él que viene zafando todos los veranos!
-Que calor que hace! –Se percató
Estaba tapada con doble colcha y tenía la camiseta algo mojada a la altura del pecho a causa de la transpiración nocturna.
El calefactor estaba en piloto desde que se acostaron, pero el ambiente aun estaba calefaccionado, a causa de todas esas horas de la tarde en que permaneció encendido.
No era el único ambiente caldeado de la casa. El radiador de la cocina también había estado calentando gran parte del día.
Hasta poco antes de la cena estuvo oreando la ropa que llevaba lavada más de un día, y que la humedad en aumento no dejaba secar.
-Con razón estaba tan inquieta!
-Esta porquería de cambio climático! Ya ni las enfermedades tropicales se quedan en el trópico!! -Se dijo.
Dudó en levantarse y abrir la banderola de la ventana. Optó en cambio por incorporarse lo suficiente como para sacarse las medias de algodón que suele usar para dormir.
Nunca le falló. Cada vez que está inquieta y no puede dormir porque la humedad la tiene a mal traer durante esas noches raras del invierno porteño, desabrigarse los pies en procura de enfriamiento corporal, le ha valido mejores resultados que restarse una colcha.
Ya de mañana puso a calentar el agua para el mate. Recordó su desvelo nocturno y se preguntó si el maldito la habría picado.
Se miró de frente en el espejo del botiquín del baño y advirtió que tenía un párpado hinchado.
-Ahhh! Pero qué desgrrraciado!
Al instante se encontró mirándose el perfil de reojo.
El mechón ondulaba en un elástico tirabuzón que le caía en un arco abierto por encima del resto de la melena lacia. Una melena larga enmarañada, cuyas puntas terminan redondeadamente y sin esfuerzos a la mitad de la espalda.
Con movimientos impensados se paso los dedos por el mechón que nace en su sien izquierda. Estaba enredado y vaporoso como si hubiera estado expuesto al aire caliente.
La espesa cortina de pelo castaño, dejaba pequeños claros que se veían a través de las tiras de cabello espeso, que apenas se dividian del resto.
No hizo falta concluir que ese efecto lo había provocado la exudación, de esas que se alojan en la base del cráneo durante un sueño agitado.
Por debajo de esa mata, pasó su mano a lo largo de la nuca entrando con los dedos hasta el nacimiento del cabello, y sintió los persistentes vestigios de húmeda tibieza.
-Que días raros! –Pensó
-No se decide el invierno a instalarse propiamente. Dentro de las casas esta frío y destemplado y sin embargo, afuera el abrigo llega a pesar.
-Porque no se decidirá a llover de una p... vez??!!
No había programas para esa mañana, así que en tanto encendía la computadora y volcaba el agua caliente en el termo, se decidió a desayunar tranquila y leer su correo.
Luego se daría un baño.

viernes, 14 de mayo de 2010

Adivina quienes vienen a cenar.

