jueves, 26 de mayo de 2011

Relato de Jueves Literario: "Tres personajes en busca de una historia".

La convocatoria de este jueves es escribir un relato que tenga como máximo 125 palabras solamente, cuyos personajes (ya determinados por Gustavo, aclaro que no es narcisismo) son: Sebastián, Cecilia y un animal.
Mas microrelatos en lo de Gustavo: http://callejamoran.blogspot.com/



UNA MICROHISTORIA

Sentada en su secreter, Cecilia piensa y se mordisquea las uñas.
Tiene ante sí la difícil tarea de poner en palabras almibaradas, la verdad sobre sus intenciones.
Hasta ahora, su padrino Sebastián le ha complacido en todos sus caprichos.
Pagó por sus clases de canto, de pintura, y por su gusto de arrasar los escaparates de las tiendas.
Nunca ha tenido talento para las cuestiones domésticas, ni vocación de esposa abnegada como lo espera su padrino.
Greta, -su gata persa-, se pasea, gorda, majestuosa, sorteando con indiferencia ladina los papeles hechos bollos.
Se echa displicente al pie de la lámpara de aceite, -la única encendida en el internado de señoritas-.
Su cola se mece con cadencia socarrona, mientras sus ojos siguen la pluma de Cecilia.

jueves, 19 de mayo de 2011

Relato de Jueves Literario: ¿Hay vida después de blogger?" Escribamos para demostrar que existimos".


¿Existimos y luego escribimos, o es al revés? Porqué escribimos, existimos.
Sin dudas la palabra escrita, testimoniante y más fiel que su compañera a la que se la lleva el viento, da cuentas de nosotros con inequívoco y duradero empeño. Y nos trasciende, aun después que haya volado la última hoja del recuerdo.
Más temas de la convocatoria en lo de Gustavo: http://callejamoran.blogspot.com/

TE VOY A DAR LO QUE YO QUIERA

Hoy he de prepararte el desayuno. Serán unas cuantas palabras mezcladas y sazonadas, -si me sale!
Es que a veces, el ímpetu que me anima al levantarme, al rato me abandona.
Abro la heladera y miro su contenido. Tomo a adormilada y destemplada.
Dudo y me detengo en el medio de la cocina, sujetándolas fuertemente sin saber que hacer con ellas. Adormilada quiere escapar de la luz del día, y destemplada corre hacia la estufa.
-¡Váyanse! –No las necesito.
Deposito los dulces sueños junto a la jalea de membrillos, y me percato de que en el suelo yace caída una idea. Me sobra...¡No importa! la meto en el freezer.
Pronto el calorcito que despide la estufa encendida quiere acompañarme, y entre los dos cascamos lo que queda del mal humor matinal. Cómplices gustosos, lo vemos deslizarse viscoso por la pared del bowl.
¡Epa!, las tostadas reclaman atención!
Paciencia las vigila, pero imprudencia igual se apura, e invita a mis dedos que por anticipados, se queman. En tanto con un chiflido vaporoso, la pava se une al reclamo por atención.
Torpeza acude en ayuda. ¡Claro que más torpe que presta!, provoca el choque de cacharros, que tintinean agudos: clink!..clink! como campanitas. Se derrama algo del líquido borboteante, y con un largo suspiro: ufffff!, extingue la llama de la hornalla.
Las palabras vienen a mí en bandadas, y yo trato de cazarlas al vuelo.
Que se queden quietas, les pido! Mientras procuro ordenarlas en oraciones con sentido.
Pero es inútil! Juguetonas se mueven alrededor de mi taza humeante como si hicieran la danza de la lluvia,...y yo, todavía no me despabilo!



Y el video,...solo porque me gusta.

viernes, 13 de mayo de 2011

Relato de Jueves (con atraso) Literario: Portugal: ¿Qué significa para ti?

Por problemas técnicos con blogger no pude subir el relato el día de ayer. Así que con atraso cumplo con la reunión juevera. Y aquí estoy!
A propósito del rescate financiero que pidió Portugal, la convocatoria de la semana plantea la pregunta del título.
La verdad es que Portugal para la gente de estas tierras no significa mucho. Sacando el famoso vino de Madeira y alguna que otra postal de playas con acantilados, los portugueses nos suenan por su participación en la colonización de nuestro continente, y en algunas batallas durante la época del Virreinato y posterior.
Pero hete que buscando algo mas cercano, algo portugués que me trajera hasta estas tierras y que me diera alguna idea para un relato, me encontré con la recopilación de las crónicas de un "Diario de Navegación" de un navegante de esa nacionalidad, que anduvo por el delta litoraleño, y describe sus experiencias en un tono ameno y atractivo, como las tierras que lo motivaron.

