jueves, 11 de abril de 2013

Relato de Jueves Literario: Mensaje en una botella

Este jueves es liderado por Encarni, en su casa dejaron muchos mensajes.





JUICIO Y CASTIGO 


Justicia y condena se entremezclan como si fueran fuerzas equivalentes; lo mismo da para esos hombres.
Arriba el cielo se extiende hacia ningún lado, ningún horizonte presta consuelo en esas horas aciagas. El gran cielo y la tierra mezquinada por las aguas, forma una superficie de lo que parece una pequeña isla pedregosa; apenas una escaso tapete de lava antigua arrojada por una pústula en la dermis marina; que apisonada por los vientos, se empeña vanamente en existir. De poco sirve;  se traga el mar el corto esfuerzo de la piedra y el largo aliento de las nubes.
¿Botellas?, ni una; ni alforja, saco, bota (acaso la sola ocurrencia da risa) que pueda llevar un mensaje nacido trunco. Han de morir con ellos las esperanzas rotas, la advertencia póstuma, el escarnio ahogado.
De la mano de la tarde, avanza sobre la arena la sombra de la horca improvisada por los hombres de Magallanes. Apenas dos maderos de abeto cruzados, dispuestos por si quisieran los criminales aliviar su agonía y acortar las vidas, acortadas ya por el abandono en isla estéril.
El patíbulo se viste con los colores del destierro, la nada clama. Nunca el destino para Juan de Cartagena y Sánchez de la Reina ha sido más finito que el de esas horas oscuras, a tono con las coordenadas de final de mundo.





PD: En el bajo de San Julián, que es una depresión natural situada en la costa marítima de la Pcia. de Santa Cruz, en la Patagonia, pasó el invierno la tripulación de la Nao Victoria al mando de Hernando de Magallanes en su ruta de la vuelta al mundo, en el año 1520. Allí se dio un motín por algunos hombres que no querían seguir la aventura, a algunos se les dio muerte, y a otros como el cabecilla Cartagena y al cura Sánchez de la Reina se los abandono en un islote llamado Justicia, donde hoy solo existe una réplica de la horca improvisada en la ocasión. Se dice que en Puerto San Julián se rezó la primera misa en estas tierras...

miércoles, 6 de marzo de 2013

Algunas delicias (y otras no tanto) de la maternidad

¡Hola!, me reporto luego de varios días y es que en este preciso momento, me decido a escribir algo, además de que coincide el momento con uno en que tengo ambas manos desocupadas, pues el bebé está extraña y gratamente para sus padres, profundamente dormido en su cochecito.

Contando desde el principio: la cesarea fue estupenda, (si se puede decir eso de una intervención quirúrgica), a RAT lo dejaron entrar en un momento dado al quirófano para que estuviera a mi lado, y ambos presenciamos el momento en que mi obstetra levantaba con dos dedos de su mano la cabeza de Manuel, -¡es un bombón! -dijeron los obstetras, al momento que lo sacaban por entero. Tengo vívida esa imagen,  parecía de cera, un muñeco con todos los rasgos bien marcados. Se lo llevaron junto a RAT, y después de unas horas lo llevaron a nuestra habitación.

La recuperación fue rápida, desde la primera noche fui al baño por mis medios (caminando agachada y como podía) y ya al segundo y tercero caminaba erguida. Nos dieron de alta al cuarto.

Manuel Ignacio es el nombre que decidimos ponerle unos minutos antes de entrar al quirófano, y que decir de él: ¡es perfecto!, es hermoso, tiene unos mofletes para comérselos y tiene un cabello ralito, con unas entradas pronunciadas en el frente. Por supuesto no faltaron las bromas: ¡en eso se parece al padre!, "de haber sabido le regalábamos sesiones de masajes para evitar la calvicie".

