jueves, 25 de mayo de 2017

Relato de Jueves Literario: "Los colores del silencio"


La convocatoria de esta semana la lidera Ma. José quién nos propone escribir obre los colores que tienen nuestros silencios, las palabras que callamos, los secretos guardados. En su casa vamos por mas relatos





UN RECUERDO A COLORES

Hay llamados que callo hace mucho tiempo. ¡Mamá!, -digo a veces en voz alta al aire de mi cocina, Es tenue al principio, pudoroso, incapaz de romper el sello de mis labios, pero refuerzo mi voluntad y repito el llamado en voz adulta solo para desentumecer el vocablo que suelta mi lengua. Lo reciben los relieves de los vidrios templados. 
El sol que duerme la siesta en la terraza me presta su luz para iluminar los colores de mi recuerdo, flores pequeñas en el fondo blanco de una batista suave, cubierta por un matelasse grueso de rombos rosa chicle, el malva profundo de un vestido con lazo, los bordados en amarillo dorado del mantel de fiestas. Y se queda mi voz a vivir en los dibujos de la ventana radiante, y en su reverberancia


jueves, 4 de mayo de 2017

Relato de Jueves Literario: "El escenario es suyo"

La convocatoria de este jueves la lidera Roxana, quien nos invita a elegir uno de los escenarios propuestos, el que mas convoque a nuestras letras. En su casa nos deleitamos con mas escenarios.




SÁBADO DE OTOÑO EN CASA

El otoño deja entrar al viento, el viento barre las hojas del camino que me lleva donde los libros llaman...allí, la luz del sol se arroja a la biblioteca y pincela los colores con claridad de espejo. Van raudos los reflejos a anidar en los rincones oscuros.
Mis zapatos rojos, alados, me elevan hacia el encuentro en la cima de mis mañanas. Se abren las cortezas crujientes de los libros que exhalan sueños de bosques profundos. Se desmigajan los versos que caen sobre mi blusa y mi sábado de estreno.
Un abrazo de oleo tibio distiende los músculos en el cuero de los lomos viejos y devuelven el alivio con besos de mazapán, las vocales de bocas abiertas. En tanto, en la mesa de la cocina, los secretos sellados se abren, impúdicos, a la cosquilla vaporosa que humea una taza de té dulce recién servida, que por mi espera.


jueves, 20 de abril de 2017

Relato de Jueves Literario: "Un relato con fecha"

La convocatoria de esta semana la lidera Juan Carlos,  quien nos propone contar una historia donde la fecha sea importante o el calendario tenga un rol dentro del relato. A su casa vamos a deleitarnos con mas historias de almanaque



ADIÓS AL AMOR

Al final de un día tentó su suerte, desafió a las estrellas, les dio un par de giros en el cubilete y las arrojó a la oscuridad intentando un nuevo orden en el cielo.
Se cansó de su miedo que no era tonto y en cambio lo prefirió temerario. Desde entonces deja una puerta abierta. Le tiende una trampa al destino, no le cree al amor.
"No será hoy, probablemente no mañana"...
A la hora de la cena tres comensales, dos humanos, se sientan a la mesa, En tanto saborean los jugos vivos que como los sentimientos permanecen sellados dentro de las paredes de la carne asada en casa, la confianza tras los barrotes, gana peso.
Hoy, 20 de abril, un día cualquiera: la suerte es esquiva. Fría, por la puerta abierta, taja el aire que huele a reproche y sopa de arvejas. La carne mechada, cubierta de mordiscos reposa sobre un mantel amarillo. A la mesa, dos comensales próximos a irse, se sientan; el amor se marchó antes.




jueves, 9 de marzo de 2017

Relato de Jueves Literario: "Bon apéttit"

La convocatoria de esta semana la lleva Nieves, quien nos propone relatar con palabras suculentas, apetitosas. Que tengan buen apetito nos desea, En su casa, mas relatos.



