viernes, 5 de febrero de 2010

Cuando el sueño tiene cara

Con mi dedo inquieto posado sobre el mouse, hace días que estoy tragando información de todo tipo relacionada a la adopción internacional y vernácula.
Sin ánimo de parecer tratadista, surgen dos premisas que permanecen inalterables, y con trazo grueso podríamos sintetizarlas de la siguiente manera:
La internacional se desarrolla en plazos considerablemente más cortos.
A primera vista, los países de origen de los “adoptables” muestran una real voluntad de estado, en dar solución en tiempo oportuno al problema de la orfandad. Ello se aprecia entre otros, en el irrestricto acceso de los ciudadanos del mundo, la uniformidad de trámites, su celeridad, y la aceptación sobre criterios comunes de la documentación necesaria. La colaboración de los organismos internacionales y disposición de funcionarios que superan barreras idiomáticas, de distancia y logísticas.
Claro, los costos para la gente de estas latitudes son altos, y es una cuestión no menor a considerar.
Por su parte la adopción dentro del país, -y en esto no voy a manifestar nada que no sepamos ya-, necesita urgente que la voluntad del estado asistencialista diga presente.
Es sabido que los tiempos de la justicia son “lentos”, y lamentablemente en este terreno no se da la excepción. Si bien aplaudimos que prevalezca el “interés del menor”, los adoptantes permanecen inaceptablemente desamparados por demasiado tiempo, hasta que una sentencia que se tarda, pone la certeza en negro sobre blanco.
Resulta para más, que el tráfico ilegal de niños está haciendo de las suyas en determinadas zonas de nuestro país, y le ha asestado un golpe mortal al sistema de adopción regular.
Tenemos hoy un sistema legal incapaz de combatirlo en ley propia. No ha sabido adecuarse con pautas de aplicación eficaz, prontas y que resuelvan las situaciones de abandono, desnutrición etc, con la urgencia que ameritan.
Ni siquiera la última reforma de la ley ha sido eficaz al respecto de desalentar estas prácticas. Mas bien, -al decir de los expertos-, ha creado una verdadera trampa de tiempos y trámites para los menores, que en nada se compadecen con las necesidades de sus jóvenes vidas.
Como es natural, la institución es atentada desde adentro. La excesiva burocracia, la desidia, la falta de personal especializado, la falta de recursos, de idoneidad, los abusos de poder, la falta de criterio y de uniformidad de reglas, constituyen un pesado lastre del que no ha podido desprenderse para dar pelea mas liviana, y en situación pareja contra un mercado negro, -que por definición es acomodaticio-, y en contraste se mueve con rapidez, tomando todas la ventajas y espacios que el sistema legal no puede abarcar.
Con todo, no descreo de nuestro sistema, creo que es bueno en esencia, pero necesita de todos los ajustes y vueltas de tuerca, para que no se vuelva letra muerta.
Aclaro que no es mi intención polemizar, sé que atras de algunos Juzgados hay personas honrosas y realmente dedicadas.
También quiero manifestarles a aquellas familias que están en lista de espera, que cuentan con el mayor de mis respetos y admiración!
Ahora, una circunstancia que es notoria, y que tiene que ver con el título del post, es que a diferencia del sistema vernáculo, donde por razones de reserva, no se revelan identidades, ni se permite la exhibición de fotografías, en las distintas páginas foráneas de libre acceso para los navegantes de internet, se pueden ver claramente fotografías.
Aparecen los distintos orfanatos, sus instalaciones, niños de todas las edades que esperan ser adoptados, incluso videos que los muestran en primera plana, con leyendas alusivas que indican sus edades y hasta sus nombres.
Es en esos momentos de inocente vistazo, que para algunos se pondrá en marcha un mecanismo elementalmente humano. El de darle forma y nominación a los sueños!
Ni siquiera el poeta enamorado del amor podrá resistir mas tiempo cantando a la impersonal luna, si antes no lo golpea un nombre, -siquiera una sombra de la que se adivine un contorno-, y se haga dueño de sus versos.
Es que a pesar de tanto pensamiento abstracto, los humanos que materia somos, de abstracto tenemos poco.
Bastará ver un par de ojos, una manito haciendo un saludo al aire o una boca llena de muecas. Y llegada la hora de soñar, solo los más fuertes evitarán que el pensamiento adquiera formas, y se pose sobre ese par de ojos, o tome un nombre de letras determinadas.
Si bien sé que todavía tengo alternativas que explorar en materia médica, lo cierto es que se apoderó de mí una rara y clara conciencia como nunca tuve en mi vida. Que el universo tiene puertas. Y que incluso para alguien como yo, es posible que sobre un par de ojos hoy abriéndose, comience a cerrarse un círculo!

