jueves, 4 de agosto de 2016

Relato de Jueves Literario: "Un día en ...la cordillera neuquìna"

En esta oportunidad Charo nos convoca a compartir en las letras un día vivido en algún viaje. A su casa vamos a vivir los días viajeros en la vida de los amigos 





AGUAS  TURBULENTAS

Previo a navidad, en un día caluroso de verano propio de la Patagonia se extiende largo y serpenteante bajo el cielo limpio el río Aluminè. El sol pega en el cuerpo pero de quemar, nada.
Después de unas breves instrucciones técnicas un grupo de personas vestidas de focas nos disponemos a ocupar los lugares asignados en dos balsas. Los minutos siguientes nos encuentran deslizándonos en pequeñas cascaras de nuez entre altos paredones de rocas brillantes y frondosos cipreses cuyo reflejo le lleva sus verdes al agua calma. Luego, entramos al cañadòn y los primeros rápidos del río se sacuden las balsas de sus espaldas. Remamos frenéticos y hermanados bajo la dirección del guía sorteando rápidas corrientes, levantamientos y ladeos peligrosos. En un par de ocasiones poco falta para que voltee la balsa. Una fuerte embestida espumosa, impúdica levanta su parte trasera y me suspende en el extremo de arriba de la vertical trazada en el aire. Desde allí veo con espanto que abajo otros ojos, compañeros eventuales de navegación, conducen a la cabeza dueña apenas fuera del agua fría que roza y me miran brevemente con igual espanto. 
Un chorro de adrenalina me recorre espesa y se hace tapón latente en mis orejas. Tengo los brazos desnudos y los pies descalzos sumergidos en el agua helada que se junta en el piso de goma y aun así un ardor próximo a la fascinación sella el calor en mi interior. Finalmente no hay chapuzón ni rescate, no hoy, no esta vez.
El final se escribe con brasas en un suelo de tierra apisonada. El asado luce estirado, costillar y carnes sobre una parrilla larga y petisa. La conversación es animada, el vino algo recio, servido en tazas de desayuno sabe a aventura, cansancio lindo y camaradería

7 comentarios:

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Soy muy cobarde para ese tipo de aventuras jeje ni loca. Me animé en cambio al parapente, pero en agua rápida, nada de nada! jaja Excelente tu relato, Ceci, muy detallado y expresivo.
Un fuerte abrazo

María Perlada dijo...

Una aventura de lo más atrevida entre las aguas turbulentas, solo de pensarlo estremezco, hay que tener mucha valentía.

Una arriesgada y bonita aventura.

Un beso.

Tracy dijo...

Me has hecho recordar un a aventura en canoa, que no me quiero ni acordar.

Charo dijo...

La verdad es que a mí nunca me ha dado por hacer este tipo de cosas, pero nunca es tarde. Lo has recreado muy bien, tiene que ser un a experiencia inolvidable.Lo mejor el asado de después.
Muchas gracias por participar.
Un beso

Leonor dijo...

Muy buena tu aventura por aguas turbulentas pero a mí dame aguas calmosas.
Eres muy valiente. Al asado y al vino en tazas de desayuno me apunto.

Un beso

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Me encantan ese tipo de aventuras en las que estás cara a cara con el lado más salvaje de la vida, de lo bien que lo describes siento en mi boca el gusto de ese vino recio bebido en taza. Me encanta tu relato, besos.

Maria Jose Moreno dijo...

No creo que hubiera podido hacerlo. El agua no es mi medio jajaja