jueves, 3 de mayo de 2018

Relato de Jueves Literario: "Fotos inspiradoras"

¡Hola!, ¡que bueno es estar por aquí!. Me hago partícipe de la convocatoria de esta semana que la lidera Mónica en su espacio Neogéminis, donde nos pide que escribamos un relato sobre alguna de sus imágenes inspiradoras. En su casa nos daremos un festín de relatos.




EL HOMBRE EN LA FOTO


La superficie rugosa del camino asfaltado le oponía una resistencia feroz a sus pasos arrastrados. Había elegido para la ocasión unos zapatos cómodos con suela de goma que le prometían llegar en una pieza a destino, aún a riesgo de mermar la elegancia de su vestimenta justo cuando se está al final de la traza, y por esa misma razón, se rehusó a perderla del todo cubriéndose con el abrigo de pluma.
Cerró la puerta de su casa allá en lo alto bien temprano cuando todavía la niebla se medía con los árboles y desdeñando la frialdad del aire fue deslizándose todo el camino abajo, un  paso corto tras otro en un ritmo de freno y avance, venciendo la inercia traicionera con bastón y  orgullo
Llevaba mucho tiempo sin ver ni hablar con nadie, por eso no pudo resistirse a la invitación que esa gente joven de linda sonrisa, que ocupaban los cargos municipales que antes ocupaban rancios funcionarios, le hizo, ¡y no porque el fuera alguien especial!, su único mérito la verdad, era haber sobrevivido al resto de los ancianos del pueblo. Así y todo se sintió halagado, por eso lo pensó dos veces, no quería estropearle la fiesta a esa gente amable y confiada, pero la tentación era grande y ya pronto no quedaría ni él
El mediodía estaba  anticipándose y la niebla se había recostado sobre el fondo verde cuando a la entrada del pueblo se detuvo a descansar.  Con dedos temblorosos revisó el contenido de sus bolsillos, una pulsión apresurada le había hecho llenarlos de caramelos para ofrecerles a los nietos que nunca había abrazado. Se acomodó sobre su bastón y se sintió penosamente tonto, sus nietos  ya serían mayores, tal vez,… con suerte,… serían los hijos de sus nietos quienes los aceptaran.
 Aún recostado sobre su bastón miró una vez más escuchando  las campanas llamar a misa. Abajo se estacionaban los autos lujosos y desfilaban abrigos relucientes. Era una viva imagen de prosperidad, muy diferente a la de sus tiempos. Y allá fue, entero, a recibir el obsequio que  le hacía su pueblo: oídos generosos para la voz de su alma, y pensó con tristeza y un poco de tenaz esperanza,  que solo tenía para retribuirles un puñado de caramelos, y una confesión.




16 comentarios:

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Enternecedor relato, preciosa historia que debería animarse a seguir con su trama. Delicada como siempre, tu prosa acaricia al lector entreabriendo un mundo que seduce y atrapa apenas comenzar.
Me alegra mucho que hayas decidido participar de esta convocatoria, Ceci, muchas gracias!
Un beso grande.

María Perlada dijo...

Acariciador tu relato juevero, se oye la voz de su alma con tus palabras, me ha encantado.

Un beso.

Campirela_ dijo...

Un tierno relato donde cuando lo lees te quedas con ganas de saber que pasó de él y si encontró a esos nietos o personas con quien poder mantener una linda conversación ..
Un abrazo y gracias por compartir .

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Es que es un relato tan tierno que llega al alma, que delicadeza, que halo de tranquilidad, sencillamente precioso. Besos.

Mujer Virtual dijo...

Delicado y lleno de armonía, es un relato que invita a la paz interior.
Un abrazo

Sindel Avefénix dijo...

Hola, Ceci! Qué lindo es volver a leerte!
Tu relato me llenó de emociones distintas, por un lado un dejo de tristeza frente a esa soledad que emana el personaje, pero por el otro lado me ha dado ternura y alegría saber que alguien en ese pueblo, ha decidido volverlo a la vida, aunque sea por un rato.
Un abrazo.

Magade Qamar dijo...

A pesar de todo un halo de esperanza, un reconocimiento y una terquedad grabada en los años, pero siempre hay un momento para avanzar un paso aunque se tenga un poco de miedo.

Lo cierto es que tu relato tiene magia, de verdad.

Un beso.

Leonor dijo...

Tu narrativa es exquisita, se lee disfrutando cada frase, cada imagen. Tienes el don de manejar con mucho acierto las palabras: "bien temprano cuando todavía la niebla se media con los árboles". Un placer leerte.

Un abrazo.

Fabián Madrid dijo...

El final parece un buen principio.
Beso esperanzado.

sakkarah dijo...

Precioso relato, tienes una manera de contar muy bonita...

Cuánto detalle... Es bonito imaginarlo.

Un beso.

Pitt Tristán dijo...

Miedo me da la confesión.
Nos dejas en lo mejor.

Enhorabuena.

San dijo...

Que bien tenerte Ceci, se te extraña. Tus letras como siempre llegan cargadas de belleza, de suave susurro, de ternura que mece desde el principio hasta el final. Yo me dejo seducir en cada renglón.
Un placer.
Besos.

Myriam dijo...

Tu relato me trajo nostalgia por un lado
y esperanza por otro. Ese abuelo tierno,
tiene mucho que contar.

Un abrazo

Paula Cruz Roggero dijo...

Qué lindo relato, no conocía tu blog, hace poco me paseo por este mundo y me ha gustado compartir mis escritos con la gente que se involucra y comparte.
Bonito tu blog, lo seguiré si me lo permites.
Un beso desde mi planetas de cristal.
Paula

Dafne Sinedie dijo...

Guao, un relato lleno de significado, que te deja pensativa nada más leerlo; prosperidad, a cambio de caramelos y una confesión... Hum...
Besos jueveros

Mi nombre es Mucha dijo...

Me gusta como escribes
asi de facil
gracias por compartir