jueves, 25 de agosto de 2011

Relato de Jueves Literario: Los ciegos también escriben. (..Y los tontos también se enamoran)

Gustavo vuelve a liderar las convocatorias de los jueves, y me alegro de verdad por su regreso. Agradezco a los que entre tanto, mantuvieron vivo el espacio de los jueveros.
Más ciego en lo de Gustavo: http://www.gratisblog.com/gustavocalleja/



TONTAS IMAGENES DE AMOR

-¿Es esta la antesala del amor?, ¿o más bien el corredor que nos lleva a la puerta de salida?
Preludios lúdicos, que anticipan urgencias desamarradas. Viajan por geografías corporales a lomo de caricias, y en la punta de los besos.
Se saltan promontorios, horadan las pieles, desembocan en ángulos y minan la sangre.
Se trasmiten en un lenguaje cifrado, insonoro, vibrático, que incomoda a los ajenos, y los beatos fingen ignorar.
Juegos tontos, que pueden ser olidos por los perros, y percibidos por una legión de ciegos...

Ella, le ciñe la cintura con ambos brazos y apoya el flanco de su cara en la espalda masculina.
Baila al son de la música que suena, lo toca, le pasa los dedos por el pelo.
El continúa picando la cebolla, a la cual sus ojos parecen ser inmunes.
A simple vista pareciera que está ajeno a los mimos de su novia. Pero no es así.
Su cara dice lo contrario. Su sonrisa es amplia y tiene los ojos achinados de placer.
Su concentración esta repartida. La mitad está con la cebolla, y la otra se la llevan los roces en su espalda.
Su lenguaje corporal transmite control, y con todo, se evidencia cierta tensión en algunos de sus músculos. Sus fibras en estado de alerta, están prontas a reaccionar a los llamados del juego amoroso.
Solo sus movimientos de cuchillo se aprecian más lentos y cuidadosos, ya que de otro modo, sus dedos correrían serio peligro.
Ella se estira para besarlo, pero su altura no le deja llegar a la nuca deseada.
El permanece de espaldas. Ella hace unos pucheritos que suenan como ridículos gorgoritos de canario, y quiere girarlo. El se resiste gustoso, visiblemente dispuesto a seguirle el juego por un rato.

jueves, 11 de agosto de 2011

Relato de Jueves Literario: La Playa

Este jueves la convocatoria la lidera Juan Carlos.
Así que hay otras playas, de finas arenas algunas, o de grueso barro otras en
http://jwancarlos.blogspot.com/



PLAYAS CONVULSIONADAS.

Corría el mes de julio del año 1806, y Buenos Aires se había convertido en un hervidero de tensiones.
Hacía unos cuantos días ya, que las aguas del río habían traído hasta sus costas, cinco buques que constituían la flota de guerra inglesa.
A fuego lento se cocían en una misma caldera: los murmullos conspirativos, las reuniones secretas, los aduladores. Los que privilegiaban aspiraciones personales, y los que acariciaban sueños de emancipación.
La ciudadela entera semejaba un gran tablero de juego, donde se movían las piezas políticas. Los locales y sus dudas, los invasores relamiéndose con la promesa de nuevos mercados, y empañaba la partida, la sombra del gran Bonaparte que llegaba de allende el mar.
La oscuridad de la noche daba amparo a las chalupas y boteros que surcaban el ancho río, trayendo y llevando de una ribera a la otra, el aliento que salía de las bocas. Y corría como reguero de pólvora, la esperanza en la reconquista.
Un grupo de hombres inquietos socavaba el terreno aledaño a La Ranchería.
Durante varias jornadas se arrastraron a lo largo de las galerías cavadas bajo el convento de La Merced, como hormigas laboriosas. Tenían como misión colocar explosivos bajo el Fuerte, que se había constituido en el cuartel general de Beresford y sus casacas rojas.
Para ello se dieron a la tarea de sacar grandes terrones de tierra, por los boquetes que desembocaban en las costas fangosas del Plata.
Y quedaban los hombres en las playas desiertas, contemplando las aguas oscuras, que se mecían arrulladas por el viento. El mismo que traía de lejanas orillas, como un silbido ronco y mojado, el rumor de pronta guerra.