El relato que sigue a continuación, es de mi autoría. Pero si quieren visitar las crónicas autenticas, (vale la pena y el tiempo hacerlo) pueden clickear aquí.

Más relatos de Portugal en lo de Gustavo: http://callejamoran.blogspot.com/




UN PORTUGUÉS NAVEGANTE

Crecían las disputas entre España y Portugal a fines del siglo XV, por sus dominios ultramarinos.
El Pontífice Alejandro VI había ya ensayado en 1493, una solución para las potencias católicas, que consistía en la partición del océano Atlántico, dividiendo así las zonas de libre exploración. El este era para Portugal, el oeste para España.
El tratado de Tordesillas de 1494, modificó la línea demarcatoria que iba de polo a polo, corriéndola hacia el oeste unas 270 leguas.
Portugal aunque ganaba zonas sobre las llamadas Indias Orientales, lejos de contentarse, entendió la Bula Papal como una derrota diplomática. Esto dio comienzo a una serie de incursiones exploratorias, con ánimo de expandir sus territorios.
En 1531 Juan III, monarca de Portugal, encomienda a delegaciones militares, emprender acciones que tenían por objetivo, colocar asentamientos portugueses en la cuenca del Río de la Plata.
Las crónicas extraídas del “Diario de NavegaÇao” de Pero Lopes de Sousa, indican que el navegante llevo a cabo en diciembre de ese año, una travesía exploratoria en el Río de la Plata y las islas del Delta del Paraná.
Cuenta la crónica del navegante que los tripulantes se sorprendieron y maravillaron por la hermosura de esas tierras y sus costas, por la abundancia de la caza, por la holgura de sus alimentos, y por la afabilidad de sus pobladores.

...Entraba la embarcación en esa boca enorme donde trocan las aguas del océano por esas otras amarronadas y dulces. Y vio con satisfacción el marino, que el río era de tal anchura como un mar, de bajo oleaje y horizontes distantes.
Mansa avanzaría la quilla cortando las aguas profundas y engañosas, con filo implacable.
Navega río arriba siguiendo la costa cercana por el Paraná Guazú, del que se abren anchos brazos de agua correntosa.
Caudales que arrastran los matorrales flotantes de aguapés cuando la crecida, y visten de azul jacinto, las flores.
Se deslizan veloces las canoas de madera olorosa. Y surcan los ríos en ellas los robustos Chanáes y los valerosos Querandíes.
Son oscuras las aguas que soportan la fuerza del temporal que trae la sudestada.
Se revuelven fieras las olas, y esparcen el limo en las costas.
Son ricas las aguas, que proveen enormes peces de carnes grasas y firmes.
¡Bendito sea el sábalo, el surubí, y el dorado!
Aparece allá una isla, otra, y otra.
De pastos altos y verdes que pisan los venados, y los jaguares en su carrera.
De árboles frondosos que sirven de posadera, lo menos, a un centenar de aves
...

La política lusitana de expansión en territorio rioplatense se vio frustrada por el celo español, mediante la 1ª fundación de Buenos Aires en 1535.
(La primera fundación fue abandonada en 1541, concentrándose entonces las guarniciones en Asunción, para evitar el avance lusitano)
La 2ª fundación de Buenos Aires en el lugar donde está emplazada actualmente, fue en 1580.


La foto corresponde al Rio de la Plata, pooor supuesto, (que ni falta hacía aclarar!)

jueves, 5 de mayo de 2011

Relato de Jueves Literario: La Comida.

Por problemas técnicos de Gustavo, la convocatoria de esta semana es en el blog de Ma. José. Así que más ollas humeantes se encuentran en: http://blogdemjmoreno.blogspot.com/



Son estas que vienen a continuación, tres escenas de festines, diferentes en comidas, colores y sabores.
Me ha quedado un poco largo el relato, me excuso por eso, felicito y agradezco al que quede leyendo hasta el final.

ALGUNAS ESCENAS Y CENAS.

