viernes, 26 de agosto de 2016

Relato de Jueves Literario: "Argumentos literarios y de otras clases"

La convocatoria de este jueves la lidera El Demiurgo de Hurlingham, quien nos invita a escribir sobre alguno de los argumentos que propone, que resultan muy atractivos. A su casa están todos invitados para disfrutar de relatos variados

Por mi parte elegí el argumento Nº  10) Alguien va a una Feria del libro. En algún momento, hace una pausa para tomar algo. Y se le llega una mujer que escribe poesías…



 ¡AGUA, POR FAVOR!


Walter dobla hacia abajo la boca de la bolsa y envuelve la pila de libros que compró. Los deja sobre un rincón de la mesa al tiempo que la camarera deja el café en el lugar sobrante. -¡Sírvase señor!, ¿azúcar o edulcorante?
Las dos mujeres de ademanes urgentes se cruzan en su pequeño espacio de madera, una le apoya dos sobres de azúcar y la otra le pega un caderazo que le hace perder a la taza un cuarto de contenido. -¡Perdón! -dice mientras se soba el costado con la libreta de notas en la mano, rie para descomprimir, luego se sienta confiada por la sonrisa amigable del hombre. -¡Busco sonidos, melodías que me susurren poemas!, sabes?...como un insecto zumbante no para de hablar, Walter solo la mira y cuando ella calla de una vez, el la sujeta con sus ojos de agua marina pálido. Con un zoom la acerca mas y mas hasta que cae redonda en agua liviana y clara. Pasado el susto inicial, Sofía se siente sumergir lentamente en una gota gorda que se alarga en un sonido grave de chupón ¡mmchc!, Tarda la implosión, y al fin se suelta en un revuelo mojado y se acelera un poco la caída. Toca el fondo y se desarma con pausa, primero la espalda, luego brazos y piernas se desploman, ya una hilera de compases a destiempo viajan hacia la superficie. Se le fuga el cuerpo en fina efervescencia de limón y piensa: "gloria auguras a mis glotones labios, Walter ojos de agua"



jueves, 11 de agosto de 2016

Relato de Jueves Literario: "Una historia del Antiguo Egipto"



Esta semana Ainoa lidera la convocatoria. Las historias que se cuentan tienen un paisaje, y es el del Antiguo Egipto. En su casa encontraremos los relatos de los jueveros participantes

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BENDITO NIÑO NACIDO EN ENERO


El niño que nació bajo el signo de Bastet se hizo dueño de la protección de la diosa felina, madre feroz. La partera abnegada que, preparada en magias le había convocado por anticipado, miró con sapiencia pausada los ojos abiertos del niño, brillantes partículas de jaspe plomizo y pareció satisfecha. Con ademán solemne lo rodeó de flores de loto que conservaban la frescura de la mañana prematuramente interrumpida, al tiempo que del Nilo venerado la luz violácea de una farola cerraba el crepúsculo avanzado.

La tibieza dorada del sol que la diosa dio por obsequio, se descubría en las ígneas señales que rápido germinarían en la cabeza lisa. Lamió la diosa con cara de gata de obsidiana y empapó sus mejillas redondas con leche dulce hasta dejarles mácula rosa, y fue pródiga en dones.

La fertilidad se le coló por los poros y fue fértil su mente, creciente su curiosidad y temprana sus ganas de surcar cielos, remontar aguas, tirar de las nubes, batir el viento, romper la noche, alcanzar estrellas.



jueves, 4 de agosto de 2016

Relato de Jueves Literario: "Un día en ...la cordillera neuquìna"

En esta oportunidad Charo nos convoca a compartir en las letras un día vivido en algún viaje. A su casa vamos a vivir los días viajeros en la vida de los amigos 





AGUAS  TURBULENTAS

Previo a navidad, en un día caluroso de verano propio de la Patagonia se extiende largo y serpenteante bajo el cielo limpio el río Aluminè. El sol pega en el cuerpo pero de quemar, nada.
Después de unas breves instrucciones técnicas un grupo de personas vestidas de focas nos disponemos a ocupar los lugares asignados en dos balsas. Los minutos siguientes nos encuentran deslizándonos en pequeñas cascaras de nuez entre altos paredones de rocas brillantes y frondosos cipreses cuyo reflejo le lleva sus verdes al agua calma. Luego, entramos al cañadòn y los primeros rápidos del río se sacuden las balsas de sus espaldas. Remamos frenéticos y hermanados bajo la dirección del guía sorteando rápidas corrientes, levantamientos y ladeos peligrosos. En un par de ocasiones poco falta para que voltee la balsa. Una fuerte embestida espumosa, impúdica levanta su parte trasera y me suspende en el extremo de arriba de la vertical trazada en el aire. Desde allí veo con espanto que abajo otros ojos, compañeros eventuales de navegación, conducen a la cabeza dueña apenas fuera del agua fría que roza y me miran brevemente con igual espanto. 
Un chorro de adrenalina me recorre espesa y se hace tapón latente en mis orejas. Tengo los brazos desnudos y los pies descalzos sumergidos en el agua helada que se junta en el piso de goma y aun así un ardor próximo a la fascinación sella el calor en mi interior. Finalmente no hay chapuzón ni rescate, no hoy, no esta vez.
El final se escribe con brasas en un suelo de tierra apisonada. El asado luce estirado, costillar y carnes sobre una parrilla larga y petisa. La conversación es animada, el vino algo recio, servido en tazas de desayuno sabe a aventura, cansancio lindo y camaradería