lunes, 25 de enero de 2010

Aromas que congregan

La panadería que se encuentra sita en la otra cuadra de mi casa, a diario obsequia al barrio con un envolvente aroma a facturas recién horneadas.
No es la única del barrio, pero sí la mas coqueta y fragante.
Cada fin de semana los parroquianos se congregan en la puerta de ingreso que da a la esquina, mientras se forma una larga cola en la vereda, y a medida que se ingresa al local, -por la puerta lateral que da a la otra vereda-, desagota la clientela ya satisfecha.
Seguramente a los ojos de quien no probó las delicias que hacen al convite, -particularmente de quien pasa en auto con las ventanillas cerradas-, resulta por demás extravagante la extensa fila de ansiosos clientes que esperan ser atendidos.
Mas, entre aquellos que conocemos como saben los anillos de maizena y los cuadraditos de hojaldre con dulce de leche, -y si acaso hemos saboreado y cantado a coro “odas a la manteca” en clara alusión a los palitos de queso-, no necesitamos mas justificación que la dulce recompensa que trae la promesa a tan paciente espera.
Ya en otra época de mi vida tuve la ocasión de observar desde mi ventana de la vereda de enfrente, cómo otra panadería congregaba a otra clientela, amplia, despareja y puntual.
Vivía por ese entonces en Córdoba, en un barrio viejo en las cercanías del Hospital San Roque. Durante el día el barrio era continuamente transitado por estudiantes de medicina que concurrían al hospital escuela, y otros tantos que asistían a la escuela de arte, a la que se accedía por una pequeña puerta ubicada al lado de la panadería mentada.
A diferencia de la panadería de mi actual barrio, esta otra no era nada coqueta. Se trataba de un salón grande, funcional, con una hilera de mostrador en el fondo, pisos de mosaicos de granito, y luz blanca arrojada por un largo tubo fluorescente.
De noche el barrio, lejos de aquietarse, cobraba una agitada vida, y el epicentro de la misma lo constituía con toda su luz la casa de pan, -que permanecía abierta las 24horas-.
En la zona había varias salas fúnebres. De hecho el departamento que compartía con mi amiga se situaba arriba de una de estas salas.
Así que en el local que no cerraba sus puertas jamás, se daban cita los personajes nocturnos. Los deudos que amenizaban su triste jornada con alguna dulzura que saliera de sus hornos. Los improvisados vendedores de café, quienes desplegaban sus vituallas esperando sacar rédito a costa de los desvelados concurrentes de las salas velatorias.
Se congregaban también, sin falta, los taxistas de la ciudad. Entre vuelta y vuelta se arrimaban y casi sin bajarse de sus autos, hacían sus adquisiciones rápidas y furtivas.
No se ausentaba algún que otro estudiante trasnochado, y por supuesto, los otros. Los habitantes de la noche, los descastados. Los que no compran y se quedan apostados en las veredas susurrando sus miserias!. Uno de ellos, borracho de permanente, lo vi en repetidas ocasiones abrazado a un osito de peluche rosa. Ajados y sucios, el uno por el deterioro que provoca el alcohol, y el otro por el largo manoseo de su portador.
Se sentaba y mientras le hablaba a su muñeco, sin molestar a nadie, se erigía en el vivo ejemplo de lo que les pasa a los hombres cuando los abandona la cordura!.
Lamentablemente la dieta que estoy siguiendo, -en los términos aconsejados por mi médico chino-, me impone límites que rara vez me animo a saltar. Las medialunas debieron ser reemplazadas por galletitas de quinua o de algarroba.
No obstante, como consecuencia de la felicitación que de él recibí por lo bien que estoy llevando el asunto, decidí regalarme con algún manjar.
Al pasar por la esquina de la “panadería”, tuve que apretar el paso y apurarlo conforme me lo permitían mis ojotas, todo, para escapar a la tentación que se despertaba en mis fosas nasales.
El calor arreciaba y en tanto adquiría la calidad de entidad casi sólida, yo lo empujaba, y con mi frente y las puntas de mis pies, le sacaba bocados que este cedía en mi camino a casa, y me alejaba por ahora, del influjo turbador que el aroma a facturas trae consigo. Es que por mi parte, ya había decidido obsequiarme con un helado!!