-El atentado no se llevó a cabo. Antes, llegó de Montevideo Santiago de Liniers con sus tropas y cuerpo de Blandengues para iniciar la reconquista de Buenos Aires. El 12 de agosto finalmente, el invasor capituló. Pero solo para volver fortalecido al año siguiente. El resto lo cuenta la historia.-

lunes, 8 de agosto de 2011

Un dia cualquiera de invierno


Asomada en mi balcón, observo la calle.
Es temprano en la mañana, y el cielo está cubierto de nubes bajas y grises, como un manto ondulante que el viento arrastra.
Las veo venir raudas desde el horizonte, detrás de los edificios, como un mar de bajo oleaje, para luego desaparecer por encima de mi cabeza.
No acaban nunca. Atrás vienen más y más, como bandadas de alas sucias.
Flamean los toldos en los vecinos balcones, con chasquidos de banderas.
El viento es frío y puja por entrar a mi casa. Yo rápido y con algo de esfuerzo, corro el sillón para aprisionar la puerta ventana, que habrá de separarnos.
¡Ahora sí!, Desde adentro, miro a través del vidrio, como el viento afuera mueve las hojas, y sopla ruidoso.
Mi casa no cierra por mal tiempo. Todavía me quedan unos mates calientes y unos bollitos de queso para ofrecer.
¡Feliz dia, con atraso, a todos los amigos virtuales!
Gracias por pasar, y nos estaremos visitando.

jueves, 14 de julio de 2011

Relato de Jueves Literario: Un Lugar en el Mundo


RECUERDOS DE PROVINCIA

Me viene bien este ejercicio para ir apuntalando la memoria, y así poner en conserva algunos recuerdos, en páginas que el espacio de los jueves me concede.
La ciudad de Córdoba fue mi hogar durante 8 años, allí estudié la carrera que hoy es mi profesión. Mi enfoque de la ciudad es íntimo y desde luego viene ligado a mis vivencias.
Córdoba es una ciudad que cuenta con un importante y rico patrimonio histórico colonial, constituido por varios edificios, entre ellos la Universidad Nacional, antiquísima, -la primera del país-, y de altísimo prestigio fundada por la orden Jesuita en 1613, y que convoca anualmente a estudiantes de todo el país.
Esta última circunstancia es la que le da a la ciudad una fisonomía especial y por la cual se le ha dado en llamar “la docta”, y que la distingue de las otras ciudades que también cuentan con casas de altos estudios.
Si bien en Buenos Aires hay concurrencia masiva de estudiantes del interior, la presencia de éstos es difusa, y se pierde dentro del entramado urbano. Pero en Córdoba, esa convocatoria masiva de estudiantes de las regiones mas diversas del país se encuentra manifiesta, individualizada y palpable. Marca el pulso de la ciudad, por su concentración en barrios que desde hace años a esta parte, han devenido en casi exclusivos para estudiantes.
Unos modernos, otros tradicionales, de casas bajas con zaguán, como el viejo barrio del Hospital de Clínicas.
Poblado de casas de pensión, como las que alguna vez alojaron a mi padre y a mi abuelo que allí estudiaron, y del que todavía se cuentan las anécdotas de cuando se cerraban las calles, y los estudiantes sacaban afuera mesas, sillas y vituallas para festejar en época de carnaval.
Viéndolo hoy, no queda lugar a dudas de que el barrio ha visto épocas mejores, y las historias de ese pasado glorioso, de grupos de estudiantes que se alzaron por la reforma universitaria, -de la que fue cuna la ciudad con destino a todo el país-, seguirán haciéndose eco entre las nuevas generaciones, en tanto siga alineada la voluntad de la ciudad, con la preservación de los valores universitarios de los que se precia y son su mayor orgullo.
El centro, que fue sede de mi hogar durante los años que viví en Córdoba, mantiene intacto su encanto.
Solía mofarme de que en todos esos años, rara vez, -mas bien contadas con los dedos de una mano-, fueron las veces que tuve que tomar un bus para trasladarme a algún lugar dentro de la ciudad.
Mis itinerarios dentro de la ciudad fueron siempre de caminante. Por calles empedradas y entre edificios vetustos de corte colonial me dirigía a la facultad, hacía mis compras y paseos.
De hecho la facultad donde cursé mis estudios se encuentra comprendida dentro de la llamada “manzana jesuítica”, recientemente declarada patrimonio cultural de la humanidad.
Por las noches, especialmente en verano, desde la calle peatonal por la que se accede a los viejos edificios, y también desde las calles aledañas, todas cercadas por enormes conventos e iglesias de campanas repiqueteantes, llegan con el aire vespertino, sones de guitarras. Ese centro histórico y renovado, que se despereza de una larga siesta calurosa, cobra vida mientras los aromas de la cocina regional gritan su presencia.
Y de a poco se van animando las peñas cercanas, de cantores que hacen gala de sus canciones folckloricas nativas, y de los concurrentes que con empanada jugosa en mano, y un vaso de vino en la otra, ¡se las ven en figuritas cuando de ubicación en mesa disponible se trata!