Escena 1: Rojos: vino, tomates y rubor

Apenas ingresó al departamento, se le indicó acomodarse en un coqueto sillón junto a un montón de extraños.
Desde su posición podía ver la cocina que estaba integrada a la sala, y a los anfitriones trabajando afanosamente entre utensilios y cacerolas. Los ambientes estaban divididos apenas por una mesada pasa-platos.
Uno de los cocineros era alto, algo esmirriado, tenía un bronceado escaso que desentonaba en esa ciudad de playas, y una calvicie incipiente. Sin embargo el tipo se movía en ese elemento culinario con asombroso aplomo y experticia propia de un profesional.
La atención de ella fue rápidamente captada.
Entre extrañada, -sabía que en otro contexto no le hubiera dirigido al sujeto una segunda mirada-, y fascinada, seguía sus movimientos.
Lo vio practicarle con precisión de cirujano unos pequeños cortes en cruz a las bases de unos tomates redondos, maduros, de un rojo escandaloso, para sumergirlos en agua hirviendo. Al poco los retiró del agua y sin prisas ni esfuerzo aparente, con la delicadeza de un amante decidido, los despojó uno a uno de su pellejo, y cortó sin miramientos en prolijos pedacitos.
Con el canto de una mano dio unos cuantos golpes secos sobre una cuchilla enorme que sostenía con la otra mano, mientras se escuchaban como una queja, el crujir de los ajos al partirse bajo la hoja brillante.
Se adentró en su mente el ruido rítmico y monótono del picado sobre la madera.
El aroma que despedía la salsa pródiga en aceite de oliva, ajos, tomates, albahaca, tomillo, creció en forma proporcional al atractivo del devenido cocinero-galán.
Finalmente, de entre unos paquetes de fideos secos, tomó uno y lo paró sobre la mesada. De un movimiento certero y rápido golpeó unos de sus extremos en el mármol emitiendo sordo estruendo, en tanto por el otro extremo emergía la parva de pasta amarilla, desgarrando celofán con impetuosa impudicia.
En el extremo de la sala una mano presta sobre una boca, sofoca a tiempo una exhalación inaudible.


Escena 2: Dorados: brasas y fogón

Los cuatro jóvenes, dos chicas e igual número de chicos se preparaban para compartir una rica cena. Sería su preparación un ritual sencillo y sabroso, de los que tanto gustan a los hombres de estas tierras.
Cualquier animal de pescuezo roto, cuerpo hábilmente desmembrado, en definitiva: cualquier pedazo de carne, con o sin hueso, adobada con sal gruesa o con discreta imaginación, puesta a asar sobre las brasas de una parrilla, constituye una labor masculina, -en apariencia simple-, pero compleja y refinada, que destaca las dotes de paciencia, concentración esmerada y sabiduría epicúrea. Todas reflejo de una virilidad reposada y sensible, altamente apreciada entre las huestes femeninas.
Cabe aclarar que los costes del festín serían soportados por mitades entre los bandos, dado que la sufrida economía de esos últimos días de vacaciones, venía tocando peligrosamente el fondo de los bolsillos.
Los chicos pondrían el sitio, a escanciar algún buen vino, y los carbones a punto. Las chicas, los bocados a acomodar sobre la parrilla.
Se había hecho muy tarde. Iban apuradísimas abriéndose paso entre la gente, caminando con grandes zancadas conforme lo permitía el largo de sus piernas.
Entraron a un local donde se asaban unos grandes pollos de granja.
Giraban fragantes ensartados en espadas acariciando las llamas, mientras un asador transpirado y de cara enrojecida les esparcía limón con una brocha de cerdas pegoteadas. El jugo abrillantaba las pieles y rápido se evaporaba, y en cada vuelta sudaban los pollos apetitosos, densas gotas de grasa que hacían chirriar humeantes las brasas
Las chicas aunque tentadas, pensaron en las brasas solitarias que las estarían esperando..
El vendedor señalaba sonriente las piezas más doradas y crujientes. Con incredulidad y ante la indicación de las féminas dirige su vista hacia las piezas del otro extremo, recién puestas a asar
-Sí, ese! -Señalan con gestos algo impacientes. –El más blanquito por favor!