EL CALOR DE UNA COCINA

Los minutos descorren el velo de harinas volátiles y alivian los poros de los azulejos. Al calor crece, respira, bulle el fermento. El agua tibia funde el sabor de cristales salobres que inundan con un ademán el pequeño desierto de polvos quietos. Se mezclan, se hacen una masa untuosa, se aquerencian a los dedos. En un costado el queso suda fuera de la heladera, en el otro: los tomates contagian su bochorno y un mar de cebollas destila ácido en aguas templadas. 
Se condesan gordas nubes acres en las pupilas celestiales y desborda la lluvia los lagrimales rotos. Aprovechan el salvoconducto los pensamientos tristes. Se nubla la vista pero no la necesita para hacer lo que hace, a ciegas descarga en la masa la fuerza de sus manos abiertas. Se seca la cara con los brazos libres y se enjuga la nariz húmeda dejando un rastro brillante de vellos aplastados. La estira, se retrae, la empuja, la pellizca, la encierra en los puños una y la otra se escapa, elástica por las grietas abiertas entre las falanges. 
Finalmente, ceden las partes y se juntan  en una argamasa lisa que exhala. El calor del horno trocará las promesas en deliciosas verdades que se dicen con lenguas jugosas.


jueves, 2 de marzo de 2017

Relato de Jueves Literario: "La ventana indiscreta"

Este jueves Alfredo lidera la convocatoria. Nos sugiere escribamos historias que se esconden tras muchas ventanas indiscretas. A su casa vamos a zambullirnos en relatos



MIENTRAS ME VISTO

¡Cuan satisfecha me siento en esa rutina diaria en la que solo yo quepo!
Antes de que los pasos de mi hijo pongan los míos tras los suyos, en la cocina nace el nuevo día. -¡Bájate de la silla!, ¡no abras la heladera descalzo!, antes de que estas palabras conminadas marquen la largada del recién llegado que correrá zigzagueando entre jardín de infantes, trabajo, comidas, compras, antes aún de que la radio anuncie que será una mañana calurosa y la tarde seguirá sin variaciones, en la singular, en la descastada hora previa a las horas hermanas yo me desperezo. Salto de la cama. Empujo con dos postigos hacia afuera la masa de luz de un sol púber e impaciente de comienzo de verano, venzo su resistencia y dejo que se cuele para abrirme un paréntesis en las sombras. En el espacio claro delimitado por un espejo de pie a un costado, en otro un viejo armario y enmarcado en la ventana, los postigos de enfrente eternamente cerrados, estoy a gusto.
En la hora solitaria me visto despacio, me reconcilio con mi reflejo. Como cada día elijo un sostén con aros que me dibuja las jorobas de un corazón en el escote, luego, mientras busco otra prenda, como cada día me lo quito y en su reemplazo me pongo uno sin aros de micro-fibra gruesa y adherente que me cubre casi toda la espalda y termina unos centímetros arriba del ombligo. Los tengo todos en color piel, quiebro un poco la cintura, me miro, me cubre los rollos, los pellizcos flojos, me da firmeza, me giro, me hace ver estilizada, me siento delgada, la imagen devuelta borra los rencores de la noche.
Al final del día mi hijo se sorprende, -¡mira, luz mamá!, dice señalando los postigos de enfrente que han cambiado de color, de un verde gastado a uno blanco brillante que en verdad resplandece dando señales de vida a ojos vecinos extrañados.
Una nota mínima tirada bajo la puerta da discreta cuenta de que se respira tras los postigos blanco brillante, "Mi estimada, no abandone el sostén que es como su carne"


jueves, 15 de diciembre de 2016

Relato de Jueves Literario: "Elige y escribe"

La convocatoria del día de hoy la lidera Mónica quien nos propone cuatro temas a elegir para desarrollar un relato. Los invito a pasar por su casa donde seguro encontraran buena lectura





Mi tema: UNA SONRISA INQUIETANTE

Había practicado esa media sonrisa frente al espejo repetidas veces, ahora que su cara era atrapada bajo la luz del candil, se preguntaba si con ese simple gesto repetido en la mañana no habría enviado el mensaje equivocado al universo.
Su deseo, como el de todos ahí, había sido naturalmente hacerse con el primer premio y sonreír bien lindo para la foto del ganador, pero para el premio consolación no tenía más que un gesto ensayado, inservible, y que para mas no tenía contemplado donde ubicar dentro del cuadro postural al diploma honorífico con su nombre mal escrito. La improvisación le había puesto bajo mala luz una sonrisa que aparecía inquietante
Sentía el peso de la decepción, hacía gran esfuerzo por parecer aplomada y por eso no quiso aventurarse a despegar los labios ni un milímetro, no fuera que se le dibujara una mueca desgraciada, o peor, que la cámara captara para siempre el tenue temblor de la mandíbula.
Cosas que vienen con la edad, antes era más fácil, pensó, bastaba con que la luz le apuntase para que la frescura detrás de los poros se derramara por todo su rostro como un baldazo de agua rauda que a su paso abría pequeñas compuertas, tiraba y aflojaba líneas que se arqueaban redondas y armoniosas como un telón que se descorre para una función de sonrisas plenas y abiertas, blancas  paletas frontales que pisan distraídamente el labio inferior, frunces, pellizcos ruborosos, ojos achinados, brillo reflejado.