Mas lugares en el mundo en lo de los reporteros: http://thedailyplanetbloggers.blogspot.com/

La foto es gentileza de mis amigos Juan y Elisa.

jueves, 7 de julio de 2011

Relato de Jueves Literario: Queridas Palabras












La convocatoria esta semana propone usar en un pequeño relato aquellas palabras que nos gustan, y que forman parte de un diccionario personal.
Yo tomé una palabra de las usadas por cada uno de los amigos bloggeros participantes, a saber:
Jerarquía: de Verónica.
Manjar: de Gastón.
Esbozaba: de Matices.
Penumbra: de Maat.
Ave: de Natalí
Cierto: de Ma. José.
Cabrera: de Yonky.
Reloj: de Rosa.
Inspiración: de Alfredo.
Dignidad: de Juan Carlos.
Reivindicar: de Neogeminis.
Esperanza: de San.
Tacto: de Cass.
Corazón: de Gustavo.
Plomo: de Tésalo.
Silencio: de Cármen.

...Y a continuación: con ellas 2 relatos:

QUERIDAS PALABRAS 2 : ¡HAY SÁNGUCHE, PEBETE. PANCHO!

Ni una nube se divisa en el cielo que cubre la pequeña localidad serrana. El sol resplandece a sus anchas, y brilla como plomo ardiente el metal de las bicicletas, que amontonadas en una pira, yacen abandonadas en el amplio patio.
Adentro, la madre duerme la siesta, mientras los chicos, preadolescentes, andan sueltos por la casa, ocupados en la libre exploración de los rincones que la penumbra interior esconde.
Elsa, amiga de la madre y dueña de casa, salió hace unos minutos.
-¡Mirá querido! En esa heladera hay fiambres y quesos, podes tomar lo que quieras para la merienda. –Le había dicho al niño, señalándole la cocina en tanto se despedía.
En la heladera los fiambres parecían estar ordenados por jerarquía. En el estante de arriba los jamones crudos y curados con sal, abajo los cocidos y ahumados, y algunos encurtidos al fondo.
En un arrebato de inspiración culinaria, el niño toma unas fetas de mortadela, y luego con manos torpes y un cuchillo desafilado, le arrebata un grueso pedazo al lingote de dulce de batata. Pone a ambos entre dos rebanadas gruesas de pan, y mira con satisfacción el “sánguche”, que se le ocurre un manjar.
Su hermana lo mira con cara de asco.
-¡Ta` buenísimo! –Le espeta el chico mientras engullía el “sánguche” abominable, y en su cara redonda como reloj se esbozaba una sonrisa forzada por la boca llena.
-¡No te creo! –Le dice la hermana que puede oler la mortadela desde su posición.
-¡Es cierto! ¡Está riquísimo! –Le grita el chico con ánimo de reivindicar su dignidad y buen gusto ofendidos.
-¡Dame un pedacito! –Le exige la chica tratando de manotearle una porción pegoteada.
-¡No! –la desafía su hermano, masticando un bocado ruidosamente.