Escena 3: Amarillos: fecundos granos bajo el sol

Bajo el sol abrasador de fines de diciembre, un grupo de mujeres jóvenes se han reunido con miras a participar en una acostumbrada y suculenta ceremonia estival.
La quietud de la siesta es interrumpida por el chillido estertórico de un benteveo, y el chapoteo que producen los aleteos de gorriones que sobrevuelan rasantes el agua de la pileta.
En ese ambiente de sosiego y risas relajadas de reminiscente gineceo, pronto las mujeres dan inicio a las actividades prácticas del ritual. El sol toma a su cargo secar la humedad de las cabelleras chorreantes, y esfumar con bruma blanquecina el verde del césped.
Algunas eligen la sombra, otras se sientan al borde de la pileta con los pies sumergidos en el agua, y acomodan en el espacio dejado por la abertura de sus piernas: un plato contenedor, y un instrumento que les permitirá rallar los choclos para hacer una magnífica humita.
No son raras las incongruencias por estas latitudes. Sofoca el calor en los días posteriores a la navidad, y sin embargo son éstos, -en que se propagan en tierras vecinas los maizales altos y robustos, generosos y abundantes-, los más propicios para preparar este guiso calórico y portentoso, que convoca por igual a seguidores de dietas e inapetentes.
Refulge el amarillo prístino de los granos gordos, maduros, alineados en las mazorcas que al contacto se abren prestos a dejar escapar la pulpa untuosa.
Crema espesa y virtuosa, maná de los nativos indígenas: Oh! Te invocamos! Que llenas los sentidos lo mismo que los platos soperos!
A un lado esperan las calabazas de cáscara rugosa, de cuyas fauces abiertas ha de extirparse pulpa fibrosa, naranja rabiosa.
Es en la última instancia que por alquimia cuidada, se unirán los ingredientes con salsita especiada con pimientos y cebollas, para equilibrar con equidad y picor, tan suave y exquisito dulzor.

jueves, 28 de abril de 2011

Relato de Jueves Literario: La Radio de la Noche

Se escuchan más radios en lo de Gustavo: http://callejamoran.blogspot.com/




NOCHES DE RADIO

Como cada noche los amantes se dan a la charla animada.
Ríen al abrigo de la tenue luz de la pequeña lámpara que se esconde entre libros, mientras sus cuerpos arrojan sombras chinescas en la pared.
Hacen largas pausas para fumar, largando grandes bocanadas de humo con placer histriónico.
Atrás la cabeza, Ella se mece quedamente, en tanto las puntas curvas de su larga cabellera le acarician la espalda.
Se recuesta un poco más sobre la cama, y recoge sus piernas que quedan cruzadas bajo su trasero.
La piel aun tibia destila los resabios de un baño caliente, y es el pesado toallón, -que yace olvidado sobre un rincón del piso alfombrado-, el que se queda con todo rastro de humedad.
Sin decir palabra El comienza a puntear unas notas en las cuerdas de su guitarra, acompañando los acordes de jazz que en la radio suena.
Su pie descalzo tamborilea sobre el piso al ritmo cadencioso de la melodía, pero es el golpeteo apenas un eco cavernoso, que se ahoga en la alfombra mullida.
Detrás de la bruma ceniza que arrojan los cigarrillos, se distingue el brillo ausente de dos ojos en sus cuencos, cuya mirada de un azul cerúleo parece atravesar impetuosa las nubes de la mente. Pretende hurgar en la genialidad y encontrarse de frente con los sonidos.
Las notas melancólicas de Sara Vaughan y Billie Holiday, pulsan en la desnudez sin pruritos de sus carnes jóvenes, y se regocijan los amantes con las estridencias de platillos de Kenny Burrell y Chet Baker.
Se inunda la diminuta habitación con las melodías eternas de Miles Davies y Duke Ellington.
En la radio, la voz de Bobby Flores les habla del oficio imperecedero de soñar. Dice: “es mas fácil vaticinar sueños a partir de la realidad, que predecir realidad a partir de los sueños”....
Ellos sueñan, y desde su rincón tibio débilmente iluminado, beben los sueños de la ciudad que afuera late.
En sus calles iluminadas, los pasos que retumban en callejones empedrados, las voces que se lleva la brisa fría.
La noche testaruda, empecinada se dice joven todavía. Baja la luna para mirarse y de ella se ríe. Más, desdeña el descanso y ondulándose al son de un tango nostalgioso, se resiste a las artes de Morfeo, y desafiante, lo espanta entre bostezos.