Está creciendo muy bien, engordando bastante y solo con leche materna. Con respecto a la lactancia he pasado por distintos momentos, algunos buenos y otros muy duros.
Siempre lo alimenté a "libre demanda", lo que claro, al menos al principio, es en extremo demandante. Hubo días en que Manuel se ponía demasiado ansioso hasta la desesperación y parecía no alcanzarle nada, y yo pensaba que no tenia suficiente leche, no se calmaba, no dormía, etc. Intentamos un par de veces reforzarlo con suplemento, pero a él mucho no le gustaba, ni a mi tampoco, la verdad, es que tanto he leído sobre lactancia materna y sus beneficios que termina siendo una especie de religión, hay mucha presión social para ello, y con razón, se sabe de sus beneficios pero resulta opresivo para quienes no pueden. Es enormemente gratificante ver como tu bebé crece solo a base de tu alimento, como también es arduo ya que implica estar las 24 horas avocada en exclusividad para tu bebe, cuando antes gozabas de la libertad de andar como un adulto por la vida.
El primer mes fue agobiante para mí, mi ánimo sufrió bastante, por un lado está la alegría de tener a mi bebe conmigo y por otro el abismo de no saber bien como manejar todo lo nuevo y la pérdida de control que eso representa.
La casa está revuelta, cocinar y comer dignamente sentados cuesta un triunfo, el dinero no alcanza...que otro sería el cantar con alguien que te limpie, cocine, lave, planche, etc!

Durante todo el primer mes Manuel durmió conmigo en la cama porque no se quedaba en su cuna, eso desde el primer dia en la clínica. Me acomodaba semi sentada con almohadones a los costados y él upa en mis brazos, y así dormiamos todos toda la noche, incluído Manuel, y de dia mucho en brazos. teta libre, etc, ello de acuerdo a los postulados de la crianza natural con apego. Confieso que cuando leí a Laura Gutman sentí que sus principios me cerraban interiormente y empece a sentirme mas liberada con eso de la teta y del colecho, etc, pero...la verdad es que aunque comulguemos con ellos, en su ortodoxia se vuelve impracticable. Por nuestra salud hubo que hacer algunos ajustes.

Desde hace una semana Manuel duerme en su cuna (pegada a mi cama) por la noche. Costó, y aunque me levanto para alimentarlo, no me agobia, ya volver a dormir horizontal fue un placer, tengo mas control con las tomas y además estoy descansada.
En el dia....bueno, de a ratos se queda en su cochecito, otros está a upa (no lo vamos a desterrar de nuestros brazos su padre y yo), otros hay que hacerlo dormir paseándose por toda la casa.
Aun hoy Manuel tiene sus momentos (al menos una vez por semana) en que se pone en extremo demandante y parece no alcanzarle nada, yo lo tengo a upa y trato de calmarlo cuando se pone irritable, pero ya lei que se trata de "brotes de crecimiento", donde el bebe cuyo desarrollo neurológico no es homogéneo sino que da saltos, tiene nuevos requerimientos en la alimentación y por tanto lo mejor en estos casos es pegarlo a la teta todo lo que pida para que la mama reajuste la producción de leche, luego se normalizan las tomas, al menos hasta nuevo aviso. Además tiene mucho reflujo que lo tiene a mal traer, es doloroso y  lo despierta e interrumpe su plácido sueño (no veo la hora de que pasen los meses para que madure su estomago, pobrecito!)

De a poco nos vamos conociendo y decodificando sus necesidades, y organizandole sus hábitos siento recuperar algo de control,y ya el dia tiene otro color . Es un dia atrás de otro, las pequeñas conquistas alcanzadas en una jornada no se pueden vitorear en la otra, y se logra otra, o no, pero siempre es distinto, Manuel cambia, crece.
Mi bebe me necesita, y yo a el, lo digo con profunda emoción.




viernes, 18 de enero de 2013

Últimas noticias

Heme aquí, desperezándome un poco; lo suficiente como para sentarme a escribir algunas palabras en este espacio que lo tengo algo desatendido, pero, como es de imaginar, hemos estado con muchas cosas.