viernes, 15 de enero de 2010

La sabiduría oriental no se toma vacaciones

Estando en el subte mientras me dirigía a mi sesión de acupuntura, me entretuve viendo durante todo el recorrido, desde la primera hasta la última estación, a un nene que jugaba con un chiche. Un huevo de plástico de dos colores, que apretando un botoncito se abría con un ruidito de resorte y salía un autito sobre una pequeña rampa.
En lo que duró el viaje padre e hijo repitieron incansablemente el mismo ritual.
El padre cerraba el huevo y lo metía en el envoltorio, el nene lo sacaba con sus manitos torpes, apretaba el botoncito y reía gustoso cuando salía el autito. La misma escena tuvo lugar varias veces, calcada. Y todas las veces el nene hacía la misma mueca de sorpresa y fascinación, en tanto soltaba una carcajada estentórea (extrañamente grave para su edad) causando la sonrisa inmediata de los pasajeros cercanos.
A esas alturas se comprenderá que lo único fascinante era la sostenida fascinación del nene, ya que la sorpresa había dejado de ser tal para los adultos, unas cuantas estaciones atrás.
Definitivamente estamos crecidos y con capacidad de asombro muy mermada!.
Seguro el tiempo la impermeabilizó y la hizo resistente a encantamientos torrenciales y permanentes.
En ese sentido tengo que reportar, que los últimos dosajes de DHEA no arrojaron los resultados esperados. Me dijeron que es un poco prematuro tenerlos por definitivos y habría que esperar a cumplimentar los cuatro meses de tratamiento para recién evaluar. Me dieron las órdenes para las evaluaciones de este mes y del siguiente, ya que el equipo de médicos estaría de vacaciones en los próximos días.
Así es que mientras corría a recibir mi cuota de medicina tradicional china, no pude evitar pensar en la medicina convencional, en sus pautas impersonales y en su acostumbrada morosidad. La de logros inmensos y que avanza con pasos de gigantes, y sin embargo en muchas ocasiones, se le pasa reparar en los detalles y en las sutiles simplezas. La que va en camino indudable hacia la coronación de los especialistas. Neurólogos, cardiólogos, endocrinólogos, etc, etc, versados en sus materias, llevan historias clínicas diferenciadas, y se muestran en sus actos peligrosamente desdeñosos de la integralidad del paciente.
No obstante tiene ésta la robustez de un edificio, de forma un poco toscas asentadas en el prestigio de sus profesionales, capacitados en la excelencia que se le escapa a la desidia del estado.
Sé que sus formas terapéuticas no comulgan del todo con la de la medicina tradicional china, más empeñada esta última en lograr la sanidad a través de un equilibrio integral.
La medicina convencional con sus métodos algo radicales, producen un cierto retroceso en ese camino propuesto por la otra.
Así y todo no estoy dispuesta ni preparada para abandonarla. Como no se abandona a la esposa vieja que estuvo siempre para bien y para mal!.
Y sí, mientras la convencional se toma vacaciones, la de estirpe foránea avanza maratónicamente a razón de dos sesiones semanales para ganarle en ley propia, en tanto lleguemos al mes de marzo/abril tiempo pautado para reintentar nueva FIV, y retome la convencional, su reinado suspendido por receso de verano.
La medicina tradicional china hace suyas las premisas que la otra desdeña. Sus contornos son sofisticados, tallados por cierta espiritualidad. Se concentra en los detalles personales. Se interesa por todo. Todo tiene que ver con todo, hasta las cosas mas nimias! Los aspectos de nuestra vida se manifiestan de formas observables. Tienen importancia las formas, la coloración, la cantidad, etc.
Y aunque la oriental es mas antigua y reposada que la occidental, se aprecia comparativamente mas ágil y dispuesta a tomar ventajas de los espacios que la convencional cede.
Su entorno entero propone una pausa y el silencio impone respeto.
Mas cuando estoy en penumbras y con ojos entrecerrados observo a mi médico chino mientras mide mi pulso, su perfil me muestra un ojo rasgado de párpado inexistente, atento, y una pupila oscura que se mueve rápidamente de un vértice al otro como siguiendo un ping-pong veloz, -jugado en la distancia-, en pos de mis pulso sereno, audible conforme su ciencia.
Y yo me doy cuenta, que mi impresión, no es incorrecta.