Devuelta de sus pensamientos, una ola de flema le atrapó la garganta y anuló su voz justo cuando debía agradecer al micrófono. Lo tomó y le echo encima un susurro que nadie oyó y lo acompañó de un movimiento de cabeza y un estrechón de manos que todos entendieron. Se trabaron en danza micrófono y diploma en un cruce de manos que hicieron peligrar la integridad de ambos…y de su blusa, cuyo broche se enredó brevemente, pero lo suficiente con el cable.
La fotografía de la ceremonia de premiación que fue publicada en el boletín anual capturó su sonrisa deshecha, un tajo abierto sobre un mentón tensado con gruesas rayas que se estiraba en toda su largo hacia el pecho, siendo avistado por ojos bien abiertos


jueves, 24 de noviembre de 2016

Relato de Jueves Literario: "Un giro inesperado"

La convocatoria de hoy la lidera Pepe, que nos pide que contemos un relato que tenga una vuelta de tuerca, un giro inesperado. En su casa encontraremos mas relatos participantes de la convocatoria




CERCANA SOSPECHA

La señora de la limpieza llego a la casa apenas pasadas las diez. Puso agua en la pava eléctrica con la intención de tomarse una segunda ronda de mates para animar una jornada de trabajo que había empezado más temprano, antes de salir de su propio hogar.
Corrió las cortinas del gran ventanal que daba al parque. La mañana del sábado se presentaba soleada aunque algo fresquita todavía. El pronóstico decía que la temperatura subiría para el mediodía.
El cuerpo yacía algo despatarrado a orillas de la pileta. La dueña de casa, vista a través del ventanal, lucía como si estuviera recostada tomando el sol de la mañana. Llevaba todavía la ropa de cama, por lo que la señora de la limpieza, previo paneo rápido a la cocina, concluyo que no había desayunado. Seguidamente puso sus pies en el césped mullido que se aplastó bajo su peso y hacia el cuerpo inerte se dirigió cubriéndose los ojos con la mano.
Casi cayo redonda por la impresión que le causo ver la cara morada, tuvo que apretar fuerte el teléfono y hacer la respiración consciente para que la hija de la casa pudiera atender la urgencia del llamado.
La muchacha en un acto desesperado trató de reanimar a su madre; nada pudo hacerse, llevaba muerta unas horas. Más tarde, entre sollozos se lamentaron propios y ajenos. Hacía varios meses que la dueña de casa estaba muy mal, -¿cuánto hace de la separación?, -más de seis meses, ¿ya?, ¡qué barbaridad! Nadie quería enfrentarlo, ni siquiera su psiquiatra, pero lo primero que vino a la mente de los íntimos fue que la mujer triste finalmente había tenido éxito luego del primer intento fracasado. Había tenido la oportunidad esa última noche, el hijo en casa de su novia, la hija con los suyos, el marido que no volvería, ninguna visita, las circunstancias la habían dejado sola. Pasaron revista y los calmantes parecían estar todos en su lugar. Un módico alivio los invadió. Será entonces que su corazón doliente simplemente había dejado de latir, después de todo, no había signos de violencia, ni robo, ni cerraduras forzadas.
Se esperaba que la inhumación de la mujer triste se hiciera en un clima de angustia infinita, de reproches tácitos, de culpas masculladas con mandíbulas apretadas. Lo inesperado fue el llamado de la fiscal a cargo del proceso de averiguación de la causa de muerte; los resultados provisorios de la autopsia indicaban que la mujer triste había muerto por “asfixia mecánica y sofocación”. Que alguien le había apretado su cuello hasta provocarle lesiones en las arterias carótidas, y que además tenía daño en el interior de sus labios, como si su boca hubiera sido presionada con una tela que no había dejado marcas en el exterior, en suma: había sido asesinada.
Los deudos que momentáneamente gozaron de natural empatía, están hoy en la mira de las sospechas