Para empezar, tengo fecha de cesárea programada para este lunes 21 de enero a las 20:00 horas...¡Sí!, ¡eso si no ocurre nada imprevisto antes!, por lo que cruzo los dedos y espero no pase.
Cada día que llega a su fin, lo agradezco en un ritual íntimo al acostarme. Me toco la panza, siento reptar al bebé, que como tiene mucho menos espacio, los movimientos son distintos a los de antes, por tanto solo siento sacudidas y ondulaciones de la cola y piernas que están ubicadas de izquierda a derecha,...ah! y además el infaltable hipo, que es muy notorio porque son golpeteos rítmicos en la parte baja de mi vientre y que pueden durar cinco o diez minutos; y pienso: dolorcillos y molestias bien, contracciones normales, ¡bien, un día más!
¡Y es que nos tiene que dar tiempo para llegar con todo!....en una entrada anterior había mencionado lo del síndrome del nido que ataca a padres que se les da por hacer arreglos en la casa antes de la llegada del recién nacido....¡Bueno: lo dicho!, este fin de semana (¡espero!) terminamos con los arreglos de cocina que vienen algo atrasados y estimo nos dejará tiempo para la limpieza general (¡con ayuda por supuesto!)
Tenemos cosas de bebé esparcidas por toda la casa, pero de a poco las vamos acomodando y encontrándoles lugar, que es lo más difícil.
Seguramente, dada la cesárea, permaneceré en la clínica internada al menos dos días, así que la buena gente que nos rodea podrá encargarse de ultimar detalles, si es que queda algún pendiente en casa.

También asistimos a un par de clases de pre-parto, por las dudas se adelantara el parto me propuse saber algo sobre "pujar". Las clases estuvieron interesantes y didácticas, evacuamos muchas dudas con la puericultora (experta en lactancia y cuidados del bebé), con la partera que estará asistiendo al obstetra, y además practicamos los ejercicios de Etonía para embarazadas, que es un método que ayuda a liberar tensiones y a prestar atención al delicado mecanismo que se pone en marcha con cada acción corporal.
RAT (que me acompañó siempre, ya que desde hace un tiempo me lleva en auto a todas partes porque no quiere que conduzca ni que me suba a un colectivo) hizo todos los ejercicios en una colchoneta a mi lado, los papá están invitados a hacerlo pero no obligados, desde ya.
La última clase estuvimos un largo tiempo haciendo unos movimientos para destensar la cavidad bucal, con la cabeza apoyada sobre una almohada y un corcho bajo la articulación de la mandíbula. RAT se paso casi todo el tiempo durmiendo, lo sé porque lo escuche roncar quedamente (¡por suerte!), así que al menos podemos decir que él se relajó, (ignoro como lo hizo con su mejilla apoyada sobre un corcho)

¿Nombre del bebé?, ¡ya casi!, nos falta un pelín para ponernos de acuerdo. Todo el mundo pregunta y opina sobre los nombres que tenemos en vista, y eso desde luego es un problema, yo por mi parte, no los escucho demasiado. Habíamos pensado, como ambos tenemos apellido catalán, en ponerle uno de los nombres, que fuera de ese origen, pero a todos les resulta extravagante, ya que los nombres barajados, aquí suenan raros....¡y eso que para extravagancias por estas latitudes somos mandados a hacer!,...todavía lo estamos pensando. ¡En fin!, he ahí las últimas novedades que llenan nuestros días.
¡Gracias por pasar y hasta otro momento!

jueves, 20 de diciembre de 2012

Relato de Jueves Literario: Hoy, sobre mi blog

Después de un largo tiempo sin dejar señales de vida por este espacio, hoy me sumo a la convocatoria de esta semana que lidera Gustavo, quien se hace llamar: Juliano el apóstata, en su espacio: No lo sé, desde donde nos pide que escribamos en relación al título que le da nombre a nuestros respectivos blogs.
Espero que mis palabras resulten en una cálida bienvenida a los amigos que siempre se asoman por acá, y desearles a todos desde lo profundo de mi corazón, ¡tengan una muy feliz navidad!