martes, 5 de enero de 2010

Carta versada (que no es verso) a los Reyes Magos

Mañana es el dia de los Reyes Magos y yo he decidido darme una oportunidad de congraciarme con los legítimos dueños de la ilusión de mi niñez. Esos por los que uno hacia buena letra todo el año para vernos recompensados con creces la mañana temprana del 6 de enero.
Depositarios indudables de toda esperanza residual, en cuanto se tratara de obtener los juguetes de nuestros sueños. Aquellos que durante el año no habían sido alcanzados por los allegados de carne y hueso en cumpleaños, dia del niño etc, nuestra esperanza los arrastraba con toda la fuerza de la fe y el deseo hasta esta última instancia, poderosa, mágica.
Sé que estarán sus majestades ocupados justo hoy, que digo?, ocupadísimos!!
Así que sin más, les hago llegar mi deseo mas ferviente en esta carta, al solo efecto de arrancarles una mueca sonriente de sus rostros.
Sepan disculpar desde ya mis queridos reyes magos, lo deplorable de la rima y la asimetría de sus versos. No he querido más que tener una muestra repetida de generosidad, de las tantas que tuve en mi vida.
Ahí les va:


Bs. As. 5 de enero de 2010.

No es mi intención con ruegos ni viejos reclamos,
vuestra sagrada misión importunar.
Solo deseo apelar a su real intermediación,
para que con cortesías de ocasión,
a quien corresponda solicitar,
que mi hija/o ya no se haga esperar.

Desde que en mi casa niños no hay,
y yo, desde hace tiempo niña no soy,
innecesario será aclarar,
que el largo silencio mutuo,
nos ha puesto a olvidar.

De chica mi deseo vehemente,
sobre un par de patines se posó.
Ese año una muñeca rubia,
en cambio mi anhelo recibió.

Sucesos raros y tamaña decepción,
el recuerdo de esos días mi mente grabó.
Eran tiempos difíciles en mi país, año 1978 refiero,
tengan a bien recordar.
Seguro en sus registros, con cuidado han de obrar.

Ese año, a mi padre funcionario honesto,
manos finamente enguantadas, que galones suelen acariciar,
tuvieron por designio, y por autoridad,
de su puesto arbitrariamente apartar.

Rumores domesticos y amenazas de carencia,
por el destino de mi regalo me hicieron temer,
pese a que el vínculo entre las arcas de mi padre,
y el regalo de sus majestades, no alcanzaba a comprender.

