jueves, 14 de abril de 2011

Relato de Jueves Literario: Un Relato Historico

Más relatos que cuentan su historia en lo de Gustavo: http://callejamoran.blogspot.com/



UNA VISITA AL PAIS RANQUEL

Corre el mes de marzo del año del Señor de 1833. Una gigantesca columna de hombres de a pie algunos, y montados a caballos otros, todos armados hasta los dientes, marchan a campo traviesa arrastrando pertrechos, en dirección a las entrañas mismas del país Ranquelino.
En los primeros días del año, la Junta del Gobierno Nacional, haciéndose eco de la proclama de las aterradas poblaciones de las regiones del centro y norte de las provincias de San Luis y Córdoba, comisionó al Gral. Juan Facundo Quiroga, llevar adelante las acciones propias de guerra contra la indiada que habita al sur de la frontera que constituye el Fuerte San Lorenzo del Chañar.
El asunto todo no tiene novedad! Las incursiones arrasantes de los malones a las poblaciones cristianas, las escaramuzas, revueltas y persecuciones se han dado desde larga data. Por casi dos siglos el Fuerte de este paraje “de las pulgas” ha sido un vigía del desierto.
Apostado al margen del río Popopis, rebautizado Quinto, -de gran caudal de aguas-, ha permitido el asentamiento de destacamentos militares con cierta regularidad, y ha sido su misión, gendarme de las poblaciones, plantío y ganado.

El Ejercito del Centro comandado por el Gral. Ruiz Huidobro aúna enormes fuerzas para la contienda. El Regimiento Auxiliares de los Andes desde Buenos Aires, Regimiento de Dragones Confederados de Córdoba, Escuadrón Dragones de la Unión de San Luis, Batallón de Defensores de Mendoza se aprestan al convite, trayendo esta yunta, tranquilidad a los castigados ánimos de los vecinos en las poblaciones.
Se comenta, era grande el pavor que cundía entre la gente, pues eran muchos los rumores que circulaban acerca el rompimiento de las negociaciones de paz, que durante décadas había ocupado a más de una milicada, que entraba y salía como “por su casa” en los pagos de Poitahué, Trenel y hasta en la misma Leuvucó, principal asiento del Gran Cacique de los Rankül-che.
Los antecedentes se contaban por muchos y nefastos, por nombrar nomás a las malogradas incursiones de Anzorena y la de los hermanos Lucero, y el enfrentamiento sangriento en la posta de El Morro.
Y ni que hablar de las compañías de rufianes de alta monta que se había agenciado este “pueblo de las cañas”. Desertores de los ejércitos federales, bravucones crueles por fama, y de ferocidad mayor que los propios lanceros de Yanquetruz, cuya sola mención hacía estremecer de temor a las vecindades.

El muchacho es uno de los 115 fusileros a las órdenes del Capitán Prudencio Torres. Lleva una traza de pobre diablo al igual que tantos. Arrimados al fogón los hombres no tienen jerarquía, y se reconfortan tomando unos mates con azúcar quemada, cuyo trago dulce es bálsamo para paladares agradecidos.
Sabe él que los hombres desconfían de los amaneramientos extranjeros de Ruiz Huidobro, así como de las paqueterías de Quiroga.
Escuchó decir que el hombre se transporta en galera tapizada, y desde ya eso no condice en nada con estas tierras del Huinca Renancó.
Mira el campo que tiene delante. Franjas de suaves médanos se extienden a lo lejos, moteadas con espejos de agua dulce. Tierras blandas que proveen buenos pastos para la caballada aborígen, son el colchón improvisado para las piezas de artillería.
Es sabido que la pampa provee riquezas, y que los nativos cazan boliando a los ñandúes, y tienen harto liebres y mulitas para cazar a discreción.
Allá y acá hay diseminadas sombras de algarrobos y caldenes, pero más que nada es la muda intemperie lo que les aguarda.
De maleza rebelde y feroz como sus habitantes, crenchudos y piojosos, saben templar la espera.
-Cuentan las crónicas históricas que se enfrentaron ambos bandos a orillas de la laguna “Las Acollaradas”-
En tierras de incómodos guadales se miden por un lado el Ejército del Centro, y por el lado de la indiada los caciques Pichín, Caragüe, el Gran Painé, Eglanz, Calquín y Yanquetruz al mando de mil lanceros. Guerreros feroces, elegidos por su valor.
La crema innata del reino ranquelino estaba allí!