NOTAS DESDE EL FONDO DE MI PLACARD


Notas desde el fondo de mi placard, porque allí van a parar los trastos que duermen los sueños de eternidad doméstica; los pliegues sobre duras superficies de madera terciada, a las que la humedad nocturna le arranca pequeños y sonoros eructos; tal vez la queja de sus tripas. Y también tienen cabida los flamantes: regalos se acomodan en jerárquicos estantes, ropa recién planchada cuelga sin orden cromático ni estatus de preferencia. A veces, encuentro cosas que había olvidado, otras, me desdigo de afirmar sobre aquellas, cuya presencia había jurado. En un descuido alguna puerta queda abierta…o, se abre sola, y algunos de sus habitantes caen, como las notas que escribo, sin protocolo, sin talla, ni largo o ancho, el cielo puso el techo, y abajo: el suelo que miro y piso.

Mis notas me trajeron amigos de sus manos, perspectivas consoladoras, palabras de aliento cruzan los espacios. La tecnología siempre de vanguardia, los sentimientos: siempre un clásico. Rara mezcla esa y por partes iguales: tan inabarcable y abstracto éter, por tan genuinas tristezas y alegrías.

Cosas que caen, materia que escapa a su prisión temporaria, cueros y tientos, metales y plásticos,  géneros y cintas se enredan con anudadas memorias, aquí y  allá….
Veo un par de escarpines tejidos a mano que uso a diario las mañanas frías; me traen recuerdos de Castro en la isla de Chiloé, donde los adquirí de manos laboriosas. Su cuerpo de lana gruesa y su suela de cuero de oveja, todavía me augura inviernos completos de aroma lechoso y de pastos agrestes enfundando mis pies; y me evocan el placer por unos platos humeantes saboreados sobre unas maderas desvencijadas de un palafito. Curanto era, con aromas de la tierra que baña el Pacífico y con las ínfulas de parecerse a aquellos, los de los cuentos de la Eva Luna.
Al lado: una colección de carteras viejas yacen amontonadas esperando la cura para su flacura endémica; de sus bocas vacías parece surgir a gritos un reclamo: ¿Dónde se fue el dineroooo?

El regalo que nos dejo una mañana de otoño; bajo la piel de un vientre abultado se sacude en un temblor de miembros; a la vez: acaricia y lastima. Responde su nombre a uno de varón.

Y en algún rincón entre los de mi placard encontrará destino el recuerdo de mi papá, a quien el tiempo con la saña de una maldición maleva, le fue despojando de esencia la mente y a cambio, la llenó de ausencias; a traición le tallaron sus marcas en el rostro, y en sus ojos se marchaba a su mundo interior, del que una madrugada, ya no volvió. Falleció el pasado 7 de este mes. ¡Vaya mi cariño y recuerdo para él!, ¡Qué tengas un buen viaje!
¡Chau papá!



jueves, 25 de octubre de 2012

Relato de Jueves Literario: "Colores"

La convocatoria de hoy la lideran los reporteros del Daily. Allá vamos, al multifacetico períodico para vernos a colores.



¡ AY, LUNITA TUCUMANA!

Corrido el crepúsculo, la hora oscura precede la noche; se ensanchan los cielos infinitos; dominan raudas sombras la estrechez de los senderos en la falda de los cerros, cuyos colores, montados sobre talones pisados, apenas escapan.
El temblor de hombros se sacude el abrazo frío de la bruma espesa. Abdican los ojos de los policromos; atrás del horizonte se reservan los ocres, amarillos; los lejanos azules-verdosos, los verdes cercanos y tibios, los diáfanos: celeste y blanco.
Los otros, sueltos sentidos de hombre y caballo, corren al encuentro. Reciben el perfume de floridas santolinas, sienten en sus carnes el roce de colgantes yungas, escuchan la respiración de nobles molles.
Resplandecen en las cuevas como luceros las retinas de alertas pumas. Embiste la vaga estela de una corzuela que huye; se intuye el flamígero relampagueo del dorado en los ríos, y se añora la presencia grata de los cardones de blando núcleo en el grueso arenal.
En este rincón de espesura no queda más que esperar, que la llena luna le mezquine algo de su brillo plata a su consentido cañaveral.
"Ay lunita tucumana, tamborcito calchaquí, compañera de los gauchos en la senda del Tafí. Perdido en las cerrasones, ¿quién sabe vidita, por donde andaré?, mas cuando salga la luna: ¡cantaré,cantaré!...."