Ahí, la intervención de mi primo, a mi corazón alborotado,
brindó tranquilidad, y los rumores amenazantes supo opacar.
Asegurándome sobre vuestra fortuna,
y el estado intacto de vuestra heredad.
“Los reyes tienen mucha plata, dale..! Pedí nomás!!

Así fue que tenaz tarea emprendí,
y con insistencia en pos de mis patines arremetí,
los que en una fecha festiva, no se cual,
finalmente conseguí.

No se me mal entienda, desagradecida no quiero ser,
aquella muñeca rubia que de mi entero agrado fue,
María Noel infantilmente bauticé.
Ninguna alusión al anciano de traje rojo pretendí hacer,
ni celo profesional alguno en vosotros encender,
mas así la llamé, por su semejanza a una actriz de la época,
según mi parecer.

Ay! Sres. que han sido objeto involuntario,
del engaño largamente por adultos perpetrado.
Generaciones enteras entendieron,
que el tamaño e importancia de lo obsequiado,
debian su existencia, exclusivamente a su discreción y cuidado.

La tradición religiosa y popular,
no ha colaborado más que en perpetuar,
desigualdad difícil, si las hay.
Extorsionar y con promesas de regalos lograr,
el comportamiento de niños mejorar.

No obstante es de vuestro entender, que en más de una ocasión,
no hay entre los extremos estrecha relación.
Pues a vuestro intelecto no ha de escapar, que no le hace justicia,
la billetera flaca, a la conducta ejemplar.

Y al tañir de la campana, que marca la hora de salir a jugar,
la suerte del vecino los niños han de comparar.
Y en ese órden, la falta de mérito,
mentes infantiles tendrán por sentenciar.

Niños que con rapidez, hacia la adultez se corrieron,
para, -sus majestades mediante-, en sus propios hijos reparar,
teniendo a la vista reglas de marketing ocasional,
junto a otros adultos continuar, con legado extorsivo y desigual.

Mas como de adultos,
los pecados de otros adultos sabremos disculpar,
sabremos también que la ilusión es vuestra verdadera heredad,
y su destino, ciertamente la bondad.

Vaya a vosotros entonces mi deseo fuerte y sincero,
y podrán de seguro encontrar,
algo de esa confianza pura,
que otrora en vosotros solía depositar.

Y que es hoy de mis patines, querrán vosotros saber?
Con franqueza les digo, que de ellos nada sé.
No obstante en mi descargo diré,
que hasta entrada en mi adolescencia,
de ellos largamente disfruté.

Sin otro particular, aprovecho la ocasión para saludarlos atte.
Ceci

lunes, 28 de diciembre de 2009

Yo propongo, alguien mas dispone.

Debe ser que siempre fui una chica tonta, y en afan de sincerarme admito que pongo demasiado empeño en que estas fechas me afecten del único modo, en el que escasamente me afectan.
Vale decir que me afectan de mil maneras indeseadas. Me violenta la cantidad de gente en las calles, el tránsito, me abruman las compras y preparaciones varias, me estresa viajar a pasar las fiestas con mi familia y finalmente me produce una sensación angustiosa el encuentro con algunos rincones de mi vida de niña y alguna que otra vulnerabilidad y quietud por alli circundantes, de las que no voy a abundar.
En fín, todas menos una. De la navidad en sentido lato, de esa que te inunda de espiritu homónimo, pleno de buenos y hermosos sentimientos!. De esa, poco y nada.
Aun así, y por ser ésta la fecha apropiada. Por encontrarse los cielos abiertos y los canales de escucha mas aceitados, y el espiritu bienintencionado mejor dispuesto. Quiero aprovechar para expresar mi deseo y lanzarle a la vida este guante con la esperanza de que lo recoja.
Resulta que la vida y yo tenemos una deuda de honor, y que hasta el momento no hemos saldado.
A esta hermosa y cruel fémina se le dio por amputarme los lazos que me unen por derecho de nacimiento a la génesis maternal. Primero cortándo la atadura de mi madre siendo chica y ahora privándome de la habilidad generativa que me corresponde por ley universal.
Y así quedé yo, esferica y varada en un limbo donde se flota sin hilos que me cuelguen, que me sujeten hacia atrás y adelante en la continuidad umbilical.
En vano he hurgado en mi anatomía tratando de encontrar alguna saliente. He revisado radiografías y ecografías procurando hallar alguna hendidura o rompiente que sugiera que el núcleo de la vida está en mí.
Ay! Si pudiera una entraña alcanzar y tirando de ella desentrañar el misterio de la génesis, que por herencia biológica mia es!.
Siendo ésta una disputa de féminas pido disculpas al hombre que me incumbe, en caso de sentirse algo excluído.
Sé como quiero ser pagada!, por ello propongo arreglar cuentas, y como no sé donde firmar para sellar nuestro compromiso, arrojo este pacto espero de adhesión para quien corresponda:
Yo, mujer nacida de mujer. Heredera material de la continuidad y devenir natural conforme la ley del universo, deseo que me devuelvas al lugar que merezco por derecho biológico, y que me hila dentro del tramado inacabado e infinito que teje vida.
Como contraprestación prometo honrarte siempre, de acuerdo con mis posibilidades, por naturaleza mejorables.
Una vez pagada la deuda y satisfecha mi acreencia, nada mas tendrán las partes para reclamarse por cuentas pasadas ni lágrimas derramadas.
En virtud de conformidad, firman al pie:


VIDA ...............................YO

PD: Feliz navidad y mejor año nuevo para todos!.
Es mi deseo honesto que todos sin excepción vean cumplidos sus sueños, y tengan la fé suficiente para renovarlos.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Buenos Aires, personal trainer de mis neuronas

Enredada estoy, al igual que muchas, en esta modalidad de compras que campea en todos los shoppings, y que lidera la promoción de los fabulosos descuentos que ofrecen los distintos bancos por el uso de sus tarjetas. Los que amablemente y como buenos chicos, -capaces de compartir locales y clientela-, se han dado en repartirse los dias de las semana, para ofrecer sin molesta competencia, ventajas sin igual. Tanto es dicho furor, que según sea el dia vemos a los mismos comercios, -sin falsos reparos de exclusividad y lealtad-, cambiar mercenariamente a diario los carteles que indican, su local opera con tal o cual tarjeta.
Hace unos dias tuve una visita del interior, a quien, -luego de deslizarme casi como si fuera un dato menor, sus intenciones de efectuar algunas compras de oportunidad-, traté energicamente diría (quizas demasiado arrebatada por los acontecimientos comerciales) de interiorizar en este complejo cronograma de agenda. Donde y cuando podría obtener mayor ventaja segun fueran sus posibilidades, y claro, además de como llegar al lugar de referencia.
Resultó ser éste un plan pretenciosamente exigente para mi pariente politico, el que casi no hacia tiempo, -despues de cumplidas las funciones de trabajo que lo trajeron hasta aquí-, de llegarse al comercio de turno, en una ciudad que además se vió particularmente convulsionada por cortes y manifestaciones de todo color.
Así que mientras yo lo llamaba desde el shopping elegido, tratando de moderar mi tono de voz para esconder mi casi desesperación porque el dia se acababa y con él las promociones que tuvieron lugar, y ahogar así lo que pudiera remotamente parecerse a un reclamo de porqué no estaba donde debía estar, "avistando prendas como yo"?. El mismo en respuesta, acompasaba el tiempo a su tranquilidad, augurando que así sería cuando pudiera.
De hecho, antes de irse y despues que le manifestara mi lamento por lo que creía yo una desventaja, -haber efectuado sus compras a destiempo y una vez muerta la promoción antes viva-, mi allegado muy por el contrario, se manifestó satisfecho con lo adquirido y agradecido por mi ayuda.
Esto me hizo pensar en esta ciudad y sus habitantes!.
Y es que la ciudad con todos sus desafíos y el modo de vida que impone, nos obliga a mantener nuestra máquina cerebral perfectamente aceitada y calibrada para no quedarse atrás en esto de sacar el mayor provecho del empleo de escasos recursos. La palabra es "optimizar".
Aquí hasta el mas humilde de los trabajadores tiene noción de ello. Las circunstancias le enseñaron que el tiempo es poco, las distancias muy largas y aunque la necesidad mucha, su engranaje neuronal discurrirá indefectiblemente alrededor de esta noción, de como acomodar mejor sus recursos. (Aunque a veces puede que gane la necesidad)
Se me ocurre la ciudad como un enorme campo de deportes con barras y paralelas, donde se ejercitan hasta el grado olímpico las neuronas colectivas.