El video corresponde al tema SEEN SIN de Willy Crook y los Funky Torinos

jueves, 21 de abril de 2011

De ropas y modas

¡La ropa está carísima!
¡Que difícil se hace vestirse hoy en día, y no solo a causa de los precios que están por las nubes!
Hace unos días acompañé a RAT a comprarse unos pantalones. Por suerte para él, -a pesar de haberse ganado algunos kilos de más desde que dejó de fumar hace un año, y de que ya se le volaron unas cuantas chapas de la cabeza-, no ha perdido toda su galanura.
Podemos decir que la moda no lo ha desterrado fuera de sus fronteras como lo ha hecho con otros, y que todavía lo trata con decorosa amabilidad.
-Piufff! Todavía sale airosa la imagen que le devuelve el espejo en la prueba de un jean oscuro, y puede lucir con cierto aplomo una camisa con costuras un poco entalladas.
Reparé con empatía en los demás hombres que salían de los probadores contiguos para observarse en el gran espejo, y pedir opinión a sus acompañantes.
Desfilaban por la alfombra treintones y cuarentones mientras se miraban de atrás y adelante. Levantaban pecho y entraban panza.
-Mmm! Hay géneros que no favorecen!
Alguno daba unos pasos enfundado en un moderno pantalón medio chupín, pero el convencimiento no llegaba!
¡Cómo desviar la atención cuando el desequilibrio manifiesto en el flanco la pide a gritos! Y es que el culo parece desbordarse sobre piernas tan angostas!
-Ayy! Crueldad descarnada!
Si no se está entre las filas de jóvenes y adonis, -aquellos tocados por la varita generosa de la naturaleza para quienes no habrá cavilación en los espejos-, son tiranos los designios de la moda y los requerimientos de la imagen con fuerte acento citadino.
¡Y cómo se ensaña con los hombres en la mediana edad y en la media clase!

Recuerdo un pasaje del libro de Stendhal, “La cartuja de Parma”, sobre un oficial francés que pasaba grandes apuros por causa de su vestimenta y despertaba en las mujeres de la casa, una emoción nacida en la ternura, y contaba:...”que el Ejercito de Napoleón entró en Milán en 1796. Este ejercito que era admirado por los nobles de Europa y exaltado por su valor y representación, sin embargo era pobre. Carecían de zapatos, pantalones, casacas y sombreros.
Los oficiales fueron alojados en casas ricas puesto que había que reponerse.
Un Teniente Robert se alojaba en el Palacio de la Marquesa del Dongo. Tenía por todo capital un escudo de seis francos. En Lodi le había quitado a un oficial austríaco muerto de un balazo, un pantalón de nanquín, nuevo y hecho a medida.
Sus charreteras de oficial eran de lana y su casaca dejaba ver el revés por los rasguños del tejido. Su atavío personal ofrecía un detalle más triste aún: las suelas de su calzado eran pedazos de sombrero recortados en pleno campo de batalla. Aquellas suelas improvisadas iban sujetas a los zapatos con bramantes demasiados visibles, de modo que cuando el mayordomo se presentó en la habitación del Teniente Robert para invitarle a comer con la Sra. Marquesa, el apuro del oficial no tuvo límites.
Su asistente y él pasaron las dos horas que faltaban para la comida recosiendo un poco la casaca y tiñendo de negro, con tinta, los malditos bramantes de los zapatos
...”

Con mucho menos dramatismo, y en un sentido más propio de nuestros días proclamo: ¡Pobre el hombre que pierde sus galas por cuestiones de la naturaleza y de la economía!
¡Que ambas hacen una unión formada en el infierno!

Da verdadera ternura ver a los hombres cuando toman conciencia que la relación entre la pretensión estética y la naturaleza de sus cuerpos a la postre se trunca, o se da a medias, reticente.
Ello más que con las mujeres. ¿Acaso porque estemos mejor armadas en esto de la galanura y la impostura del vestido?

jueves, 14 de abril de 2011

Relato de Jueves Literario: Un Relato Historico

Más relatos que cuentan su historia en lo de Gustavo: http://callejamoran.blogspot.com/



UNA VISITA AL PAIS RANQUEL

Corre el mes de marzo del año del Señor de 1833. Una gigantesca columna de hombres de a pie algunos, y montados a caballos otros, todos armados hasta los dientes, marchan a campo traviesa arrastrando pertrechos, en dirección a las entrañas mismas del país Ranquelino.
En los primeros días del año, la Junta del Gobierno Nacional, haciéndose eco de la proclama de las aterradas poblaciones de las regiones del centro y norte de las provincias de San Luis y Córdoba, comisionó al Gral. Juan Facundo Quiroga, llevar adelante las acciones propias de guerra contra la indiada que habita al sur de la frontera que constituye el Fuerte San Lorenzo del Chañar.
El asunto todo no tiene novedad! Las incursiones arrasantes de los malones a las poblaciones cristianas, las escaramuzas, revueltas y persecuciones se han dado desde larga data. Por casi dos siglos el Fuerte de este paraje “de las pulgas” ha sido un vigía del desierto.
Apostado al margen del río Popopis, rebautizado Quinto, -de gran caudal de aguas-, ha permitido el asentamiento de destacamentos militares con cierta regularidad, y ha sido su misión, gendarme de las poblaciones, plantío y ganado.