PD: Pido disculpas anticipadas a los amigos jueveros, ya que voy a contar con poco tiempo para leerlos y dejarles comentarios (sobre todo esto último, no se ofendan si solo paso a leerlos), no obstante ello, decidí participar para no perder el tren del todo, pero voy a estar complicada este fin de semana. Les hago llegar desde ya todo mi cariño y pido por la amable tolerancia de todos.
Besos.

viernes, 19 de octubre de 2012

Actualización semana 25 y contando....

Sí, ya estoy terminando la semana 25 de embarazo y por suerte todo sigue muy bien.
El bebé se dejó ver las partes en la ecografía de la semana 22...y es ¡varón!; hasta yo, que siempre tengo un mal ángulo recostada en la camilla para ver todo lo que nos indica el médico en la pantalla, pude apreciar la contundencia del pitito que le colgaba entre sus piernas abiertas.
¡Fue una sorpresa!, yo hubiera asegurado que era nena, a pesar de que algunos de mis conocidos ya me decían que sería varón, porque no me ha crecido mas que la panza y no me he ensanchado de cadera y cola; porque estoy (según dicen) más "linda"....¡en fín!, todas razones del saber popular...y yo pensaba sin decir nada: "se equivocan, ya verán"...
Demás está decir que estamos muuuy contentos; lo que nos interesaba más que nada es que todo estuviera bien.

Hasta ahora la gestación me ha tratado con una generosidad que agradezco. Como dije, el primer trimestre la pasé con muy pocas molestias, todas tolerables, que pasadas las doce semanas: desaparecieron. Me siento bien física y emocionalmente, puedo cursar y estudiar las materias de la maestría que estoy haciendo sin contratiempos, aunque he empezado a tener los primeros síntomas físicos del embarazo como tobillos un poco hinchados por las noches, debido al tiempo que permanezco sentada leyendo o caminando (que trato de hacerlo como ejercicio), eso sí: tengo las piernas tan flacas que solo yo lo noto, o dolores ocasionales en el bajo vientre, dicen porque se estira, pero por suerte pasan con descanso apropiado.

Ya notamos los movimientos del bebé.
Hace algunas semanas me pasaban desapercibidos, pero ahora son frecuentes y notables. Se sienten como burbujas que estallaran en el líquido, otros son como movimientos de olas o temblor, que me dejan como una sensación efímera de vacío, como cuando uno tiene hambre y la tripa te lo hace saber con una punzada dolorosa, y claro: las patadas que a veces son fuertes y se sienten en la superficie, con solo poner la mano en la panza se aprecia una fuerza de chupón, como si la piel fuera pellizcada hacia adentro y luego vuelve.
RAT apoya su oreja en mi panza todas las noches, claro que yo le aviso cuando es el momento de mayor actividad, y por supuesto puede escuchar la intensidad de los movimientos; igual él ya lo hace desde hace varias semanas y me aseguraba que escuchaba ecos acuáticos cuando todavía yo no podía apreciarlos.