Desde ya que en los lugares mas chicos, sucede que también la función neuronal de sus habitantes se ajustan a la circunstancias locales. Sin embargo puedo afirmar con conocimiento de causa, que los recursos son distintos. El tiempo no es tan limitado, por tanto es innecesario hacer grandes esfuerzos para administrarlo mejor, ni hacer un ranking de actividades para privilegiar en cumplimiento a una sobre otra. Las distancias son cortas, de manera que permite el trazado despreocupado de objetivos, que si de algo me olvido, puedo rapidamente volver sobre mis pasos y procurarlo. La trama social así y todo es compleja. La gente mayormente se conoce, los comercios no son muchos y la competencia no se rige tanto por los parámetros aquí conocidos.
No deben sus habitantes realizar intricadas ecuaciones que tengan en vista la agenda y las ventajas de reintegros bancarios, ni los obligan a seguir infatigables las huellas de las promociones diarias, caprichosas y advenidizas por naturaleza.
La convocatoria comercial de sus habitantes no es tan fluctuante, aunque si un poco antojadiza. No responde completamente a cuestiones de mercado, sino bien a profundos hábitos que tienen mas que ver con la confianza y la lealtad.
Desde que vivo en Buenos Aires mi mente se ha venido entrenado, a los saltos, esquivando, calculando rapidamente, decidiendo y finalmente ejecutando, casi sin darme cuenta. Y hoy puedo casi decir sin remilgos y a la luz de todas estas circunstancias que apunto, que mis neuronas estan en buena forma!.
Recuerdo que al poco tiempo de conocer a RAT, quedé sorprendida por su meticulosa forma de organizar sus actividades. Como anotaba absolutamente todo en su agenda a la que miraba y miraba, haciendo mas anotaciones, resolviendo logisticas y optimizando su dia de trabajo. Me parecía una habilidad increíble por carecer yo de la misma.
Hoy nuestras habilidades y actividades se encuentran naturalmente divididas por afinidad o por elección. Así mientras la cocina es mi territorio y me encargo de la casa en general, RAT es un eximio administrador, además de tener a su cargo las cuestiones de la casa mas "edilicias". El sabe que impuestos y servicios deben pagarse, cuanto etc. Hace listados en excell con todos los gastos e incluso tiene listados estadisticos de cuanto se gastó por los mismos rubros años anteriores. (Si estuviera por las mias, seguramente gastaría mas de lo que tengo).
Yo por mi parte, y haciendo honor al ejercicio diario neuronal, transito por esta ciudad tomando nota mental de casi todo. De donde se encuentran las cosas que nos gustan, de los espectaculos y eventos para ver. Soy la que lleva el registro de una ciudad que ofrece innumerables ventajas, y la que busca minuciosamente el regalo apropiado para cada miembro de la familia.
Confieso que me divierte ser quien, -de conformidad a nuestra división espontanea de tareas-, traiga a casa como aporte, algo del pulso de esta ciudad.
RAT se mueve por sus calles en auto, y como habitante su participación es activa, inmersa, y realmente padece la ciudad. Yo lo hago en transporte público o caminando, y a pesar de que hace años vivo en ella, todavía la observo con cierta extrañeza, como una visitante eterna. La miro y me gusta hacerlo.

