Como parte de la cruzada que emprendí, -que es de público conocimiento-, hace meses que estoy siguiendo una dieta (ver) estricta, de la cual ya he hablado aunque no en detalle, aconsejada por mi médico chino, de quién también ya hablé en otro post (ver).
Ojo! que quizá la palabra dieta confunda.
No es tanto una dieta en sentido de bajar calorías, sino más bien una “filosofía de consumo” podríamos decir, que requiere cambiar de hábitos alimenticios.
Implica adoptar otras formas de consumir los alimentos, tal como: evitar comer ensaladas de verduras frías o frutas de la heladera, y tomar las bebidas calientes o a temperatura ambiente.
Algunos consumos se relegan lo más posible (notarán que no digo abandonar), tal como: el de harinas blancas refinadas y sus derivados, -ahí van las tortas, pastas, pizzas-.
Se reemplaza el consumo de azúcar refinada por azúcar orgánica o miel, -ahí se fueron los postres, helados, gaseosas-. Y se evitan las grasas animales, -manteca, leche entera, yema de huevo y carnes que no sean magras-.
Se abraza con mayor efusividad consumos tales como: aceites vegetales (de buena calidad), semillas, cereales, pescados de mar profundo, arroz y panes integrales, etc.
Esto que a primera vista parece terrible, la verdad es que no lo es tanto! Con un poco de maña y tiempo podemos salir bien parados del desafío.
Se pueden hacer postres igual de sabrosos con frutas. Reemplazando el azúcar blanco como mencione, el elemento graso por aceite, y haciendo uso solo de las claras de huevos.
O mejor, adquirir los productos en los mercados y negocios, -que hay muchos en la ciudad-, donde se pueden conseguir entre otras cosas, variedad de pastas y panes de harina integral. Galletitas de todo tipo hechas de diferentes harinas, con cereales, semillas, miel o azúcar orgánica. Créanme! Hay muchas y ricas.
Incluso, uno de mis últimos hallazgos fue una especie de “tapas” o “tacos” (para las que no son locales) hechas de harina de arroz, que sirven para hacer empanadas.
Claro que con disciplina y esmero, puede una darse un gustito saliéndose de la dieta, muy de vez en cuando!
Ahora bien, resulta que mi médico chino, además de darme los lineamientos generales de que comidas favorecer y que otras evitar, -en particular para lograr el objetivo de mi pretensión-, siempre me está rescribiendo con letra chica entre renglones y anotaciones marginales, ajustes de esos lineamientos, a mi persona.
Yo, como alumna aplicada me adapto sin réplicas a esos ajustes. Tanto que a diario tomo en ayunas las reglamentarias pastillas de levadura de cerveza. Le agrego la media cucharita de cáscara de huevo molida al vaso de yogurt descremado, (es la forma más aceptable que encontré de pasarla con éxito). Y por último me devano los sesos tratando de encontrar la manera de ingerir las semillas de sésamo negro molido en algún alimento, lo que confieso, no siempre acierto.
El último jueves, éste galeno oriental me dijo que lo que a mi estaría haciendo falta es consumir mas proteínas. Mejorar la calidad de las nutrientes que vienen con la sangre y que fortalecen mis músculos, lo que incidirá en la mejor producción de hormonas, bla, bla, bla.
Con una risa contenida en mi cara, pensé que esas palabras son conceptualmente, -algunas comas más ó menos, diplomas, lecturas varias y años mediante-, las mismas que invocaba mi madre, impulsada por mis tías, aconsejada por mis abuelas, para entrarme en la boca con una cucharada de sopa de hígado, de espinacas disfrazadas y los mil y un truco-bocados para “abrirme” el apetito
Resulta después de todo que este viejo pero agiornado concepto me persiguió hasta el presente, no importa cuantas vueltas de hojas le haya dado a este libro. Finalmente me encontré con una página conocida.
Esa!, la maldición de aquellos que les sobra humanidad, colesterol y ácido úrico. En mi casa no necesita presentación!
Conozco bien a esa vieja aliada de los frioleros y los de contextura delgada, -que sin arrogancia ni hacerme reproche alguno-, me estiró su mano.
Y yo, ni bien termine de aceptar que a la luz de lámparas halógenas y confundidas en ruido cosmopolita, las viejas carencias semejan nuevas. Sin fingir humildad, se la voy a tomar!
Comer carne roja, reina de las proteínas! Tres a cuatro veces por semana.
-Y comé en cantidad! –dijo-
Hace cuatro escasos días que estoy transitando por un raid de asados. De cordero, de colita de cuadril, y hoy me esperan unas costillitas de cerdo. Es extraño, pero la proyección me produce una cosquillita en el estomago!