El peso lo llevo bien...¡creo!, en los primeros cuatro meses subí solo dos kilos, pero en las cuatro semanas que pasaron del cuarto al quinto mes subí cuatro kilos. El obstetra me dijo que me cuidara porque la proyección (cuatro kilos en un mes) era nefasta. Se me descontroló un poco el tema de las comidas, pasa que en los primeros meses tenía falta de apetito y sentía algunos olores a las comidas que comemos normalmente, me dio por comer pan blanco en lugar del integral de siempre, y ganas de pastas o pizza, así que me consentí un poco; pero pasado el momento volví a las harinas integrales y a la alimentación sana como lo hago desde hace tiempo, resultado: cuando volví a la visita del sexto mes (hace una semana) estaba en el mismo peso que en el mes quinto, tal es así que el obstetra me dijo que para la próxima "quiere que suba al menos un kilo", lo cual me parece una realidad alternativa: esto de que te pidan que engordes....

Con respecto al nido: tenemos la mayor parte de las cosas que vamos a necesitar gracias al aporte de nuestros familiares, además de que tenemos que ponernos las pilas para terminar algunos arreglos (tipo pintar la cocina)que nos habíamos prometido antes que llegue fin de año, y evitar que nos ataque el "síndrome del nido", que dicen les afecta a algunas mujeres, dandoseles por hacer esfuerzos ridículos en los días previos.

¿Nombre?, todos preguntan, pero no, no tenemos!, y estimo será tema difícil.

Gracias a los amigos virtuales por estar ahí, siempre.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Relato de jueves literario: Ojo por Ojo

Esta semana la convocatoria vengativa la lidera Tere del blog: Puntos Suspensivos; en su casa nos vemos



¿QUIÉN RÍE ÚLTIMO?

Con la diestra se quita rápidamente el sombrero que deja al descubierto unos pocos cabellos finos empapados de transpiración y lo arroja sobre la mesa; constata que las mujeres del servicio están afuera y se adentra a grandes pasos hacia el despacho privado de la casa. Tiene las suelas de las botas recubiertas de barro seco y bosta de vacas, pero poco y nada repara en las motas de pasta oscura que le imprime al piso de pino tea.
En su despacho revisa los papeles, hace cuentas mentales, las hectáreas de buena tierra de pastos blandos, bueno para el ganado, sus animales, cuantos parirán esta temporada, las crías en pie, la vieja casa familiar; repasa su capital en detalle; y entre ellos, ¿porqué no? si se la ganó en buena ley:...Estela.
Sentado en su escritorio como si lo estuviera en la cúspide de sus posesiones, mira a través de la ventana lo que sucede en el exterior. Nadie lo vio entrar a la casa, así que aprovecha su invisibilidad momentánea para espiar a su hermano con ojos escrutadores antes de ir a su encuentro. Seguramente viene por algo de dinero; el último trabajo le duró lo que un pedo en una canasta; ¡siempre ha sido tan confiado en las cuestiones del negocio!, ¡no!, mejor: desidioso, un desentendido, aunque en su beneficio, después de todo: su hermano hizo su jugada como él mismo y ninguna culpa le cabe si la partida no le hizo ninguna justicia.
Allí esta con su vieja camioneta, flaco y longilíneo como un adolescente, encantando a las damas con su conversación animada, desplegando mapas y amontonando sus petates en el vehículo. Supo que planea un viaje al Salar de Uyuni; aunque en esta época llueve le dijeron, además tardará días en ese carromato, ¡y eso si tiene suerte!, pero igual su cabecita porfiada sueña con ver el flamenco austral, la gran extensión lunar, el amanecer del altiplano. Estela lo sigue con la mirada soñadora, ríe con sus ocurrencias, parece una jovencita otra vez. La conocen ambos desde que eran niños, su hermano era el soñador, los ojos de sus padres, por cuyas aspiraciones todos apostaban, incluso Estela, pero Estela se casó con él, y Estela no va a ninguna parte; se echa hacia atrás y saborea su venganza privada, íntima.
El hombre delgado disfruta con el entusiasmo de la mujer; sus ojos brillan pero le adivina la frustración en las marcas de su ceño. Le gustaría que lo acompañase, sabe que ella añora la época en que esas marcas no existían y se entristece por su melancolía; se pregunta: si acaso él tuviera en su ánimo la revancha contra el hombre que la desposó; ¿sería dulce su evidente infelicidad?