El corazón le da un vuelco y se despierta sobresaltada por los gritos que cortan el silencio de la siesta, con la acritud de una guadaña.
Cabrera y descalza como estaba, se dirige como tromba, furiosa, a la cocina.
-¡Dale! ¡No seas malo!...-¡No! y ¡No!
-¡Maaa! ¡Decile que me dé un poquito..!

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En el cumpleaños número 5 de su pequeña prima, Ricardito andaba un poco perdido entre esa gente, la mayoría desconocidos para él.
Se acercó a la mesa para husmear los sándwiches de miga, los que a su entender: se veían un poco flacos y anémicos.
Había unos demasiado blanquitos para su gusto, que parecían ser del agrado de los adultos. De blanco de ave según le dijeron. -¡Bah! ¡Secos como lengua de gato!
Tomó uno de jamón y queso que al tacto estaba húmedo por la mayonesa.
Sus dedos escarbaron entre las finas capas de miga con la vaga esperanza de ver materializadas unas hojas de lechuga y unas rodajas de tomate entre las vetas.
Ante la ausencia su pregunta suena como una queja: -¿Tía,…no tiene con verdurita?


Mas relatos en el http://thedailyplanetbloggers.blogspot.com/, que lidera la convocatoria hasta el regreso de Gustavo.


jueves, 30 de junio de 2011

Relato del Jueves Pasado: ¿Intolerable?


El jueves pasado no hubo publicación de relato porque Gustavo nos invitó a participar de un juego. Le enviamos los relatos del tema de la convocatoria, de solo 150 palabras, por correo privado, y luego él los publicó en su blog de forma anonima, y cada uno de nosotros debiamos adivinar a quien pertenecían los relatos. El que mas aciertos tenía, se ganaba un chocolatito que Gustavo prometió enviar desde España al lugar del ganador.
Yo ya me estaba relamiendo, y pensando en las alternativas posibles para que el chocolatito llegara a Buenos Aires en buen estado, ya sea molido tipo cacao, o deshidratado como la comida para astronautas.
Pero...cruel fortuna, no me favoreció esta vez!
Felicito nuevamente a Cass la uruguaya.., y ahora te quiero ver! Como le va a llegar el chocolatito hasta Montevideo?..Ja! ¡Que mala es la envidia!

Mas relatos en lo de Gustavo: http://callejamoran.blogspot.com/
A continuación mi relato (que solo tres personas lo relacionaron conmigo)

¿Intolerable?
Su estomago estaba resentido. Estaba tan sensible, que ni agua podía mandarle para limar asperezas, sin que el maldito se la devolviera en una andanada de nauseas, con la antipatía de un gendarme que indicara: ¡Por aquí no!
-¿Acaso no es suficiente castigo esta migraña que le punza, como si los ojos se le derritieran en sus cuencos?
¡Más reprimenda sería inútil! –¡Desista por favor!
Pero…, indolente insiste. Raspa dolorosamente la membrana vaciada de restos sólidos y líquidos, hasta encontrar algo de magma bilioso que empujar hacia arriba, en agónico eructo.
Malherido, cae en la cuenta: tanto cuidarse, comer alimentos orgánicos, fibras, han hecho de su estómago un intolerante.
-¡Trátelo con cariño! -le había dicho el médico-.
¿Dónde quedaron los días en que se aguantaba la ingesta de grasa chorreante, descortés como insulto, alcoholes, y picores que pegaban en las entrañas con la dureza de un puño?
-¡Vaya flojito!

