jueves, 13 de octubre de 2011

Relato de Jueves Literario: Voces

La convocatoria de la semana la lidera Yonky desde su espacio: http://yonky-detodocomoenbotica.blogspot.com/, allí encontraran otras voces sureñas, y aquellas que llegan allende el mar en: http://callejamoran.blogspot.com/

Yo por mi parte me sumo aportando mi voz de esta manera:


Sepan disculpar la "domesticidad" del video, es la primera vez que hago algo semejante.
Les dejo un gran beso a todos los visitantes

27 comentarios:

yonky dijo...

Una voz que acompaña el proceso de desaparicion de lo material decorado de apenas vestigios de lo que fue mientras rescata desde los escombros lo mas importante que supo vivir.

Un deleite por lo original de la voz y la historia

Hago uso de acopio para mi videoteca privada,je(grabo,copio y pego)

cariñitos

San dijo...

He cerrado los ojos para concentrar toda mi atención en esta voz, voz musical y cantarina. Me gustó escucharte Ceci, te sentí más cercana, aqui sentadita junto a mi leyendome un magistral relato.
Besos tambien cercanos.

Leonor Montañés Beltrán dijo...

Qué delicia escuchar tu voz y tu acento que suena en mis oídos muy musical. Qué fuerza la tuya presenciar la demolición de un lugar tantas veces recorrido por tus seres queridos y por ti misma. Afortunadamente los recuerdos no pueden ser demolidos por ninguna máquina. En alguna ocasión hablaré de perder recuerdos, ya que trabajo en una residencia al cuidado de enfermos de Alzheimer. Un beso.

Carmen Andújar dijo...

Qué voz chica, me ha encantado como has contado todo lo referente a la casa de tu abuela; pero más que lo que has contado que es muy sentido, es como lo has contado.
Encantada de oir tu voz
Un abrazo

rosa_desastre dijo...

No es necesario pedir perdon por el video casero, no importa mientras suena cadente tu voz desgranado la historia. Cerrar los ojos y sentir como se derrumba la vida, como se queda tu acento en el polvo de las cosas....que hermoso.
Un beso

Sindel dijo...

Que original Ceci, que imaginación!!! Me encanta la forma en que relatas las cosas, cada detalle, tenés una voz especial para eso. El relato me gustó mucho, me dio cierta nostalgia porque me acordé de la casa de mis abuelos. Te mando un beso enorme.

Any dijo...

Me costó concentrarme en el relato porque me quedé escuchando tu voz y tratando de ponerle cara.
Muy linda voz, clara, así como de persona decidida.
Volví a escuchar y me dió pena la historia, es cierto que las casas empiezan a morir antes que las personas. Es como si los ambientes se fueran deteriorando, acompañando el deterioro de sus habitantes.
Me encantó escucharte leyendo ese texto triste pero hermoso a la vez.
un beso

Rochitas dijo...

Ay Cecie, me hiciste recordar el poema de Borges "Las cosas", que nunca sabrán que nos hemos ido...
Nuestros muros.
Muy buena tu iniciativa...
A departamento de mi abuela nunca pude volver.

Gastón D. Avale dijo...

ceci...increible... me encantó. buena iniciativa. yo ando con ganas de hacer un video también... sin dudas la lectura es rápida, sin embargo acorde, y prolija. ah... me encantó el final! un beso! tu voz... fantástica!

Natàlia Tàrraco dijo...

Literálmente le pusiste voz, la tuya Ceci...
!Qué extraño se me hace, y a la vez que novedad la voz! Soy incapaz de leer mis relatos, me da mucha vergüenza, no puedo. Una vez escritos quedan a merced del o la que los lea a su ritmo a su manera, con su entonación con su manera de verlos.

Derrumbe, derribo de memoria, polvo, muebles, libros, rapiñas, y las voces prendidas en las telarañas. Borrón y cuenta nueva. ¿Se salvaron las arañas?
En voz viva también me seducen tus palabras.

Besitos.

Neogeminis dijo...

Siempre he creído que las casas tienen vida y fuerza y vitalidad mientras la tengan sus habitantes. Inmediatamente la gente va perdiendo las ganas de alimentarlas con sus pequeños gestos cotidianos, ellas amenazan con morirse, con venirse abajo arrastrando con ella a sus ocupantes.
Es muy triste ver morir una casa. Se nos vienen en malón los recuerdos de mejores tiempos, generalmente enraizados en nuestra niñez, solemos recordar cómo eran esos rincones que ahora vemos oscuros e inhóspitos, pero que ayer eran el marco perfecto de nuestra inocencia, alegrías y festejos.
Las voces amadas quizás permanezcan un tiempo allí, resguardadas en sus ecos, pero siempre hay un final, un punto definitivo donde conviene y sirve arrancar de golpe y sin miramientos esos últimos vendajes de las heridas que nos quedan. No hace bien arrastrar eternamente viejos cascajos de lo que fueron recuerdos. Para que nos sirvan, para que nos hagan bien y se mantengan frescos, hay que arroparlos en algún rinconcito cercano y cuidado de nuestro presente, en el costado del corazón, para que, por contagio, ellas sigan latiendo.


Me voy habiendo disfrutado mucho de tu relato y de tu voz, esa que tan cálidamente nos has dejado regalo!
Gracias por ello!
Un abrazo.

Maat dijo...

Hola Ceci.

En la segunda imagen ya olvidé que el video era casero. Tu voz se le apodera y lo hace sublime. Has tenido una idea estupenda y, desde luego, no parece el primero que has hecho. Mi enhorabuena por el trabajo y especialmente por su contenido.

Un abrazo.