De tal encuentro sangriento luchado con esmero y bravura, quedaron como saldo 160 cadaveres y heridos entre los adalides ranqueles, entre ellos los tres hijos de Yanquetruz, y 51 muertos y heridos entre los cristianos.
Grande fue la algarabía de los soldados que creyeron despejado el horizonte, y mayor fue aún la decepción de los pobladores, cuando siguieron viendo las siluetas porfiadas de los capitanejos ranqueles en asedios posteriores....




PD: En 1856 se refundó el Fortín, como Fuerte Constitucional, último bastión de las poblaciones, desde donde salieron las tropas para la llamada "conquista del desierto" (1879/80). La población allí asentada pasó a llamarse con el tiempo Villa Mercedes, ciudad en la cual nací.

PD: El de la foto es el cacique Mariano Rosas (Panghitruz Güor) hijo del Gran Cacique Painé. Fue apresado por Rosas en 1834, y bautizado con ese nombre. En 1856 al fallecer su padre heredó el gobierno de los ranqueles y residió en Leubucó. Murió en 1877.

13 comentarios:

Neogeminis dijo...

Una historia feroz de sangre, pobreza y coraje la de aquellos tiempos. Lamentablemente así fue como se formó el pais: a fuerza de matanzas y exterminio.
Muy buen relato Ceci, nos introduce de lleno en un tiempo y ambiente que poco conocemos.

Un abrazo!

Uma dijo...

Que bueno saber un poco más, sobre todo novelandolo tan bien!
besos

Katy dijo...

La historia me queda algo lejos por desconocimiento, pero tu relato es muy vivo y sentido. Bien ambientado y escrito como siempre sueles hacerlo.
Un beso

San dijo...

Ceci me ha gustado leer esta historia, conocer de tu mano como se formó la ciudad en donde naciste.
Todo para mí desconocido. Lo terrible es que para que se forme un pais, la guerra tenga siempre que estar presente.
Siempre un placer leerte.
Un abrazo.

Carmen Andújar dijo...

Historia para mi también desconocida, ha sido un aprendizaje.De todas maneras sigue siendo una guerra, que como siempre deja correr sangre de mucha gente inocente.
Un abrazo

Tésalo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Tésalo dijo...

Aprovechaba y me he acercado a través de la red hasta algunos portales relacionados con el pais de los ranqueles, las relaciones del viaje de Lucio Mansilla y además Villa Mercedes.
Ha rssulta muy estimulante especialmeente por aquella imágenes tan expresivas de los pioneros.
Además de las de algunos líderes tribales.
No conocía al respecto aboslutamente nada.
Algunos mapas etnográficos, por lo demás me han interesado mucho.

Un saludo,

Tésalo

Natàlia Tàrraco dijo...

Un relato histórico escrito desde el conocimiento de los hechos, con maestría en las palabras, esas que suenan auténticas del momento y el lugar. Me adentras en acontecimientos que desconocía, aprendo de ti en todos los sentidos, soberbio, maravilloso, relato. Un besito y un aplauso.

gustavo dijo...

me has hecho mirar y remirar mapas, me has hecho mirar y remirar palabras, me has hecho mirar la existencia de tu ciudad natal...¿y sabes qué, ceci? que gracias.
ya ubico tu ciudad.
ya sé que eran los ranqueles.
y sé la modernidad de ese sitio donde viniste a la vida...
de las guerras entre ranqueles y cristianos, paso...no me gustan..pero es hermoso saber el origen de uno, aunque sea un inicio guerrero...
y por cierto, tu estilo me ha vuelto a sorprender..¡¡te has adaptado como un animal de las letras a la guerra, a ese estilo digamos guerrero...
medio beso, ceci.

Pepe dijo...

Me he metido en la batalla de tu mano y me he enamorado de la riqueza léxica que encierra. Abundante en palabras casi desconocidas por estos pagos. Hablamos el mismo idioma y, sin embargo, siempre aprendo de tu mano vocablos hasta ahora no leidos.
Un abrazo.

Juan Carlos dijo...

Hace muchos años hubo un ciclo de cine argentino en la TV española y supe por una de las películas de esa "conquista del desierto".
Me ha encantado conocer más de ella a través de tu relato, muy vivo y ameno, como es característico en ti.
Un beso y muchas gracias.

Ceci dijo...

Agradezco a todos sus amables y elogiosas palabras. A todos por pasar y dejar su opinión en este espacio, o simplemente por pasar y quedarse a leer un rato. Están siempre invitados!
Besos

Matices dijo...

Ceci, se que llego tarde, pero no te olvide... Desconocía esta historia, siempre llenas tus escritos de descripciones y palabras que despiertan mi curiosidad.

Vendré a leerte...

Besos