martes, 28 de junio de 2011

A Discépolo con cariño

Hace unos días tuve un incidente serio, y algo chistoso (aunque no para mí).
Pasa que la cocina de mi departamento tiene un gran ventanal que da a un patio interno del edificio, (edificio que solo tiene dos pisos), al que a su vez ventilan las ventanas de otros departamentos.
En uno de estos, enfrentado al mío, está el departamento técnico de una empresa de instalación de antenas y electrónicos, que tiene tres aparatos de aire acondicionado que balconean al patio interno y están en funcionamiento, intermitente, pero constante durante el horario laboral al menos.
El problema es que uno de ellos funciona mal, y desde enero que produce un ruido muy molesto, similar a una turbina.
Por supuesto que ya se hicieron los reclamos pertinentes, por intermedio de la administradora del consorcio, puestas en marcha las vías de resolución,... pero nada!
Personalmente me he arrimado a tocarles el timbre en diferentes oportunidades, para quejarme del ruido, y siempre me atendió una voz un poco melindrosa del otro lado del portero, haciéndose la distraída, cosa que me exaspera!

Unas mañanas atrás, cansada de soportar el ruido en cuestión, salgo a la calle a tocarles el timbre, y como otras veces, a quejarme.
Regreso a mi cocina y siento que el ruido persiste aunque habían dicho que lo apagarían.
Vuelvo furiosa hasta su puerta para exigirles que pongan una solución al asunto, y en respuesta escucho un chasquido seco y violento en el portero eléctrico.

Llena de impotencia y sin pensarlo dos veces apreté el timbre con ganas, y continué apretándolo 1 minuto, 2...y luego una voz, femenina ella, pero a los gritos, insultándome en tanto yo seguía sin despegar mi dedo del timbre…-¿Sabes donde podes meterte el dedo?...-aullaba, y la gente que pasaba mirada extrañada la escena.
-¡Pensar que antes me contestaba toda modosita! -¡Ahh, pero que rápido perdió la compostura! –pensé, mientras la escuchaba llamarme tarada y otras linduras.

A todo esto: -¿Y ahora que hago? ¿Hasta donde voy a llegar? –me pregunto.
El tema es que ya me había metido en ese brete, y la verdad es que me sentí en apuros, pero debía ser consistente con mi queja, así que seguí apretando con furia, pero hice relevo de dedo, y de mano, para darles descanso a los pobres.
No tardaron en hacer su aparición en el hall de entrada dos empleadas, una de ellas se acercaba haciendo ademanes a la puerta de acceso,-detrás de la cual, del lado de la calle estaba yo-. Por un momento pensé que abriría la puerta y hasta temí que me agrediera físicamente, pero se quedó del lado de adentro, golpeando el vidrio a la altura de mi cara, insultándome e instándome para que dejara el timbre en paz.

Por entonces ya no sabía que hacer. Tenía claro que no me iba a quedar todo el día, pero tampoco quería dar el brazo a torcer tan fácil...era inminente que algo pasaría.
Mientras, yo seguía tercamente con el dedo pegado al timbre y reuniendo algo de dignidad en medio de tanta circunstancia ridícula, y la mire sin decir palabra.
Miré la camarita que tenía encima de mi cabeza y le hice una semi-sonrisa que quiso quedar sobrada, pero quedó una mueca tonta, supongo que por lo nervios, porque la situación ya era bastante violenta para mis hábitos tranquilos.

En eso aparece la portera del edificio, cruza unas palabras con las empleadas y luego viene hacia mí con andar cansino, abre la puerta y con una cara de angustia que me dio pena, me pide que desista. Alega que las chicas son empleadas, que la dueña no estaba...etc. Yo retiré mi dedo casi al momento que abrió la puerta, y me desquité un poco con ella, haciéndole mi descargo sobre la desconsideración, a lo que me puso el oído, sintiéndose quizás, momentáneamente obligada a ello.

Por unos días no hubo ruido. Pero el asunto no terminó allí, y seguro traerá cola.
Aunque esa mañana volví a mi cocina con ánimo triunfalista, sentí un profundo pesar al comprobar (sin intención dramática) que el “Cambalache” tiene más vigencia que,...por caso el “Padre Nuestro”.
Hace más de 70 años que Discépolo nos cantaba su triste ironía del acabose, admirado decía: ¡Siglo XX, que barbaridad a lo que hemos llegado!... Y sin embargo, no importa cuanto hayamos crecido y nos hayamos sofisticado desde entonces, todavía parece ser cierto eso de que al final:..”El que no llora, no mama”...