El Ejercito del Centro comandado por el Gral. Ruiz Huidobro aúna enormes fuerzas para la contienda. El Regimiento Auxiliares de los Andes desde Buenos Aires, Regimiento de Dragones Confederados de Córdoba, Escuadrón Dragones de la Unión de San Luis, Batallón de Defensores de Mendoza se aprestan al convite, trayendo esta yunta, tranquilidad a los castigados ánimos de los vecinos en las poblaciones.
Se comenta, era grande el pavor que cundía entre la gente, pues eran muchos los rumores que circulaban acerca el rompimiento de las negociaciones de paz, que durante décadas había ocupado a más de una milicada, que entraba y salía como “por su casa” en los pagos de Poitahué, Trenel y hasta en la misma Leuvucó, principal asiento del Gran Cacique de los Rankül-che.
Los antecedentes se contaban por muchos y nefastos, por nombrar nomás a las malogradas incursiones de Anzorena y la de los hermanos Lucero, y el enfrentamiento sangriento en la posta de El Morro.
Y ni que hablar de las compañías de rufianes de alta monta que se había agenciado este “pueblo de las cañas”. Desertores de los ejércitos federales, bravucones crueles por fama, y de ferocidad mayor que los propios lanceros de Yanquetruz, cuya sola mención hacía estremecer de temor a las vecindades.

El muchacho es uno de los 115 fusileros a las órdenes del Capitán Prudencio Torres. Lleva una traza de pobre diablo al igual que tantos. Arrimados al fogón los hombres no tienen jerarquía, y se reconfortan tomando unos mates con azúcar quemada, cuyo trago dulce es bálsamo para paladares agradecidos.
Sabe él que los hombres desconfían de los amaneramientos extranjeros de Ruiz Huidobro, así como de las paqueterías de Quiroga.
Escuchó decir que el hombre se transporta en galera tapizada, y desde ya eso no condice en nada con estas tierras del Huinca Renancó.
Mira el campo que tiene delante. Franjas de suaves médanos se extienden a lo lejos, moteadas con espejos de agua dulce. Tierras blandas que proveen buenos pastos para la caballada aborígen, son el colchón improvisado para las piezas de artillería.
Es sabido que la pampa provee riquezas, y que los nativos cazan boliando a los ñandúes, y tienen harto liebres y mulitas para cazar a discreción.
Allá y acá hay diseminadas sombras de algarrobos y caldenes, pero más que nada es la muda intemperie lo que les aguarda.
De maleza rebelde y feroz como sus habitantes, crenchudos y piojosos, saben templar la espera.
-Cuentan las crónicas históricas que se enfrentaron ambos bandos a orillas de la laguna “Las Acollaradas”-
En tierras de incómodos guadales se miden por un lado el Ejército del Centro, y por el lado de la indiada los caciques Pichín, Caragüe, el Gran Painé, Eglanz, Calquín y Yanquetruz al mando de mil lanceros. Guerreros feroces, elegidos por su valor.
La crema innata del reino ranquelino estaba allí!

De tal encuentro sangriento luchado con esmero y bravura, quedaron como saldo 160 cadaveres y heridos entre los adalides ranqueles, entre ellos los tres hijos de Yanquetruz, y 51 muertos y heridos entre los cristianos.
Grande fue la algarabía de los soldados que creyeron despejado el horizonte, y mayor fue aún la decepción de los pobladores, cuando siguieron viendo las siluetas porfiadas de los capitanejos ranqueles en asedios posteriores....




PD: En 1856 se refundó el Fortín, como Fuerte Constitucional, último bastión de las poblaciones, desde donde salieron las tropas para la llamada "conquista del desierto" (1879/80). La población allí asentada pasó a llamarse con el tiempo Villa Mercedes, ciudad en la cual nací.

PD: El de la foto es el cacique Mariano Rosas (Panghitruz Güor) hijo del Gran Cacique Painé. Fue apresado por Rosas en 1834, y bautizado con ese nombre. En 1856 al fallecer su padre heredó el gobierno de los ranqueles y residió en Leubucó. Murió en 1877.