Después de pasarme meses restringiendo mi consumo de carne, al cual me creí perfectamente adaptada, encuentro para mi sorpresa que la perspectiva de comerla a placer me hace potencialmente feliz!!??
No es que mi vida vaya a cambiar sustancialmente, pero esa habilitación carnística y cuantitativa, - mas mental que material-, concluyo que me augura desahogo y placer.
PD: Tanto luchar para que comiera un bocado mas de milanesa! Cómo se agarrarían de los pelos unos que sé si leyeran el presente!
Porque yo tenía un placard que parecía no tener fondo. El mismo albergaba un universo de cosas variadas y algunas hasta olvidadas. Grande fue su fama y a mucha gente su capacidad impresionó, que a menudo sobre un objeto o prenda preguntaban: ¿Acaso lo sacaste del fondo de tu placard?
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lunes, 15 de febrero de 2010
lunes, 2 de noviembre de 2009
Pensando en comida
Estoy en la recta final para una nueva FIV, y muy a pesar de la rutina pesaroza que suponen los pinchazos diarios de la medicación, debo admitir que esta es la etapa que me sienta mas cómoda. Me siento positiva, enérgica y "andando". No puedo evitar que este optimismo se cuele en los actos de mi vida diaria. Es así, que cuando entro a mi casa me vienen unas ganas irrefrenables de redecorarla, pasar la tele del dormitorio al living, (cosa que luego pienso mejor y decido dejar para otro momento). Por escasos instantes estoy dispuesta a seguir el envión que me impulsa a vaciar las alacenas de la cocina y reordenar todos mis bártulos y cacharros, -el mismo impulso que tras unos momentos de estancada impavidez (mientras miro y miro las alacenas) dejo pasar, a fin que encuentre ubicación en el lugar de los impulsos perdidos-.
En ese afan, me esmero..."por mantener la intención"..de encontrar la forma de hacer pastas rellenas con harina integral, pastas de diferentes rellenos y tamaños, ravioles, agnolottis, capelletis, sorrentinos etc. Deliciosos integrantes todos ellos del reino de la "harina refinada y las grasas animales", que hemos debido resignar mi querido y yo (no sin gran pena), en pos de alcanzar, -de acuerdo a los términos de la alimentación organica que indica la medicina tradicional china-, nuestro ansiado "estado fértil".
Claro está que con la intención no basta, es ésta una tarea que requiere mas tiempo del tolerable en poner un plato de comida digna (que merezca la aprobación de médicos chinos y maridos) en la mesa.
No pasa una semana sin que me proponga firmemente, -un dia al menos-, comenzar con harina integral y palote en mano, a mezclar y amasar a horario temprano, es decir siete de la tarde mas ó menos como para no terminar cenando a horas imprudentes (nada apropiado para el trabajador medio que madruga cinco dias a la semana), pero hasta el momento eso no ha ocurrido. Siempre hay algo pendiente. Tiempo que no sobra, ingredientes que faltan se interponen entre mi paladar y ese bocado de masa oscura que mi imaginación supone, será un prodigio culinario.
Hoy mismo, llueve y tengo toda una tarde de inclemente clima por delante...Mmm!, voy a revisar en la heladera para ver que relleno puede ser.
En ese afan, me esmero..."por mantener la intención"..de encontrar la forma de hacer pastas rellenas con harina integral, pastas de diferentes rellenos y tamaños, ravioles, agnolottis, capelletis, sorrentinos etc. Deliciosos integrantes todos ellos del reino de la "harina refinada y las grasas animales", que hemos debido resignar mi querido y yo (no sin gran pena), en pos de alcanzar, -de acuerdo a los términos de la alimentación organica que indica la medicina tradicional china-, nuestro ansiado "estado fértil".
Claro está que con la intención no basta, es ésta una tarea que requiere mas tiempo del tolerable en poner un plato de comida digna (que merezca la aprobación de médicos chinos y maridos) en la mesa.
No pasa una semana sin que me proponga firmemente, -un dia al menos-, comenzar con harina integral y palote en mano, a mezclar y amasar a horario temprano, es decir siete de la tarde mas ó menos como para no terminar cenando a horas imprudentes (nada apropiado para el trabajador medio que madruga cinco dias a la semana), pero hasta el momento eso no ha ocurrido. Siempre hay algo pendiente. Tiempo que no sobra, ingredientes que faltan se interponen entre mi paladar y ese bocado de masa oscura que mi imaginación supone, será un prodigio culinario.
Hoy mismo, llueve y tengo toda una tarde de inclemente clima por delante...Mmm!, voy a revisar en la heladera para ver que relleno puede ser.
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