Maat

tésalo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
tésalo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Calé dijo...

Hola Ceci...que lindo conocer tu voz,es una manera mas de conocerte... tu relato me recordó mucho la muerte de mi abuela y la muerte de su casa, la desaparición de los olores que tanto extraño, la maraña del patio en los tiempos posteriores y esa sensación de espíritus en los rincones olvidados ....un placer tu relato. Abrazos

CAS dijo...

Un gusto enorme nos das... tu voz.. parte de ti, preciosa voz, hermosa forma de decir lo que brota de palabras siempre muy sentidas.

Un gusto...(no noto un marcado acento porteño, me "sonas" muy uruguaya, jaja)

Pepe dijo...

Posees una preciosa voz, Ceci. Original y personalísima forma de dotar de voz a tu relato, ya que de eso iba. Las casas guardan mucho de nosotros mismos y envejecen y se encaminan a su muerte en la misma medida en que nosotros lo hacemos. Ellas mueren y dejarán tan sólo un vago recuerdo en nuestra mente. Tú, por ejemplo, te llevaste lo mejor de ella y eso nunca te abandonará, el recuerdo de tu abuela.
Un abrazo.

tésalo dijo...

Te tembló la voz, habías dicho "arañas"... por segunda vez. ¿No es grasa, verdad, lo que más asusta? Ni ese brrumm final, por imprevisto.
Quizá lo que ofrece un derrumbamiento, sea más cielo que ver cuando se pasa por delante.
¡No me imaginaba que las raíces rompen con ímpetu losetas hasta ahora mismo en que lo cuentas!
Otra realidad distinta, previa a la anterior de un edificio emerge, la de la naturaleza soterrada, apretada contra el hormigón. Da un poco de miedo.
Luego, está el olvido de lo que tiene imagen y responde al tacto. Al olfato, la memoria también muere. Ay, se me ocurre ahora de esas voces de quienes quise mucho.

Tésalo

Anónimo dijo...

QUE LINDO ESCUCHARTE, CECI!!!!

Anónimo dijo...

AH!!!! PARA QUE ME UBIQUES...CECILI!!!!
BESOS MIOS Y DEL UCHA!!!!

Juan Carlos dijo...

Que momento narras y como lo haces. El fin de una casa, su muerte. Me ha gustado como defines el momento de la muerte de la casa. Me gusta el tono, ese tono de deber, frio, sin una emotividad en la que sería fácil caer u ocultándola. Me han gustad especialmente esos límites de la limpieza de la casa cuando esta está moribunda, el juego de palabras de "interesados".
He disfrutado este relato y ha sido muy acertado ponerle tu voz.
Un abrazo.

Juan Carlos dijo...

Fuera del tema, una confesión. Llevo leyéndote un año aproximadamente y a penas esta semana me he enterado que placard es armario. Pensaba que era una forma de llamar al ordenador (packard - placard).

Ceci dijo...

Yonky: Gracias, tome lo que quiera...
San: un gusto que te guste..besito cercano
Leonor: Sí, para los recuerdos hay una máquina demoledora tan triste como el Alzheimer, como bien decís, sería bueno hablar de los recuerdos.
Cármen, mujer encantada, gracias
Rosa: tus palabras siempre son hermosas: sentir como se derrumba la vida...vos lo dijiste!
Sindel: las casas viejas nos arrastran a la nostalgia sin darnos tregua, ni pausa..Beso
Any: es un texto trsite, es verdad, me alegro que te haya gustado
Rochitas: gracias, es un honor que alguna plabra te haya evocado a Borges, vaya!
Gastón: el final..es así: estrepitoso, gracias
Natalia: las arañas son unas sobrevivientes sin dudas. Y ´sí, se comienza de cero como decis, se levanta otra cosa donde antes había un pasado.
Neo: es cierto que la vitalidad de las casas viene unida a la de sus habitantes, el pulso de las casas se mide con el de las personas no?
Maat: Gracias por tus palabras y elogio
Calé: que bueno verte por acá!! me alegro te haya gustado, un besito
Cass: gracias, y no soy porteña propiamente, pero ya lo había dicho en otros post.., que oído más fino señora!
Pepe: las casas también envejecen..y mueren finalmente, como lo decís, gracias por tus palabras
Tesalo: sí, me salió la voz un poco tembleque. la naturaleza se abre paso por encima del material y lo construído. ¿no has visto como empiezan a crecer plantas en los intersticios de las paredes?, sin lugar a dudas la naturaleza toma las cosas a su cargo cuando los humanos se van.
Susa: Gracias por pasar, por estar presente y les mando un beso enorme a los dos
Juan Carlos: el momento de la muerte, como lo decís. Le has agregado algo con ts palabras. Y si acertaste con placard, creía que se trataba de una palabra usada en todas partes...mira vos! gracias a todos por la visita

alfredo dijo...

Un poco más de Ceci... su voz.
Limpia, decidida y pautada según convenga. Contándonos al oído una historia cercana de vida que se agota.

Ha sido un placer escucharte y descubrir algo nuevo de tí.

Besos

Inma Brujis dijo...

Que voz más bonita tienes!!! He cerrado los ojos y te he imaginado...
Un beso

Atalanta dijo...

No se que haces mejor tocaya: si escribir, leer, recitar con esa linda voz. Yo también me hubiera llevado el placar de roble americano, que noble madera; y tú que valiente, al decidir terminar con la agonía, de la casa de tu abuela, que un día fue un cálido hogar.

Besos valientes

Verónica Marsá dijo...

Pues me ha parecido renovador y triste a la vez. eso debería hacer yo en la casa donde vivo, todavía resuena la voz de mi padre.

Un beso.