Desde el lunes, 4 vienen conmigo.
Claro que para recibirlos, -por exigencia del procedimiento, aclaro para los que no lo saben (no piensen que a una le gusta torturarse)-, tuve que empezar la mañana bebiendo agua como si fuera una beduina sedienta recién salida del desierto.
Esto no hubiera sido un problema de no ser porque a mitad de mañana, me dieron aviso que el laboratorio, -hogar provisorio de mis cuatro embrioncitos-, venía “demorado”.
Así que en tanto debía esperar a que el biólogo hiciera su aparición, mi vejiga empezó a clamar dolorosamente por alivio.
Fue un verdadero tormento tratar de calmarla largando míseros chorritos, mientras una enfermera apostada detrás de la puerta del baño, me conminaba a hacer oídos sordos al llamado de la naturaleza.
Cinco veces repetí ese ritual. Las últimas dos, estando ya dentro del quirófano!
Enfermeras, residentes, pacientes y acompañantes varios, vieron atravesar el pasillo que corre del quirófano a la habitación, a una figura en bata y gorro verde, de andar encorvado, y arrastrando a modo de capa un cubrecama blanco de hospital.
Resultado tras 1/2 hora de procedimiento: embriones instalados + desalojo total de líquido = final feliz.
Después: seguir las indicaciones. Reposo, tranquilidad, espera a que el destino nos levante el pulgar,...y acupuntura.
Dos días postransferencia fui a recibir mi dosis de medicina tradicional china, esperando también dar con alguna pista que traída de otro punto cardinal, brinde tranquilidad a mi ansiedad.
Me acosté en la camilla y el ambiente estaba agradablemente tibio.
YuSheng dio inicio a las prácticas habituales. Me midió el pulso, miró mi lengua y luego se detuvo a observarme las piernas extendidas. Chitt! Detengan ahí su pensamiento!
Eso hace siempre, y hace rato que supe que no me “mira” las piernas, sino que hace un trazado previo y cuidadoso de donde colocar las agujitas.
Como si mirara un flujo energético invisible a los demás. Y ahí donde algunos solo vemos piernas flacas, pecas y el incipiente fin de un suave acabado a la cera negra. El fuera capaz de leer en mis pantorrillas, como si se tratara de esos letreros luminosos y alargados que pasan noticias de letras rojas en los colectivos!
En eso estaba cuando le vi aparecer una sonrisa gigante que agrietó su cara regordeta.
Se giró y lejos de pretender disimulo, me miró a la cara con sus ojos tajeados y airecito intrigante. Como si algo supiera!
Acaso fue alcanzado durante un par de segundos, por el goce atávicamente humano de saberse poseedor exclusivo de un conocimiento esencial a otro?
Yo quise creer que sí!
Así que me quedé en mi lado de ese vínculo humano y nada le pregunté.
Ninguno rompió el hechizo, ni destensó la cuerda que tironean quien se muere por ser preguntado, y quien muere por preguntar!
Además, supiera algo o no, me hubiera respondido lo mismo que me dijo en tanto colocaba una agujita en mi cuero cabelludo:
-No pienses!


PD: Para los que les interese y no lo hayan visto. En la revista Viva del domingo 9 último salió un artículo muy interesante sobre tratamiento de fertilidad y terapias alternativas, llamado “De oriente con amor”. Este link es de Halitus, pero allí se hace referencia al artículo.

viernes, 7 de mayo de 2010

Hay alguien ahí?

Ya despierta de la anestesia, aunque algo adormecida todavía. Mientras permanecía acostada en la habitación tapada con las frazadas hasta el cuello, cerré los ojos y me quedé muy quieta para ahuyentar de un manotazo imaginario, la tentativa de nausea que se asomó en mi estomago.
Pasó! Y pensado como estaba a oscuras, -porque seguía con los ojos cerrados-, tuve la sensación fugaz de que mi pensamiento no estaba solo.
Algo así como la conciencia acompañada. Por una noción que me inspiró a femenina.
Tanto así, que aún siendo que no suelo rezar, me arrebató un rezo espontáneo. Y no cualquier rezo, sino el dirigido a la Santa Madre.
No tuve que elegir, ni deliberar. Simplemente se impuso!
La sensación era tan indudablemente femenina con “a” que no pude menos que dedicarle una colección de mis pensamientos más selectos del corazón, a mi propia madre.
También hubo pensamientos dedicados, -aunque ya con mas conciencia y ojos abiertos-, a aquellas que fueron madres antes, mis abuelas, y que vienen ligadas a mí, por vínculo troncal. Grueso como mis dos brazos!
Y es que está claro que el espíritu, -aún en ayunas, mimoso y a sabiendas que no han de mezquinar tibiezas-, no ha querido ahorrarse el envío de tan sentidas dedicatorias, a los dueños de mis afectos. Los que según jura mi sangre, tienen tan buenos ojos para verme!
-Entro una médica para preguntar a mi compañera de sala y a mí, si ya nos habían dado las instrucciones para la medicación.
-Giré la cabeza y conteste.
Sacada de mi cuasi trance, quise volver a mi momento interior. En el que me habia sentido tan a gusto.
-Que hago, vuelvo a rezar?
-Uno, dos, o más?
-La misma oración o rezo otra también? Como funcionan estas cosas...?
(Perdón por mi herejía!! Por favor que no quiero ofender a nadie!)
Lo intenté, pero el momento ya había pasado de mí.
Quien dice,...tal vez se había ido a otra habitación!