martes, 1 de diciembre de 2009

La importancia de llamarse Ernesto

A proposito de Gabiota que, gracias, -me hizo una visita al blog-, pude acceder al suyo y maravillarme con su historia de adopción. Me conmovió profundamente, y me sorprendió porque no?, la transcripción que hizo de la carta que escribió su hija de 9 años a requerimiento de su maestra, hablando de su familia.
Como puede una personita de esa edad poseer una síntesis tan acabada de lo que es una amalgama familiar? Intuír tan lisa y llanamente esa reunión de voluntades y energías puestas bajo un mismo techo, por designio de los hombres y mujeres que tuercen realidades, favorecen desiciones y hacen que converjan en un solo destino?. Es fantastica su aceptación práctica, desprovista de teoría, de la fuerza afectiva que la une a los suyos!
(Por cierto a muchos mayores nos llevaría horas de disertación y de terapia.)
De allí y de otras historias, que tienen a amigos y conocidos por protagonistas. De gente corajuda y de gente redimida, -que puestas a construir su propio destino, tejen su tapiz familiar de malla gruesa a fuerza de elecciones, de afectos arrimados, de pactos y sangre nueva-, surge este interrogante: Es menos importante el legado de hoja en blanco, de modelo para armar, al de raices largas que nos conectan troncalmente a nuestra historia familiar?
No es facil desde ya asociar la palabra legado, -mas ligada a la tradición de cosas viejas-, con algo nuevo, inacabado, que se acomoda de conformidad a las circunstancias y que permite revisión.
Nunca me fue expresado con palabras, pero siempre se me dejó intuir que, -aunque no vital-, sí era importante mantener vigente nuestra memoria familiar.
Atravez de historias de nuestros abuelos, presentes en fotos y objetos de nuestra casa, se explica de donde vinieron y quienes fueron. Historias que por cierto, muchas veces parecian justificar por si mismas, algo de la idiosicrancia familiar presente en las actuales generaciones.
Es una forma simple y segura de definirnos. Mi calidad de eslabón de una cadena generacional, me imprime una identidad que me delimita dentro y fuera de mi entorno.
La historia de los objetos que estuvieron presente hasta donde recuerdo, así lo indican.
La casa de los abuelos, donde vivieron desde siempre y que no sale de sus patrimonios sino por muerte de éstos, se transmite junto con todo lo material e inmaterial a las generaciones posteriores, que lo dividen según sus intereses y afinidades. Heredamos muebles, inmuebles, cara, naríz, carácter, negocio, profesión, clientela, aversiones.
Hoy tengo la sensación de haber producido un quiebre en esa linea. Quizás sea solo una sensación, la misma que pudieron haber sentido mis padres o los suyos.
Ya no vivo en la ciudad que me vio crecer. Las viejas casas familiares se vendieron para tapar fisuras que la economía rasgó. No vivo cerca de la familia que me dió origen, veo poco a mis primos y casi no conozco a sus hijos. (Mantengo sí un vínculo estrecho con mi padre y única hermana).
Librada a una existencia mas independiente, paso mas tiempo con amigos, compañeros de trabajo y afines de la vida.
Me siento a gusto entre gente que me produce la misma sensación, de pioneros de generación. De aventurados en otros cursos, de emprendedores de giros.
Por propia decisión ó mayormente movidos por las circunstancias, hemos migrado, cambiado de escenario y actores. Cambiamos de trabajo, abandonamos viejos hábitos y adquirimos nuevos. Hicimos nuevos amigos, nuevas relaciones, y hasta forzamos algunos vínculos.
Vistos ante situaciones novedosas, nuevas armas nos echamos al hombro para transitar senderos, que ni en su vida se hubieran imaginado mis abuelos!
La historia de mi pequeñito grupo familiar, aun compuesto por dos, no hace mucho empezó a escribirse y es pura promesa. Mi legado es todavía un poco incierto. Surge enmarañado de espíritu de antaño, los mejores recuerdos, votos familiares, lazos inquebrantables y amigos irrompibles.
Salud por los viejos, los nuevos y los que vendrán!!